Franja de Gaza.- Habitantes de la Franja se refugian en el cementerio principal de Gaza, sus caras muestran un envejecimiento prematura como consecuencia de las penurias que atrajo la ofensiva de Israel sobre el territorio palestino.

Los familiares de las víctimas se arremolinan en los sepulcros, mientras recuerdan los lugares donde parientes y amigos han fallecido "tenemos que enterrar a las personas unas encima de otras porque ya no hay sitio", declara uno de los presentes.

"El misil cayó desde allí (...) ¿Por qué se bombardea un cementerio?", se preguntan algunos dentro del cementerio Sheij Shaban, que está próximo al primer hospital construido en Gaza.

De acuerdo con los vecinos, ese lugar debería ser seguro, sin embargo, opinan que los militares israelíes disparan contra todo, "necesitamos sentirnos libres", explica uno de los habitantes que respalda al movimiento islamista radical de Hamas, el cual controla la Franja de Gaza desde junio de 2007.

Todos ellos tienen sueños y aspiran cosas tan simples como asistir al cine sin preocuparse de que una bomba impacte sus cabezas, algunos de ellos están convencidos de que Hamas protege sus derechos, lo que podría explicar en palabras del profesor de Lenguas Extranjeras en la Universidad de Al Aqsa, Asad Abu Shareij, el que los propios palestinos no se rebelan contra el movimiento radical y celebren los cohetes que se lanzan desde la franja contra Israel.

Hamas emplea el mismo argumento que los palestinos de a pie: el fin del bloqueo, considerado por los habitantes "el más cruel de los tiempos modernos", detrás de ello hay una búsqueda por la dignidad que se siente arrebatada y que deja detrás de sí, pobreza y extremismo.

En 2007 Hamas expulsó a las milicias del movimiento nacionalista palestino Al Fatah, tras lo cual Israel inauguró una etapa de asedio militar y bloqueo económico que mantiene la crisis en Gaza.

Este año, de acuerdo con Naciones Unidas, cuatro de cada cinco gazatíes de la franja de 325 kilómetros que aglutina a dos millones de personas, vive bajo el umbral de la pobreza, lo cual se agravó con la destrucción por parte de Egipto del 90 por ciento de los túneles que comunicaban a los territorios y permitían el suministro clandestino de la población.

Algunos pobladores consideran el lanzamiento de cohetes como una defensa obligada "¿qué quiere que hagamos? (...) hemos nacido aquí y tenemos derecho a vivir aquí, como un estado libre".

El problema, de acuerdo con algunos es que la muerte de los seres queridos y la falta de oportunidades, sólo deja una salida: tomar las armas, la resistencia tiene apoyo porque no hay esperanza o futuro.

Con información de EFE