miércoles 17 de septiembre de 2014 | 08:39
Columnas

La reforma hacendaria: Un riesgo para la industria automotriz 

Eduardo Esquivel @EsquivelAncona lun 30 sep 2013 08:39

La industria terminal automotriz  se integra por 17 empresas establecidas en México que fabrican o realizan el ensamble final de los vehículos automotores

La industria automotriz mexicana es uno de los sectores más importantes de la economía nacional. El sector automovilístico está conformado por la industria terminal y la de autopartes. El país se consolidó como la tercera economía más dinámica en términos de producción de vehículos en el último quinquenio, sólo por debajo de China e India que también han acelerado la manufactura de automóviles en el mismo periodo.

La industria terminal automotriz  se integra por 17 empresas establecidas en México que fabrican o realizan el ensamble final de los vehículos automotores. Seis de estas empresas son de capital 100 por ciento extranjero: Chrysler, Ford, General Motors, Nissan,  Volkswagen y Toyota, que concentran el 92 por ciento de la fabricación de vehículos. En 2012 esta industria alcanzó un récord histórico en producción de unidades, al sumar dos millones 884 mil 869 vehículos, 12.8 por ciento más que en 2011, cuando se ensamblaron dos millones 557 mil 550 unidades.

La exportación de vehículos ensamblados o terminados en México creció 20.4 por ciento en agosto de 2013 comparado con agosto de 2012. Durante estos ocho meses, el país ha exportado  1, 580,724 vehículos ligeros, 0.6 por ciento superior al mismo periodo del 2012, según cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).  

Actualmente la industria automotriz aporta el 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país y emplea a más de 1 millón 40,000 personas, de la cuales 70,900 corresponden sólo a productores de vehículos. El resto forma parte de la cadena del sector, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El éxito que ha alcanzado la industria automotriz en el país, se debe a la capacidad técnica de los trabajadores mexicanos, además del esquema de facilidades fiscales y aduanales que otorga el gobierno a los productores de vehículos, como es el caso del conocido régimen de depósito fiscal que consiste en el almacenamiento de mercancía de procedencia extranjera en almacenes generales de depósito,  que se usan para el ensamble y terminación de vehículos en el país, y solamente se pagan impuestos y aranceles sobre estas mercancías si la unidad automotriz de que se trate es vendida en el mercado nacional. Cuando el vehículo es para exportación, no se cobrarán ni impuestos ni aranceles a esas autopartes, con lo que la industria se hace muy competitiva a nivel internacional.

Las facilidades fiscales y aduanales que da el país a la industria automotriz ha hecho que empresas extranjeras hayan invertido en México, a través de nuevas plantas, como es el caso de la japonesa Mazda, que invirtió este año 120 millones de dólares en su planta de Salamanca, y la también japonesa Honda, que invirtió 470 millones de dólares en su planta de el Salto, Jalisco.

La Reforma Hacendaria presentada recientemente por el ejecutivo federal cambiaría lo referente al depósito fiscal, ya que se obligaría a los industriales automotrices a pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA)  y los aranceles a las autopartes de importación, y estos los devolvería la Secretaria de Hacienda después de un tiempo a las unidades de exportación; esto significaría que la devolución del capital de trabajo para los inversionistas se haría hasta después de varios años. Estas nuevas reglas de la iniciativa de Peña Nieto, ponen en riesgo la competitividad de la industria en el exterior, por el aumento de costos, y pondría en peligro nuevas inversiones, porque estas buscarían otras regiones para su inversión, que den mayores facilidades y seguridad a su inversión.

Otro problema que presenta la reforma hacendaria para la industria automotriz es que se propone reducir la deducibilidad de vehículos de 175 mil pesos a 130 mil pesos, además de una reducción del arrendamiento de 250 pesos diarios a 200 pesos diarios.

Estas medidas tendrían un impacto en las ventas de autos nuevos para el mercado interno, cuando actualmente las ventas de vehículos en México se encuentran en niveles similares a los de hace 10 años, esto por la pérdida de poder adquisitivo de los mexicanos y la venta indiscriminada de automóviles usados del mercado norteamericano al mercado nacional.

Los debates que se den en el legislativo sobre la reforma hacendaria, deberán contemplar todas las aristas de la industria automotriz, para no perjudicarla, ya que esta industria genera muchos empleos bien remunerados, encadena sectores productivos de manufactura y servicios, y según informa Eduardo Solís, presidente de la AMIA, es la principal generadora de divisas netas para México, con un monto superior a los 34,500 millones de dólares.