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Columnas

El comandante Ernesto Che Guevara y su aporte a la liberación de la humanidad

@MGonzalezIbarra mar 8 oct 2013 10:57

Un pueblo sin ideas revolucionarias es un pueblo vulnerable, que tarde que temprano, va a capitular.

Conferencia sustentada el sábado 9 de octubre de 1999 en la plaza principal de Tepic, Nayarit, México

SEGUNDA PARTE


Desde los primeros días de la Revolución Cubana, ya se veía, por las medidas leninistas aplicadas, que el proceso no se quedaría en una gesta que planteaba solamente la liberación nacional del país, sino, iría más allá.

El Che, coincidiendo con Fidel, difundía el principio del materialismo histórico, que lo material es determinante en la conciencia de las masas. Esto es, el pueblo cubano requería poseer los elementos indispensables para la vida, como lo eran y lo son: el empleo, la cultura, la educación, la salud, la vivienda, la recreación, los servicios e ingresos seguros, para que cambiara su mentalidad y, forjar de esa manera, el arma fundamental que cualquier pueblo necesita para defender sus conquistas: la conciencia revolucionaria.

Sin transformaciones y avances materiales no puede haber una conciencia revolucionaria en las masas. Como sin conciencia revolucionaria de las masas no podrá haber profundas transformaciones económicas y materiales.

Tales, son principios con los que el Che insistió, desde los primeros días de la Revolución, compartidos plenamente por Fidel, líder indiscutible de la Revolución.

El Che fue colocado en posiciones estratégicas dentro del esquema de la estructura del nuevo Estado Cubano.

Fidel y la Revolución no sólo le otorgaron el grado de segundo comandante, sino al frente del Banco Nacional y del Ministerio de Industrias, tuvo un papel decisivo en las transformaciones del sistema económico social de Cuba.

La polémica y el conflicto estaban. O continuaba el libre mercado y la importación de capitales, o se aplicaba el sistema de desarrollo nacional, basado en el ahorro de los cubanos, diversificando el comercio y la economía, sobre la base de impulsar empresas agrícolas e industriales en manos, ya no de los monopolios yanquis, sino de los trabajadores del país.

¡No al libre mercado!

¡No a la importación de capitales de los Estados Unidos!

¡Sí a una economía en manos del pueblo!

¡Sí a un desarrollo nacional basado en el ahorro y el trabajo de los cubanos!

¡Sí a la diversificación del comercio!

¡Sí a la exportación del azúcar a países europeos y asiáticos!

¡Sí a la compra de petróleo soviético a través de un intercambio justo, de cooperación y equitativo!

Fue la respuesta del Che como director del Banco Nacional.

Al consolidarse tal estrategia para la economía cubana, el Comandante Guevara es ubicado al frente del Ministerio de Industrias.

Sabía él que el país no podía quedarse en la reforma agraria. Desde un principio así se lo planteó a Fidel. Cuba tenía que industrializarse para llegar a producir los elementos fundamentales del consumo y para la creación de una poderosa clase obrera que, sin ella, no sería posible la construcción socialista, menos la instalación del comunismo, tal cual, en nuestros días, son los objetivos del pueblo cubano y, por los cuales, Ernesto Guevara contribuyó a sentar sólidamente sus bases principales.

La estrategia planteada desde el Banco Nacional y el Ministerio de Industrias, con el Che al frente, compartida por Fidel y la dirección de la Revolución, enojó tremendamente al gobierno de los Estados Unidos, decidiendo, en respuesta, la invasión militar de Playa Girón, derrotada por el pueblo cubano en 72 horas, enseguida de haberse declarado el carácter socialista de la Revolución, momento histórico y decisión política que cambió la geografía sociológica de América Latina, y en el que, indudablemente, el Comandante Guevara, con su influencia ideológica, tuvo un rol de gran peso.

Fidel y el Che eran ya cuadros marxista-leninistas maduros. No sólo era discípulos abnegados y fieles de Marx y Lenin. Estaban ya enriqueciendo esta teoría y haciendo significativos aportes a la filosofía que liberará en definitiva a la humanidad de la opresión y la situará en el camino de la creación y la elevación plena del hombre.

La obra teórica que nos deja el Che es eso: aportaciones a la historia, a la sociología, a la filosofía, a la economía, a la política, iniciada por Marx, Engels y Lenin.

La teoría cheguevarista es parte del marxismo-leninismo.

La educación revolucionaria de las masas es una de sus grandes aportaciones.

La revolución debe saber defenderse, es uno de los infalibles e incuestionables principios del leninismo.

Para defender la revolución, la verdadera revolución, la que se expresa en el momento que una clase social más avanzada desplaza del poder a la precedente, tal y como lo definió Guevara, en los tiempos que corren, cuando la clase obrera desplaza a la burguesía, para defender esa revolución, se debe organizar militarmente al pueblo, pero, sobre todo, educarlo ideológica y políticamente.

Un pueblo con el fusil en la mano y con ideas revolucionarias en su cerebro, es un pueblo invencible.

Un pueblo sin ideas revolucionarias es un pueblo vulnerable, que tarde que temprano, va a capitular.

Eso les pasó a los soviéticos y a los comunistas del este europeo: abandonaron la infraestructura, subestimaron la educación política e ideológica de las masas.

¡Y el Che se los advirtió! ¡El Che se los dijo! Fidel compartió esta preocupación del Comandante Guevara. Y ahí están los resultados: la Unión Soviética desaparecida; el campo socialista desaparecido. ¡Por el momento! ¡Aquello será restaurado! No sólo en el este de Europa sino más allá y en el propio corazón del capitalismo mundial: los Estados Unidos de Norteamérica. ¡No nos cabe ninguna duda de eso!

El colapso económico de la URSS influyó en su desintegración. La economía se colapsó entre otras cuestiones debido a las pérdidas materiales y humanas en la Segunda Guerra Mundial y su política generosa internacionalista y de cooperación. Sin embargo, la cuestión de mayor gravedad, un error letal, es que la URSS abandonó la educación política e ideológica de las masas, por consecuencia, los valores que significan en la construcción socialista el Trabajo Voluntario y la Emulación ---que fueron desvirtuados y no los rectificaron--- tal y como lo aconsejó y advirtió en su momento el Che.

Y tuvo razón el Comandante Guevara. Y tiene razón el Comandante Guevara. La práctica y los hechos históricos le han dado la razón.

Ahora, los cubanos, han sobrevivido en medio de tempestades, huracanes, ciclones y tormentas, gracias a que la dirección de la Revolución no ha desatendido aquella extraordinaria recomendación y aportación del Che Guevara, sabia y científicamente desarrollada, referida a la educación revolucionaria de las masas cubanas, que lleva consigo, el Trabajo Voluntario y la Emulación Socialista.

La ideología socialista y comunista bien asimilada por el pueblo cubano es su mejor arma, es su mejor defensa, es su escudo, para salvaguardar las conquistas alcanzadas a lo largo de cuatro décadas de Revolución.

Cualquier proceso político del futuro en cualquier parte de la tierra, no puede apartarse de esta idea, creadora y sabiamente desarrollada por el Che Guevara.

La desideologización de las masas es una estrategia del neoliberalismo, la ideologización del pueblo debe ser una estrategia de los procesos que emprenden el modelo de la democracia popular, como lo planteó el Comandante Guevara.

Sobre el Trabajo Voluntario planteado por el Che. Esta fue una de sus extraordinarias tesis, que se integran a la teoría política del proletariado mundial.

Un pueblo con una elevada conciencia revolucionaria puede trabajar y trabajar.

En el régimen que impulsa la liberación social del pueblo, el socialismo, la plusvalía es destinada a acrecentar la riqueza nacional y popular. Ya no es capturada por los grandes monopolios como ocurría en Cuba y como, por desgracia, ocurre en nuestro país. En el capitalismo los obreros luchan por trabajar menos. Saben que los excedentes producto de su jornada laboral van a inflar las insaciables fortunas de los grandes ricos nacionales y del extranjero. En el socialismo, liberadas las fuerzas del trabajo, hay que trabajar y trabajar. Allá el trabajo no es esclavitud ni opresión como es aquí. El trabajo es vida y alegría. Y porque el trabajo es la única garantía para crear la riqueza, que allá no es ni será de los propietarios privados, sino que, en el socialismo, la riqueza es colectiva, es una riqueza propiedad de todo el pueblo.

De ahí que el Che planteara a la clase obrera cubana, y a los países que vivían o vivirían bajo el régimen socialista, que después de cubierta su jornada laboral obligatoria, se esforzaran más en el Trabajo Voluntario.