Confía Bunbury en el despertar de la conciencia social por medio de los jóvenes Foto/Especial.
 
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Ciudad de México.- A Enrique Bunbury la paternidad le llegó a los 43 años y aunque algo tardío, dicho acontecimiento se presentó en un momento clave en la vida del rockero español: "Con la cabeza más asentada" y los ánimos de contribuir para hacer de éste un mundo mejor.

El nacimiento de su pequeña hija, Asia Ortiz, en febrero de 2011, le imprimió a Bunbury una actitud más esperanzadora y logró que éste recobrara la fe en la niñez y la juventud del mundo. Hoy el músico aragonés se niega rotundamente a pensar que el mal ganó sobre el bien.

"Pasaron muchos años antes de que llegara mi primer bebé, así es que de alguna forma, mi paternidad tardía me ayudó a ser más responsable. El hecho de tener en tus manos el compromiso de una persona tan pequeña, que tiene todo el futuro por delante, te hace pensar que debes trabajar para ofrecerle un mundo mejor que el que tú estás viviendo ahora", dijo Bunbury a The Associated Press en una entrevista el jueves en la Ciudad de México.

Movimientos sociales encabezados por jóvenes como la lucha estudiantil en Chile, el #YoSoy132 en México, el Occupy Wall Street en Nueva York y el 15-M en España le hacen reiterar que hay un despertar de la conciencia entre un grupo de gente que busca realizar acciones para mejorar este mundo.

"El mundo está despertando luego de un letargo, después de permanecer con los ojos cerrados ante la realidad, pensando que no podíamos hacer nada y que debíamos continuar hasta que el mundo se estrellara o explotara", señaló el músico. "Ahora vemos claramente pequeñas cosas que se manifiestan y se organizan, allá afuera hay mucha gente que quiere cambiar esta situación".

Hace varios meses que Bunbury cambió su residencia a Los Ángeles. La mudanza, dijo, responde a una estrategia en su desarrollo como artista y no a la grave crisis económica y política que atraviesa su país.

Y desde esa ciudad californiana el rockero da vida al álbum de canciones inéditas que sucederá a "Licenciado Cantinas", de 2011, un disco con versiones del cancionero latinoamericano en el que incluyó piezas de autores como Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Julio Jaramillo y Casas Padilla.

"Yo insisto mucho en una cosa, lógicamente cada uno mira sus problemas localmente. La situación económica y política a la que nos estamos enfrentando en España no es algo que pertenezca o que sólo pueda solucionar el país. Me parece que es un problema global, somos víctimas de un problema mundial y es difícil encontrar una solución local", opinó.

Bunbury habló desde una posición como artista, pero también desde su papel de ciudadano pensante y crítico.

"Los políticos a los que hemos elegido, llámese Mariano Rajoy (presidente del gobierno español) o Enrique Peña Nieto (próximo presidente de México) son las marionetas de unos poderes superiores, que son los que realmente nos gobiernan. Mientras creamos que esos fantoches a los que elegimos como presidentes tienen realmente la solución o la posibilidad de mejorar nuestras vidas, seguiremos en una frustración constante, porque eso no pasará".

"Mi fe en la política es nula, mi fe en las personas es infinita", afirmó el autor de temas como "El extranjero" y "Lady Blue".

El cantautor de 45 años se encontraba en la capital mexicana esta semana para iniciar el viernes el último tramo de su gira mundial "Licenciado Cantinas 2012", que recorrerá 13 ciudades de México y 15 ciudades de Estados Unidos que incluyen Los Ángeles, Nueva York, Chicago, San Francisco, Washington y Dallas.

Precisamente durante el paso de su gira por Estados Unidos, Bunbury asistirá a la 13a edición de los Latin Grammy el 15 de noviembre en Las Vegas, donde se medirá por el premio al mejor video musical de larga duración por su mediometraje "Licenciado Cantinas, The Movie".

"Creo que ésta es mi séptima nominación, como nunca he ganado, no sé cómo se siente, pero me imagino que debe sentirse bien. Pienso que en algún momento de mi vida me tocará. Espero que no sea cuando esté muy viejo", dijo.

Bunbury ofrecía a partir del viernes tres conciertos consecutivos en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, con lo que se esperaba reunir a poco más de 40.000 personas. Anticipó que durante esas tres noches tendría invitados especiales, todos ellos músicos mexicanos de renombre.

"Siento un gran cariño por este país que no puedo describirlo con palabras, y creo que también se lo transmito al público viniendo tantas veces", expresó.

"México me regaló uno de los máximos honores en mi vida. Una noche, hace varios años, estando en una cantina de la Plaza Garibaldi (famoso sitio donde se congregan los mariachis), un grupo de mariachis interpretó mi canción 'Infinito'. Me emocioné al borde de las lágrimas. Para mí, eso vale más que un Grammy", añadió en tono bromista.