Premian creatividad de escritores por Las calaveras literarias son versos populares en forma de rimas escritas de manera chusca, divertidas, satíricas y críticas donde se hace referencia a alguna cualidad o defecto de un personaje o de asuntos de interés general o que están de moda, irreverentemente y con una escritura ligera.
 

México, 1 Nov.- Los versos populares "A don Alí Chumacero", de Slaymen Bonilla Núñez, y "A Carlos Monsiváis", de Jaime Leopoldo Avillaneda, resultaron ganadores del Primer Concurso Metropolitano de Calaveras Literarias.

Organizado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) y el Centro Cultural Bella Época, el certamen reunió a escritores que más por vocación que por profesión, compartieron sus creaciones, que de manera chusca e irreverente exponían algunas de las características y/o defectos de los protagonistas de sus versos.

De acuerdo con José Luis Enciso, quien formó parte del jurado calificador, la selección de estas dos "calaveras" como ganadoras de la justa se debió a que ambas contaban con las características propias de los versos populares: creatividad, irreverencia, composición métrica coherente y consistencia.

El también encargado de Actividades Culturales del FCE explicó que está primera edición del concurso contó con una amplia participación, pues a lo largo de una semana y media se recibieron 42 calaveras, de las cuales José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Alí Chumacero y Rosario Castellanos fueron los personajes más recurrentes.

No obstante que las bases del certamen indicaban que los protagonistas de los versos debían ser autores del FCE, también se recibieron un par de "calveras" dedicadas a Joaquín Díez-Canedo Flores y a Daniel Cosío Villegas, director y fundador de la editorial, respectivamente.

Por otra parte, señaló que el propósito de este concurso es preservar las tradiciones y fomentar el acercamiento del público a las obras publicadas por esta casa editorial, objetivos que fueron alcanzados y que se espera superar en la próxima edición.

Ante un público nutrido, ambos autores visiblemente satisfechos por sus creaciones compartieron sus textos, no sin antes agradecer al FCE por brindar un espacio para la exploración literaria y por preservar las tradiciones de México.

En entrevista con Notimex, Leopoldo Avillaneda señaló que tras la muerte de Carlos Monsiváis (1938-2010), a quien considera una de las figuras indiscutibles de la escena literaria de México y se dedicara a divulgar las tradiciones a través de sus narraciones, fue el personaje a quien decidió tomar como ejemplo para participar.

"Tome sus características, como su peinado despeinado, sus gatos, y a partir de ellos, elaboré esta ´calaverita´", apuntó Avillaneda, quien colabora en un despacho jurídico.

Teniendo como escenario un altar literario, también se dio lectura a las "calaveras" que recibieron mención honorífica en el certamen. Así, "Calaverita literaria a Octavio Paz", de Benjamín Cortés Valadez; "Velada literaria", de María del Refugio Suárez Zozaya, y "Muerte sin Amparo", de Luis Arnulfo Medina Lira, fueron apreciadas por el público.

Igualmente, "La parca se ensañó en el mundo literario", de Juan Antonio Córdova Suárez, y "Calavera a Octavio Paz", de Gustavo Hernández Orta, también fueron acreedoras a una mención honorífica.

Tras la lectura de estos singulares y divertidos versos, los asistentes pudieron charlar sobre el proceso de creación, acompañados de un chocolate caliente y un trozo del tradicional par de muerto.

A todos los participantes se les obsequió un disco de la Orquesta Sinfónica de Minería; a las menciones honoríficas un par de libros, mientras que a los dos primeros lugares una dotación de publicaciones del FCE.

Cabe señalar que las calaveras literarias son versos populares en forma de rimas escritas de manera chusca, divertidas, satíricas y críticas donde se hace referencia a alguna cualidad o defecto de un personaje o de asuntos de interés general o que están de moda, irreverentemente y con una escritura ligera.

Comenzó para burlarse de la propia muerte, pero después se amplió a políticos, funcionarios y otros personajes públicos. Forman parte importante de la tradición de Día de Muertos en nuestro país.

Tienen su origen con los epitafios de Jorge Manrique (1440-1479), las primeras calaveras se publicaron en la segunda mitad del Siglo XIX, a modo de caricaturas. Estas imágenes fueron acompañadas con versos, en los que se describían de manera jocosa los motivos de su muerte.