Después de una extraña primera parte llega a pantallas la segunda y muy esperada segunda parte, Katniss comienza su camino para destruir al presidente Snow y su reino de maldad.

No vamos a mentirte. Después de ver esta nueva entrega te sentirás ligeramente engañado.  Partir una historia en dos películas (un video truco para recaudar más dinero) fue un golpe demasiado bajo. En la primera parte no pasó nada sobresaliente y en la segunda, que prometió muchísimo, todas sus promesas se quedan a medias dado que el primer tercio del filme es lento. Francis Lawrence intenta darnos la experiencia cinematográfica que no pudo ofrecer desde el principio, no logra su cometido, la acción se vuelve sistemática y poco creativa, casi como un videojuego de hace 10 años. 

Esta última entrega cumple la tradición de ser cintas caras con un look barato, el aspecto como fue hecha es cerrado y poco envolvente, efectos especiales baratos y apresurados, algo extraño considerando que es una franquicia exageradamente exitosa. Además, es la más oscura de todas, se extraña el humor ligero de Woody Harrelson y caen en una depresión fílmica sin retorno. 

Actoralmente es la mejor de todas en cuanto a consistencia. Julianne Moore roba sus escenas, y Jennifer Lawrence recupera la atención y nos recuerda por qué es la protagonista. Esta vez si es creíble el triángulo amoroso que nos están tratando de vender desde la primera cinta, entre el mísero Peeta, Katniss y el sexy leñador/rebelde/sueño dorado Gale. 

Esta pelicula es solamente para fans, es su premio a la paciencia de una franquicia a medio cocinar, a las demás personas que no vieron las cintas pasadas y ahora sienten la curiosidad por ver de qué hablan los preadolescentes, ahorrese el dolor y sigan adelante.