El canje de deuda será financiado en parte a través de "mejoras", que se pagarán a los tenedores de bonos privados, que también recibirán bonos a 30 años a cambio de los bonos a los que renuncian. Foto: Especial
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Bruselas.- Los ministros de Finanzas de la zona euro lograron un acuerdo en la madrugada del martes sobre un segundo programa de rescate para Grecia que involucra un financiamiento por 130,000 millones de euros y apunta a reducir la deuda helena a un 121% del PIB al 2020, dijeron dos funcionarios de la Unión Europea.
"El volumen financiero (del paquete griego) es de 130,000 millones de euros y la relación deuda-PIB (será de) un 121 por ciento. Ahora hay que trabajar en el comunicado", dijo un funcionario involucrado en las negociaciones.
Otro funcionario confirmó que el financiamiento totalizaría 130,000 millones de euros con el objetivo de reducir la deuda de Grecia desde cerca del 160% del PIB actual a un 121% al 2020, pero advirtió que la redacción del acuerdo está recién comenzando.
Los tenedores privados de deuda griega se espera que tengan pérdidas de hasta el 53.5% sobre el valor nominal de sus bonos como parte de un canje de deuda que reducirá la deuda de Atenas en unos 100,000 millones de euros.
Anteriormente se esperaba que asumieran una amortización nominal de un 50%, lo que equivale a una pérdida cercana al 70% sobre el valor presente neto de los bonos.
El canje de deuda será financiado en parte a través de "mejoras", que se pagarán a los tenedores de bonos privados, que también recibirán bonos a 30 años a cambio de los bonos a los que renuncian.
El paquete es el segundo acuerdo de crédito de emergencia alcanzado para Grecia, que recibió un rescate de 110.000 millones de euros, constituido por préstamos bilaterales de los gobiernos de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional, en mayo del 2010.
Este nuevo programa de ayuda le permitirá evitar un "default", pero será insuficiente para reactivar la exhausta economía del país y probablemente requerirá una nueva inyección financiera de 50 mil millones de euros, según un informe "estrictamente confidencial" de 10 páginas que circuló durante la conferencia.
Los ministros de Finanzas del eurogrupo, más los representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Central Europeo (BCE), parecían satisfechos con el compromiso logrado para otorgar a Atenas el paquete de ayuda que, además de evitar la bancarrota de ese país, podría contribuir a apaciguar las turbulencias que perturbaron la estabilidad del euro en los últimos meses.
De esta manera, desde que comenzó la crisis, la ayuda total obtenida por Atenas se elevará a la cifra escalofriante de 340 mil millones de euros: 110 mil millones de euros correspondientes al primer plan de asistencia acordado en mayo de 2010, 130 mil del nuevo programa y 100 mil obtenidos mediante la condonación de la deuda privada. Ese monto global (unos 450 mil millones de dólares) equivale aproximadamente al PIB anual de Noruega (470 mil millones de dólares).
La condonación parcial de la deuda privada y el canje de títulos del capital restante, arduamente negociada desde hace seis meses con el "lobby" bancario internacional, representaba una cuestión de vida o muerte para Grecia: si no llegaba a un acuerdo con sus acreedores privados, a fin de activar el canje de títulos en los próximos días, le resultaría técnicamente imposible concluir la operación antes del 20 de marzo, fecha en que Grecia debe reembolsar un vencimiento crucial de su deuda de 14 mil 500 millones de euros. Si no lo hace, caerá en cese de pagos.
En esa operación de canje, los acreedores privados -bancos, fondos de inversión, compañías de seguros e inversores institucionales- cambiarán los bonos que poseen por títulos a más largo plazo y menos rentables.
La noción de "participación voluntaria" del sector privado en el rescate de Grecia es uno de los pilares esenciales del plan de asistencia financiera porque permite eliminar el riesgo de considerar el acuerdo como "default" por incumplimiento de plazos y montos acordados inicialmente o por imposición del deudor.
Entre capital e intereses perdidos, la reducción representará para los acreedores privados una pérdida equivalente a 70 por ciento del "net present value", es decir, el valor actual a precios de mercado de las obligaciones soberanas que poseen. Esa operación debería comenzar el 8 de marzo para quedar completada tres días después.
El informe confidencial de 10 páginas preparado por la UE, el BCE y el FMI para esta reunión deja entender claramente que este nuevo programa será insuficiente y prevé que Grecia necesitará irremediablemente un tercer plan de rescate de unos 50 mil millones de euros.
El segundo plan de rescate contaba por anticipado con la bendición de Washington. El domingo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, indicó que su país apoyaba la idea de un nuevo préstamo del FMI a Atenas: "Se trata de un programa muy sólido y muy difícil de reformas que merece el apoyo de la comunidad internacional y del FMI. Estados Unidos alentará al FMI a proceder a ese acuerdo", afirmó.
Gran parte de los 130 mil millones de euros de la ayuda acordada el lunes debe ser utilizada para financiar el intercambio de títulos con los acreedores privados y asegurar la estabilidad del sistema bancario griego: 30 mil millones irían a la primera operación y 23 mil millones a recapitalizar los bancos del país. El resto se utilizará para hacer frente a los próximos compromisos de la deuda externa y para financiar la reactivación de la economía griega.
Para lograr todos los objetivos que se propone, Grecia deberá superar primero los obstáculos de carácter político que aparecen en el horizonte inmediato del país. El actual gobierno tecnocrático de unión nacional, constituido en diciembre en torno al primer ministro Lucas Papademos, está obligado a organizar elecciones legislativas en abril por exigencia de Antonis Samaras, líder del partido conservador Nueva Democracia. Esa consulta, sin embargo, no permitirá modificar la actual relación de fuerzas ni formar un gobierno sólido con amplio respaldo en el Parlamento, pues la popularidad de los socialistas se ha desplomado -y al parecer perderán las elecciones- y la derecha corre el riesgo de ir dividida a las urnas. Por lo tanto, no será fácil obtener una mayoría sólida. Sin un fuerte respaldo popular y parlamentario, al futuro gobierno le resultará difícil continuar con las reformas y aplicar el programa de austeridad que le exigen la UE y el FMI.
Con información de la agencia Reuters, AP y AFP.




