lunes 20 de febrero de 2017 | 02:26
Columnas

Las fogatas de Cherán

@rasocas mié 11 ene 2017 12:41
 No es casual  que este gran Señor ande en la calle defendiendo las causas del pueblo.
No es casual que este gran Señor ande en la calle defendiendo las causas del pueblo.
Foto propiedad de: Internet

Hace algunos meses, la Dra. Pilar Sedeño invitó a un grupo de compañeros del Colectivo “Francisco Hernández Reyes” para hacer una visita al municipio de Cherán, en el Estado de Michoacán. Se trata, nos dijo, de ir a estudiar la experiencia comunal de este pueblo purépecha. Ella y otros compañeros se fueron sin nosotros. Nos comió en ese entonces, el activismo electoral en que nos había metido Morena. Pasaron los meses y Cherán volvió a ser noticia en las calles de nuestra ciudad capital. El sacerdote Alejandro Solalinde, defensor consuetudinario de los migrantes que vienen de Centro América, nos ha vuelto hablar de la experiencia libertaria de ese conglomerado michoacano. Los que andamos en las calles combatiendo al sistema político, hemos conocido otra parte de la emblemática población a partir de las declaraciones que sobre este lugar hizo este valiente sacerdote.

 No es casual  que este gran Señor ande en la calle defendiendo las causas del pueblo. Es allí done se están gestando las nuevas iniciativas políticas contra el gobierno, contra el parlamento, contra la Suprema Corte de la Nación, contra los partidos, contra la burocracia, contra el sistema. La gente que ha dejado de acudir a los llamados de los partidos o de los grupos corporativos  ahora están encontrando en su propia fuerza, en sus propias decisiones, los elementos organizativos y políticos para enfrentar lo que a todas luces ya no funciona. ¡El priismo ha descompuesto todo! La pus está reventando todo el andamiaje que hacía posible la mediocre gobernabilidad de este país. Las élites que están al frente del Estado ya no dan para más. Sus pactos no dieron de sí. A la postre se les convirtieron en problemas. Los propios grupos de poder otrora pegados a los dictados de su jefe, están rompiendo con el status quo porque en el caos, están perdiendo sus ganancias y/o sus privilegios.

 Lo que hoy pasa en México no es algo intrascendente. El pueblo está buscando las formas de expresar el hartazgo que por décadas ha carcomido sus derechos y su dignidad. Las manifestaciones públicas en más de 20 Estados de la Unión, expresan la osadía de ir más allá de la lucha contra el desempleo, el hambre la violencia o el gasolinazo. La indignación social ha roto con estas formas de control y está construyendo la alternativa libertaria de la que hablan Rumbo Proletario, el padre Solalinde y la comuna de Cherán. Las marchas empiezan a tener un contenido diferente porque las fuerzas que participan, lo están haciendo en un ejercicio legítimo de autodeterminación. El pueblo ha comprendido que el desgobierno que existe no va a enderezar esta nave y que, por el contrario,  sus políticas sólo servirán para profundizar la crisis y la irritación de los ciudadanos. Los poderes del Estado y la mayoría de los partidos políticos, se han convertido en la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones.

Si tenemos que hablar de estos poderes, tendremos que decir que estos han perdido legitimidad. De ser los instrumentos representativos del poder popular de acuerdo al artículo 39 constitucional, sólo ha quedado una runfla de funcionarios corruptos, entreguistas y traidores a la Patria. En los últimos días estos aparatos han mostrado lo que realmente son. Grupos que el Estado utiliza como saqueadores. Los vándalos, los encapuchados, los que roban e incendian comercios; son hijos putativos del mismo aparato que conduce la Secretaría de Gobernación y los distintos niveles de gobierno. Son los que están utilizando para intentar vanamente de engañar a la opinión pública de que es el pueblo, la izquierda o AMLO los responsables de la violencia.

¡Algo hemos aprendido! Sabemos quiénes son los que están atrás de estas provocaciones. Sabemos que ya se desbordó la paciencia de la gente, que el hartazgo ha llegado a sus límites y que hoy, el pueblo comienza a buscar sus propias alternativas para organizarse de manera independiente porque los partidos lo han traicionado, porque estos se alejaron de sus militantes. Han perdido credibilidad. Ya no hay a quien creerle, todo el aparato gubernamental con los patiños que lo acompañan, han entrado en una fase terminal. Lo que hay que hacer, en consecuencia, no es ayudarlos a que sigan sobreviviendo y carcomiéndole las entrañas al pueblo. Hay que trabajar para derrocarlos, para quitarlos del poder y hacer que sea la gente quien determine qué tipo de gobierno quiere para su futuro. Un gobierno que construya una vida auténticamente humana, o seguir siendo carne de caños de estos gandules que solo piensan en seguirnos explotando.

Necesitamos crear con urgencia las condiciones para cambiar este estado de cosas. Rumbo Proletario, el padre Solalinde, y la experiencia de Cherán son un ejemplo para empezar aprender. Si no fueran esos, las distintas resistencias en lucha tienen la capacidad suficiente para encontrar la ruta que nos ayude a solucionar de fondo los problemas que la oligarquía le ha impuesto al país. Lo importante es dar los pasos que se requieren, las condiciones están dadas para que las luchas que hoy están dando el pueblo y los trabajadores, se acerquen a las fogatas de Cherán. No porque hayan servido a este pueblo purépecha para reunirse y discutir sus problemas al calor de las mismas, sino porque también allí se encuentran algunas luces que nos pueden servir para alumbrarnos de esta nueva oscuridad capitalista.