sábado 25 de febrero de 2017 | 03:39
Columnas

En Contexto. Los temores económicos del régimen

@lusacevedop jue 16 feb 2017 22:43
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Alrededor de la visión proteccionista de Donald Trump y que desató el pánico del gobierno mexicano por el eventual desmantelamiento del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), hay que hacer diversas consideraciones y un reconocimiento (el único acierto desde el 20 de diciembre del año pasado) al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien comentó a la prensa que este acuerdo no se puede desmantelar unilateralmente, lástima que no pudo ir más allá.

En una economía global, en donde la influencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) juega un papel muy importante en las relaciones económicas, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Sin ellos, la apertura económica no sería realidad, para bien y más para mal, pero en fin: es lo que hay.

Resulta innegable que los acuerdos regionales han sido soporte e impulso del imperfecto sistema multilateral de comercio.

Sin esos acuerdos no podríamos imaginar la existencia de la Unión Europea, del propio TLCAN, el prácticamente inexistente Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Acuerdo para Estrechar las Relaciones Económicas entre Australia y Nueva Zelandia, o del polémico brexit, por mencionar algunos que mediante la asociación de países se negociaron normas y compromisos, que iban más lejos de lo que se consideraba como multilateralismo en el siglo pasado.

Temas como la propiedad intelectual, inversiones, normas ambientales, los servicios y la competencia económica, no la entenderíamos sin esas agrupaciones, primero regionales y luego mundiales. Desmantelarlas no será tarea fácil, se requiere de un convenio internacional porque nadie quiere romper con acuerdos que favorecen más o menos a la sociedad global, de acuerdo al nivel de negociación alcanzado. No en balde y con una visión prospectiva, el reciente premio Nobel de economía se centró en dos estudiosos que revaloraron el papel de los contratos. La vida es un contrato y una negociación permanente.

Eso lo sabe Trump y por eso presiona, para forzar al más débil a la dominación. Pero más sorprende que las autoridades se dejen amedrentar y no piensen o argumenten a partir de tres de los grandes artículos que dan sentido a la OMC y al GATT, su abuelo.

Por ejemplo, el artículo 24 del GATT establece la aplicación de limitaciones internacionales para garantizar igualdad de trato, incluso entre acuerdos regionales, bajo el principio de la “nación más favorecida” para impedir que se levantes barreras económicas entre países o grupos de países.

También en ese sentido se mueve el artículo 5 del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios que promueve, incluso la integración económica en el ámbito de los servicios o, dicho de otro modo, en favor de la terciarización.

¿Por qué tanto temor. Si cuando se rompe un contrato entre civiles hay consecuencias, imaginemos cuando se afecta al mundo?

Hay un dato que proporciona la OMC: en julio de 2005 sólo Mongolia no era parte de ningún acuerdo comercial regional. El avance de los acuerdos no se ha detenido desde 1990 y hoy están en vigor 180 y hay muchos que aún no se han notificado.

El problema de México, es la ignorancia, la aversión al riesgo y la pequeñez de miras de los políticos que no trabajan en beneficio de los grupos mayoritarios ni, mucho menos, en favor del bienestar social.

@lusacevedop