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Columnas

Medidas drásticas contra los deudores con la reforma financiera

Mar Morales @mar_morales_ jue 12 sep 2013 13:02

 Es conveniente que antes de solicitar un crédito se lea con mucho cuidado el contrato que se firmará

Con la puesta en marcha de la reforma financiera muchas personas están preocupadas por las medidas que se pueden tomar contra ellos en caso de no cumplir con los pagos.

Una de estas medidas es el arraigo, término que ha sido cambiado por el de “radicación”. Esto quiere decir que si se inicia un juicio mercantil en contra de una persona que no ha cumplido con los pagos un juez puede dar la orden de prohibirle salir de la ciudad donde se lleva a cabo el juicio y que es, por ende, donde esta persona tiene su domicilio. No significa, por tanto, que lo vayan a dejar encerrado en su casa custodiado por policías ni nada por el estilo. Sólo no podrá moverse de la ciudad para evitar que se dé a la fuga. Debe tenerse presente, aunque suene reiterativo, que esto sólo sucederá si se inicia un juicio y se da la orden por una autoridad competente. En caso de incumplimiento, se dice en la reforma, se podría proceder penalmente contra el deudor, pudiendo ser detenido y llevado preso al considerarse como una “falta a la autoridad”, según se establece en el Código Penal Federal, Capítulo VI, Artículo 178, que dice: “Al que desobedeciere el mandato de arraigo domiciliario o la prohibición de abandonar una demarcación geográfica, dictados por autoridad judicial competente, se le impondrán de seis meses a dos años de prisión y de 10 a 200 días multa”.

Otra de las medidas que se pretenden implementar con esta reforma es el “secuestro de bienes” para garantizar el pago. Esto quiere decir que si una persona no cumple con sus pagos se le pueden retener los bienes que haya dejado en garantía al momento de solicitar un crédito. Esto es: alguien pide un crédito para su negocio y al hacerlo deja en garantía una casa, siempre y cuando se acredite como propietario, y al dejar de cumplir con los pagos la casa puede ser retenida para garantizar que se cumpla. Queremos suponer que para ello el acreedor ya tiene en su poder las escrituras del inmueble y de esa manera podría “secuestrarlo” o, en palabras llanas, “cobrarse a lo chino” con esa propiedad.

Esto, según se lee en la reforma, se hace con el fin de que el deudor no vaya a “maltratarlo o “malbaratarlo” y ya no pueda cumplir con los compromisos adquiridos.

Debemos tener presente que para que se implemente esta medida el deudor debe ser propietario, nunca podrá “secuestrarse un bien” que sea propiedad de un tercero, llámese padre, hermano, madre, etc.

Con seguridad algunas de estas medidas serán tomadas por los despachos de cobranza para asustar a los deudores, incluso a aquellos que tengan deudas con tarjetas de crédito y que nunca hayan dejado nada en garantía. Esto es imposible de llevar a cabo ya que los despachos de cobranza no tienen capacidad alguna de ejecutar una acción de este tipo sólo porque ellos así lo quieren.

Por último, sabemos que la reforma financiera, cuyo objetivo es otorgar “más créditos y más baratos”, sobre todo para la micro, pequeña y mediana empresa, se propone otorgarlos sin que los bancos comerciales y la banca de desarrollo pierda un solo peso, por ello es que para prestar pedirán más garantías. Es conveniente, por tanto, que antes de solicitar un crédito se lea con mucho cuidado el contrato que se firmará para que en caso de no cumplir con los compromisos, no se salga perjudicado.

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