Dallas, 22 Sep (Notimex).- Autoridades carcelarias de Texas decidieron hoy eliminar uno de los escasos privilegios que concedían a los reos sentenciados a muerte en esta entidad: gozar de una última cena en la que podían solicitar sus alimentos preferidos.

La medida fue derogada este jueves, horas después de que un senador estatal criticó el costo de los alimentos que se le sirvieron a Lawrence Russell Brewer, un supremacista blanco ejecutado este 21 de septiembre.

Brewer fue condenado a la pena capital por amarrar a su auto a un afroestadunidense a quien arrastró hasta causarle la muerte, en uno de los más sonados crímenes de odio registrados en Texas en las ultimas décadas.

El reo pidió como última cena dos filetes de pollo frito, una hamburguesa triple de carne con tocino y queso, okra frita, medio kilo de barbacoa, tres tacos de fajitas, una pizza, y como postre medio litro de helado y una barra de dulce de crema de cacahuate.

Sin embargo, Brewer decidió no probar bocado, con lo que utilizó la cortesía de la última cena como una última forma de molestar a los guardias y al sistema penitenciario estatal.

"Es extremadamente inadecuado dar a una persona condenada a muerte este privilegio", indicó John Whitmire, presidente del Comité de Justicia Criminal del Senado, en una carta dirigida al director ejecutivo del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Brad Livingston.

En su carta, enviada este jueves por correo electrónico, Whitmire calificó a la práctica de la última cena como una tradición "ridícula".

Horas después de recibir la misiva, Livingston consideró que las preocupaciones expresadas por el senador estatal eran válidas, por lo que la práctica de servir los alimentos pedidos por el reo para su última cena antes de ser ejecutado, quedaba abolida en Texas.

"Con efecto inmediato, ningún ajuste o acomodo de este tipo será hecho", dijo Livingston al precisar que los sentenciados a muerte recibirán el día de su ejecución "la misma comida que los demás internos".

La tradición de otorgar al reo una última cortesía antes de ser ejecutado no es exclusiva de Texas, y continúa en la mayoría de las entidades estadunidenses que aplican la pena de muerte.

El origen de conceder dicho privilegio se remonta a las antiguas culturas de los romanos y griegos, que solían otorgar este favor a quienes iban a ser ejecutados.

A lo largo de la historia, la tradición se ha mantenido, con modificaciones en algunos casos, como la de eliminar los alimentos y permitir al sentenciado fumarse un último cigarrillo.

En Texas, la última cena estaba limitada a los alimentos que hubiera en la cocina de la prisión y en ella no podían ser incluidos alcohol o tabaco.

Texas ha ofrecido una última cena a cada uno de los 475 reos ejecutados desde que esta entidad restauró la pena capital en 1982.

Múltiples reos han rechazado el privilegio, mientras otros han solicitado que los alimentos elegidos por ellos sean distribuidos entre sus compañeros de prisión y algunos más han hecho peticiones por demás extrañas, como la de pedir tierra como alimento.

Sin embargo, la gran mayoría de los reos en Texas ha optado por solicitar alimentos tradicionales como hamburguesas, pizzas, tacos y fajitas.

Las autoridades carcelarias de Texas solían colocar en internet el contenido de cada cena solicitada por quienes eran ejecutados, pero se dejó de hacer desde la ejecución 313, cuando se recibieron quejas de que dicha práctica era ofensiva para algunos contribuyentes.

No obstante, existen varios sitios en internet dedicados a enlistar las cenas solicitadas por los reos de diversas entidades y países, horas antes de ser ejecutados.

Incluso se han escrito varios libros sobre la cortesía de brindar una última cena a quien será ejecutado, como el de Brian Price, un ex cocinero de la penitenciaría estatal de Texas que preparó muchos de los alimentos solicitados por los sentenciados a muerte.

El libro de Price se titula "Comidas para morir por ellas".

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