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Columnas

La política fiscal y la estabilidad social y económica

vie 22 nov 2013 16:58

La debilidad  fiscal del Estado mexicano es notoria, recauda apenas el 12% de la riqueza nacional.

 

El tema fiscal es un tema nodal en la política económica, genera polémicas, posiciones encontradas; su importancia radica en el hecho de que su definición e instrumentación le dará rumbo al país en el corto plazo y en los próximos años.

El debate actual lleva a una interrogante esencial, tal como la plantea Ignacio Chávez:“o se genera déficit público para 2014 pero de manera transitoria y con propósitos anticíclicos, o se abandona el déficit cero como objetivo de política económica y en ese sentido se rompe con el modelo de estabilidad y se vuelve al pasado. ¿La moneda está en el aire?” Si bien es cierto que el Gobierno Federal reiteradamente ha señalado que la medida deficitaria es transitoria y que la misma tiene el objetivo de reactivar la economía, no deja de ser peligroso que contrario a lo que se dice, se caiga en la tentación de mantener el déficit en aras de mantener otra estabilidad sustantiva, la estabilidad social.

De ser cierto que el objetivo de la política económica tiene un fin limitado, con una aplicación temporal, entonces no debe soslayarse que la reforma fiscal es un tema urgente que se debe volver a tratar, porque es el único instrumento que permite contar con finanzas sanas. La urgencia estriba, primero, si se considera que existe una debilidad fiscal estructural del Estado; y segundo, que es apremiante atender los grandes rezagos sociales que presenta el país.

La debilidad fiscal de Estado, se hace evidente si se consideran los siguientes números:

  • Los países desarrollados tienen estados fiscalmente fuertes, los ingresos recaudatorios pueden significar hasta el 40% de la riqueza producida en su economía.
  • La debilidad  fiscal del Estado mexicano es notoria, recauda apenas el 12% de la riqueza nacional.
  • Nuestra debilidad fiscal ha sido solventado con los ingresos petroleros, se estima que éstos han cubierto entre el 30 y 40% del presupuesto público.
  • El 60% de la PEA se encuentra en la informalidad, por lo que es impensable pensar en un régimen fiscal efectivo.

Bajo estos indicadores, sólo sería aplazable la política fiscal, de presentarse coyunturalmente un incremento sustantivo en los precios del petróleo; sin embargo, bajo estas circunstancias, el futuro – como ha sucedido por varios años – sería incierto, se vincularía indiscriminadamente al vaivén del mercado petrolero.

Desde luego a nadie le gusta pagar más impuestos, razón por loque resulta extremadamente complejo lograr el convencimiento social. Sin embargo, paradójicamente, no es posible plantear una efectiva reforma fiscal, sin ese consenso social, para lo cual se requiere, entre otras premisas:

  • De un compromiso poderoso del Estado, paraque el efecto regresivo del impuesto sea compensado con creces por su destino progresivo.
  • De una profunda transparencia en el uso de los recursos públicos y sobre todo de lograr un estatus de “cero” corrupción, a manera de no desalentar y generar desconfianza en los contribuyentes.
  • De un estado eficiente en la oferta de sus servicios, sobre todo en lo relativo a la calidad de la educación, la salud y la protección social de los ciudadanos y como un garante inapreciable del estado de derecho.

Para avanzar en la política fiscal deseable, se requiere destrabar el primer problema que la limita, que es la baja tasa salarial que presenta la gran mayoría de los mexicanos. Es decir, no es posible instrumentar una política fiscal sostenible, si paralelamente no se amplía el crecimiento de los salarios reales y de la masa salarial en proporción al PIB, para propiciar la reconstitución del mercado y el consumo. Para ello es indispensable:

  • Recomponer el mercado laboral.
  • Centrar la estrategia en el bienestar de las mayorías y en el desarrollo del capital humano; es decir, aun cuando parezca reiterativo, la creación de empleos debe ir acompañada de mejores servicios de educación, salud, protección y seguridad social.
  • Construir una red de protección social moderna y  ofrecer una educación de calidad acorde con el desarrollo productivo que todos deseamos.

Existen aspectos cuya solución estructural parece ser más de largo plazo, que parecen actualmente una quimera. Existe la necesidad, por ejemplo, de realinear el sistema educativo; lo que significa que la gente debe aprender para resolver su vida; que requiere de una mayor productividad para mejorar sus condiciones de existencia; y aún más, que es capaz con supropia iniciativa de crear empleos, de generar beneficios hacia los demás. La educación así concebida, debe ser un instrumento de supervivencia y movilidad social, en donde se potencieel desarrollo de capacidades.

COMENTARIOS FINALES

La política fiscal debe convertirse en un instrumento de cambio, que posibilite una nueva percepción en materia de desarrollo económico y de oportunidades. No basta elevar los impuestos, se requiere contar del convencimiento social que el destino de los recursos va a cambiar nuestro entorno; que lo que se está ofreciendo con los recursos impositivos va a mejorar a lo ya existente.

Es decir, la política fiscal debe estar acorde al objetivo de alcanzar un crecimiento económico sostenible y ello sólo es posible si:

  • Existe un uso más eficiente y transparente de los recursos públicos.
  • Se alinean los incentivos a favor de la productividad y se crea un círculo virtuoso en donde a todos convenga converger en la formalidad.Es importante reiterar que 60% del PEA está en el mercado informal de trabajo, lo que da al traste a cualquier objetivo fiscal.
  • Se logra que todos los ciudadanos obtengan el mayor ingreso posible. 
  • Se estimula un nivel de prosperidad sostenible para la economía y sus ciudadanos, sobre todo para los que menos tienen.