martes 28 de marzo de 2017 | 01:54
Columnas

¿Está muerto el Grupo Atlacomulco? Guerra y divisionismo entre priistas por la candidatura al gobierno

@jlca007 mié 25 ene 2017 00:16
¿Para quién juega el rebelde?
¿Para quién juega el rebelde?
Foto propiedad de: Internet

Hasta hace algunas semanas, las que fueron las finales de diciembre, la sucesión gubernamental en el Estado de México para designar a quién sería el candidato del PRI, parecía estar bajo control de los principales operadores del gobernador Eruviel Ávila dado su nivel de comunicación con el jefe político real de esa entidad que es el presidente Enrique Peña Nieto.

Un impresentable dinosaurio mexiquense, que dirigente estatal del PRI en tiempos de Arturo Montiel, Isidro Pastor Medrano, renunció a su cargo de secretario de movilidad en el gobierno de Eruviel, y anunció que sería candidato independiente al gobierno estatal.

La renuncia de Pastor Medrano fue seguida de amenazantes notas periodísticas que hablaban de que un alto funcionario del gobierno del Estado de México podría estar en riesgo de ser requerido por las autoridades federales para que explicara su participación en sospechosas acciones ligadas a la inseguridad pública que se vive en identificadas regiones de la entidad.

Las notas amenazantes jamás dieron un nombre. Pero las señales apuntaban a Pastor Medrano, de quien se dice era en realidad el secretario de gobierno del estado dada la gran influencia que tenía (o tiene) en José Manzur.

Descartado Manzur como sucesor de Eruviel Ávila se desató entonces una cruenta guerra entre los grupos que apoyaban a los diferentes precandidatos más rijosos de la contienda: Alfredo del Mazo, Carlos Iriarte, Carolina Monroy y el multicitado José Manzur, quien hasta la fecha no ha declinado públicamente en su pretensión de obtener la candidatura.

Los precandidatos menos agresivos han sido, sin duda, la favorita Ana Lilia Herrera, Alfonso Navarrete Prida y el poderoso titular de SEDESOL Luis Miranda Nava.

Los movimientos de Isidro Pastor y Carlos Iriarte, cuyo principal operador es Miguel Sámano Peralta,  han hecho circular nuevamente la historia de los tiempos negros del espionaje mexiquense que alcanzó su punto climático en el gobierno de Arturo Montiel.

Transcribo una versión de esa historia que llegó a mi correo:

“Miguel Sámano Peralta fue uno de los principales operadores del espionaje montielista durante su gubernatura. Miembro protegido de Arturo Montiel Rojas.

Sámano fue su secretario particular, es un conocedor de las estructuras de los cotos de poder en el Edomex y fedatario de las elucubraciones políticas de los Golden Boy’s, de los que formó parte. 

Participó en el espionaje político en el Estado de México, en 2001, para cerrar el paso a integrantes del gabinete local que pertenecían al grupo de los ‘políticos–políticos’, junto con Isidro Pastor, entonces presidente de la Gran Comisión del Congreso estatal. Era en ese entonces una de las cabezas más visibles de los Golden, cuyo rasgo distintivo era su juventud y rápida ascensión dentro de la administración de Montiel.

La historia comenzó el viernes 6 de julio de 2001 cuando, desde la PGR,  se conoció un bochornoso espectáculo de control político protagonizado por espías mexiquenses pagados por el gobierno de Arturo Montiel.

Agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), dependiente de la Secretaría de Gobernación, descubrieron ese día al menos una docena de “oficinas” dedicadas a intervenir las conversaciones de políticos de todos los partidos: Santiago Creel Miranda, Carlos Hank Rhon, Emilio Chuayffet, Alfredo del Mazo González, entre otros.

Además de Creel, en aquel momento fungía como secretario de Gobernación, los espías mexiquenses recibieron la orden de “vigilar” a otros funcionarios del gabinete del presidente Vicente Fox y crear un sistema de escuchas para intervenir líneas telefónicas de los principales funcionarios de las secretarías de Gobernación y de Hacienda; así como de los dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del propio Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Este trabajo tenía por objetivo elaborar perfiles personalizados y archivos de análisis con miras a la sucesión de 2006.

Desde septiembre de 2000, luego de que Francisco Labastida Ochoa perdió las elecciones presidenciales, Montiel quería tener en sus manos, y en las de su equipo, el dudoso privilegio de fiscalizar la vida y el desempeño de las principales figuras públicas de México.

Las pesquisas revelaron entonces la vinculación del secretario de Gobierno, Manuel Cadena, y del secretario particular del gobernador, Miguel Sámano, en las actividades de espionaje. Participaban activamente Carlos Iriarte Mercado, Secretario de Seguridad Pública y el coordinador de Gobierno, Carlos Díaz de León.”

De esos actores juegan la presente sucesión Carlos Iriarte, Miguel Sámano e Isidro Pastor haciendo la tarea sucia a José Manzur.

Una ocasión un secretario de gobernación mexiquense me hizo favor de ubicarme en el real contexto de la política de su estado:

“El Grupo Atlacomulco, como lo concibe el imaginario político colectivo, no existe. En el Estado de México hay un grupo de ex gobernadores que mantienen activos a la mayoría de quienes fueron o sus colaboradores o sus operadores políticos.

Esa cofradía informal de ex mandatarios, se ponen de acuerdo en algunas decisiones importantes con el gobernador en turno.

Pero nunca han sido quienes han decidido al que debería ser el nuevo detentador del poder.”

De tal manera, que atendiendo lo que sugiere la reflexión que comento, es el presidente de la república el que decide quién es el candidato a gobernador.

Díaz Ordaz seleccionó a Carlos Hank González. López Portillo al Dr. Jorge Jiménez Cantú. Miguel de la Madrid al hermano que nunca tuvo, Alfredo del Mazo González. Carlos Salinas de Gortari a Mario Ramón Beteta.

A Beteta Salinas lo defenestró por los malos resultados que le entregó en las elecciones que casi pierde con el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas.

El interino de Beteta fue Ignacio Pichardo Pagaza.

Pichardo trató de impulsar a su operador electoral Humberto Lira Mora, pero una hábil maniobra de Emilio Chuayffet logró que llegara finalmente al gobierno Arturo Montiel Rojas.

Apareció entonces el TUCOM, conformado por el entonces coordinador de los Senadores del PRI, Enrique Jackson; el ex gobernador del Estado de México, Arturo Montiel Rojas; el ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington; el ex gobernador de Nuevo León, Natividad González Paras y el ex gobernador de Coahuila, Enrique Martínez y Martínez. El coordinador general del TUCOM fue Genaro Borrego. 

Montiel impulsó a Peña Nieto contra la oposición del dirigente nacional del PRI Roberto Madrazo que tenía trabajado como su candidato a Carlos Hank Rhon.

Peña Nieto apostó por su candidatura presidencial ante la incertidumbre generada por una muy probable migración de Eruviel Ávila al PRD, quien lo había invitado públicamente a ser su candidato y sacrificó a Luis Videgaray que era su candidato in péctore para llegar al palacio de gobierno de Toluca.

Basados en ese historial, está claro que la decisión está definitivamente en manos de Peña Nieto.

Los favoritos siguen siendo Ana Lilia Herrera y Alfredo del Mazo.

Pero si Manzur, Iriarte o tal vez hasta Ricardo Aguilar, insisten en seguir con la guerra desatada al sentir que ya no están en el juego, Peña Nieto puede dar un manotazo y mandarles a Alfonso Navarrete Prida o Luis Miranda Nava como candidatos. Ambos son quienes le han demostrado al presidente Peña Nieto una disciplina total y una lealtad a toda prueba.

Pues a unos días de saber el nombre del elegido o elegida, sobre el tapete político del priísmo mexiquense, los dados están tirados por Peña Nieto y por nadie más.