viernes 31 de octubre de 2014 | 04:02
Columnas

Libertad de palabra: Bajo peligro…

Alberto Ramos García @beto230 lun 12 ago 2013 06:23

-Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia hasta que se pruebe su culpabilidad(Articulo 11.1 DUDH de la ONU)

- Sin libertad de expresión no existe libertad de conciencia, posibilidad de pensamiento, de creación, de transformación, de igualdad y fraternidad humana

-En Acapulco, volvió la “tranquilidad” al mandar a detener a Gustavo Maldonado López, ahora, van sobre Walter León Montoya,  Horacio Culebro  Borrayas, , Isaín Mandujano,  Alberto Ramos García, Juan José Fierro Canseco, Marcos Álvarez,  y Roberto Domínguez Cortés.

La sociedad moderna es producto de la libertad de expresión;  antecedida por una larga serie de episodios históricos en los que la humanidad tuvo que enfrentar la cerrazón de los poderes espirituales y civiles que obstaculizaban por todos los medios aquellos pensamientos que representaban un peligro para sus intereses. 

En esta historia,  la expresión de las ideas fue el arma más importante para combatir la  ignorancia, el fanatismo, los odios de religión, de raza o nacionalidad. Por esa libertad fundamental muchos hombres y mujeres padecieron acoso, persecución o muerte;  pero tras ellos otros hombres y mujeres tomaron su lugar en defensa de la libertad de palabra. 

Con la propagación de la imprenta, la comunicación humana se acrecentó como nunca; y más tarde, (apenas recién hace un siglo) la radio, la prensa y la televisión ampliaron  la  posibilidad de que los seres humanos, independientemente de las determinaciones sociales, culturales o geográficas, pudieran  estar al tanto de lo que sucede en cualquier punto del planeta. La aldea global parecía hacerse realidad y un mundo más enterado y justo encontrase al alcance de la mano.  

Más allá de esos logros, la irrupción de la red de internet potenció  la comunicación humana de manera extraordinaria, porque con ella los seres humanos volvían a recuperar la capacidad de comunicación directa de persona a persona,  poniendo  la información pública al alcance de todos. La sociedad humana podía  ahora  dejar de considerarse una utopía, sino una realidad  cada vez más cercana, gracias al avance de esa tecnología. 

Sin embargo, con el transcurso del tiempo los grupos sociales privilegiados  en cuyas manos se encuentran los mecanismos y los recursos materiales para la generación y el manejo de los sistemas  de comunicación se han convertido en el principal obstáculo para alcanzar tal utopía.  

En cada estado nacional y a nivel internacional, estas fuerzas reaccionarias hacen todo lo posible por controlar los medios de información escritos, visuales y electrónicos, impidiendo la libre circulación de las ideas o espiando a los usuarios de dichos medios para  conocer sus ideas  y actividades y, de ser preciso, obstaculizarlas o impedir legal o ilegalmente que se extiendan hasta sectores de la población a los que conviene mantener desinformados. 

Los gobiernos que así lo hacen se han convertido  en poderes extralegales e ilegítimos, al arrogarse  el derecho de decidir qué es lo que la sociedad debe y qué es lo que no puede conocer, sin consultar a la propia sociedad sobre el asunto y por tanto, contraviniendo el principio fundamental de la democracia en la que los poderes públicos solo están autorizados para efectuar actos que explícitamente les señale la ley y cuenten con la  anuencia de la sociedad civil. 

Así pues,  los límites y las posibilidades de la libertad de expresión no deben ni pueden estar sujetos  a la discrecionalidad de ninguna autoridad, porque ellos son la concreción de la soberanía social  en los tiempos modernos. Sin libertad de expresión no existe libertad de conciencia, posibilidad de pensamiento, de creación, de transformación, de igualdad y fraternidad humana. En suma, la libertad de expresión y comunicación lo son todo para las sociedades modernas.  

Pero los poderes establecidos  piensan diferente y es constante su inclinación a  realizar toda clase de políticas y estrategias de control sobre la información pública, con el fin de que ciertas actividades con las que  sus propias instituciones y representantes han violado las leyes o los derechos humanos o ciudadanos  permanezcan ocultas de la opinión pública. Lo hacen con frecuencia los ejércitos y las policías, que tratan de impedir por todos los medios que las representaciones sociales cuenten con información que por su solo juicio  han llegado a considerar confidencial o secreta, sin que ninguna autoridad  les haya autorizado hacerlo. Y lo hacen también las agencias “secretas”, a las que se les permite realizar toda clase de operaciones “encubiertas” (vulgares crímenes de estado) con el propósito de combatir reales o supuestos enemigos de la sociedad, cuando en los hechos solo se trata de dejar en las sombras un abuso o un crimen  con  base en la secrecía y la impunidad.  

En Chiapas, se oculta también la información pública  de la administración pasada que encabezó Juan Sabines Guerrero; autoridades judiciales, financieras o fiscales, las encargadas de programas sociales; los gobiernos estatales y hasta los de  los municipios más paupérrimos, cuyos gobernantes se otorgan por sus propias pistolas el derecho para decidir que, como y cuándo han de informar a la sociedad o, aún  peor, para ocupar la información a su alcance para acosar, amenazar, presionar, chantajear e incluso violentar legal o ilegalmente a los ciudadanos.

Esta discrecionalidad que los gobiernos se han dado en el manejo de la información pública está alcanzando niveles amenazadores para la libertad de expresión en el mundo entero. Se ha revelado públicamente, por ejemplo, la forma en que el gobierno norteamericano habría podido operar para intervenir cualquier conversación o escrito  dentro de la red de Internet, lo que constituye una violación flagrante a la privacidad de la información y la libre comunicación social. 

Solo unas cuantas voces se han alzado en el mundo para denunciar este nuevo régimen de silencio que  parece imponerse lentamente en todos lados; pero desafortunadamente son ignoradas, amenazadas o acalladas sistemáticamente por los poderes fácticos. La conciencia ciudadana debe dar testimonio de ello antes de que sea muy tarde y la humanidad termine por perder el más preciado don conquistado en su historia: la libertad de conciencia, palabra y opinión.

ENTRE LINEAS…

Los poderes establecidos  piensan diferente y es constante su inclinación a  realizar toda clase de políticas y estrategias de control sobre la información pública, con el fin de que ciertas actividades con las que  sus propias instituciones y representantes han violado las leyes o los derechos humanos o ciudadanos  permanezcan ocultas de la opinión pública.

En el caso del Presunto Culpable, Gustavo Maldonado López, hay un marco referencial que es y era un crítico acérrimo al gobierno de Juan Sabines y del gobierno municipal de Samuel Toledo Córdova .

Precisamente, un video de Ciudades Rurales en el tiempo de Sabines, vino a desnudar anticipadamente el fracaso y la corrupción de esa “secretaría”, al grado, que la Ciudad Rural que se iba a crear en Copainalá , no se llevó a cabo, pues,  bajaron los recursos económicos y se lo robaron  y no hicieron nada. Así, de simple

El Presunto Culpable, fue vigilado estrechamente, incluso, mentes perversas al servicio de Sabines y sus secuaces , quisieron involucrar al periodista , Isaín Mandujano, y al autor de la presente columna A Fuego Lento, como autores intelectuales de los videos de Anonymous (Legión Chiapas). Esta perversidad, tenía todo un sello: una fobia en contra del Corresponsal de la Revista Proceso, porqué en el tiempo de Sabines, se le persiguió impecablemente en todo el sexenio conjuntamente a toda su familia, al grado, que los mismos editores de Proceso, responsabilizaron por cualquier atentado a su integridad física de él y de su familia al gobierno sabinista.

Hoy, no nos quedaría ni la más remota idea, que le siembre drogas o armas a Isaín Mandujano y de ribete, me pase lo mismo a mi, pues, Sabines sigue teniendo los hilos de los poderes facticos  de Chiapas, y prueba de ellos, son sus esbirros que bajo el anonimato(Troll), calumnian y difaman a todos aquellos que se atreven a alzar la voz en contra del saqueador Número Uno que hubo en Chiapas.

Con respecto al Presunto Culpable, tiene derecho a que se presunta  inocencia se pruebe o en su caso se compruebe su culpabilidad(Articulo 11.1 DUDH de la ONU).

Y obviamente, hasta el momento, hemos escuchado esa culpabilidad,  solamente de las autoridades judiciales.

Finalmente: En Acapulco, volvió la “tranquilidad” al mandar a detener a Gustavo Maldonado López, ahora, van sobre Walter León Montoya,  Horacio Culebro Borrayas, , Isaín Mandujano,  Alberto Ramos García, Juan José Fierro Canseco, Marcos Álvarez,  y Roberto Domínguez Cortés. Al tiempo, nos leemos mañana, Dios mediante, si no me detienen. Punto

P.D. Anoche circuló un video en #Youtube en el que me vinculan perversamente junto a @gumalo3105 (Legión Chiapas) y @isaín (Isaín Mandujano) de estar atrás de cuentas anónimas. Nada más falso.

P.D.P.D. Desde anoche ante Amnistía Internacional de México y el Centro de Derechos Humano Fray Bartolomé de Las Casas hacemos responsables directamente al exgobernador Juan Sabines Guerrero por cualquier atentado físico, moral y social contra mi persona y familia.