viernes 28 de noviembre de 2014 | 06:00
Columnas

Educar emociones, un reto en la escuela

Lorena Ramos Hernández @lorein280 lun 12 ago 2013 06:20

La educación emocional es una innovación educativa que responde a necesidades sociales no atendidas en las materias académicas ordinarias; así lo refiere Rafael Bisquerra en sus múltiples trabajos como educador emocional; además, asegura que es primordial atender este aspecto en los distintos niveles de la educación básica.    Expertos aseguran que las teorías de la emoción, la neurociencia, la psiconeuroinmunología, la teoría de las  inteligencias múltiples, la inteligencia emocional, influyen directamente en la quehacer pedagógico, en las habilidades sociales, etc., por lo tanto es indispensable considerar la educación emocional dentro del salón de clases.

El objetivo de la educación emocional es el desarrollo de competencias emocionales: conciencia emocional, regulación emocional, autogestión, inteligencia interpersonal, habilidades de vida y  bienestar.  La práctica de la educación emocional implica diseñar programas fundamentados en un  marco teórico, que para llevarlos a la práctica hay que contar con profesorado debidamente preparado; para apoyar la labor del profesorado se necesitan materiales curriculares; para evaluar los programas se necesitan instrumentos de recogida de datos, etc.

Para Bisquerra, la educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones  con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana.  Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.

Si existe tanta evidencia científica de la importancia de la educación emocional en las aulas, ¿Por qué en nuestro país no es retomada como algo fundamental?  Los currículos escolares entonces, deberían contemplar contenidos específicos que promuevan el desarrollo de habilidades y competencias emocionales, deberían entrenar al niño, adolescente o joven en el uso de estrategias que le permitan resolver problemas, tomar decisiones y aprender a convivir con los demás. Algunos niveles sí contemplan por escrito algunos contenidos relacionados con la educación emocional, pero si sólo están escritos o no existe el personal capacitado para su puesta en marcha, de nada sirven.

Piense por un momento que las autoridades educativas estuvieran más preocupadas por desarrollar programas para que sus alumnos aprendieran a resolver problemas evitando la violencia, que existiera un grupo de docentes capacitados para modelarle a los estudiantes las estrategias más adaptadas socialmente para resolver un problema sin llegar a la violencia física o verbal....otra cosa sería en nuestros planteles educativos; menos suspensiones, menos casos de bullying e incluso menos problemas para las mismas autoridades escolares.