Guadalajara.- La Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ) obtuvo ocho órdenes de aprehensión del Juzgado Décimo de lo Penal contra sujetos  presuntamente involucradas en el asesinato de cuatro estudiantes y el padre de uno de ellos.

De acuerdo con el informe de la dependencia aseguró que entre las personas a las que se les dictó orden de aprehensión se encuentra Gerardo Godoy Solano, alias “El Sigua”, a quien ayer se le levantó el arraigo en el que se hallaba, por lo que ya fue trasladado al Reclusorio Preventivo de Puente Grande por su presunta responsabilidad en el delito de homicidio calificado.

De las ocho personas a quienes se obtuvieron órdenes de aprehensión, seis están acusadas de homicidio calificado (incluido “El Sigua”) y las otras dos, por el delito de encubrimiento, por la que el Ministerio Público que integra la averiguación previa del caso dejó causa abierta en contra de otras ocho personas de las que existen indicios de su participación en los hechos.

El pasado 19 de enero el procurador de Justicia del Estado, Tomas Coronado Olmos, informó sobre la detención de tres adolescentes; uno de éstos confesó su participación en el homicidio de cuatro estudiantes de preparatoria y el padre de uno de ellos, hecho ocurrido en las instalaciones de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG).

El inculpado es identificado como Gerardo Godoy Solano, El Sigua, de 19 años, quien fue arraigado por las autoridades, luego de aceptar que es “acompañante” de los coordinadores de la FEG y haber participado en el asesinato de las cinco personas, cuyos cuerpos fueron hallados en diciembre pasado en la sede estudiantil. Además de otros tres menores de 17, 15, 13 años inculpados por el caso.

En su momento Coronado Olmos informó que el Sigua testificó que los homicidios del padre de familia y su hijo ocurrieron al interior de la oficina del actual líder de la FEG, David Castorena, quien después de que se registraran dos disparos salió de su oficina en compañía de Gerardo Flores Gómez, alias "El Tatuado", realizó varias llamadas telefónicas y después obligó a los otros tres menores retenidos a sacar y a sepultar los cuerpos de padre e hijo, y luego los de los otros tres jóvenes.

Además afirmó que inicialmente habría tenido un roce con el padre de familia que vendía churros, aparentemente por el alza de las cuotas para que pudiera comercializar cerca de la Normal, o en su defecto, habría tenido problemas con él por haberse quedado con parte del dinero de los cobros.