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Columnas

La encuesta de Méntor Tijerina y los sueños del empresario que no duerme por los impuestos

Jared @JaredBalon dom 11 ago 2013 19:29

Méntor Tijerina es, entre otras cosas, encuestador. Uno de los pocos que hay en Monterrey. Buen politólogo, se ha dedicado a la asesoría electoral desde hace muchos años. Ha participado en campañas de distintos partidos políticos, pero está más identificado con el PRI. Recientemente decidió ampliar sus servicios al terreno de la demoscopia, en el que tiene cierto prestigio. Ahora circula una encuesta suya que ha provocado, no digamos inquietud, sino el acelere de un personaje bastante conocido.

Algunas personas piensan que la mencionada encuesta de Tijerina, a diferencia de otras que ha realizado, no es objetiva. Es que, quizá, sus resultados podrían estar  sesgados por el hecho de que en el PRI no le está yendo nada bien a su esposa, la senadora Marcela Guerra, aspirante a la gubernatura de Nuevo León que parece estar siendo marginada por el priismo nacional y local, hasta por el propio gobernador Rodrigo Medina. Es que, ni hablar, las principales fuerzas priistas claramente empujan a otras dos precandidatas, las también senadoras Ivonne Álvarez y Cristina Díaz. Y si no son estas, todo el mundo sane que el candidato será Ildefonso Guajardo, quien ahora trabaja discretamente en el gabinete de Enrique Peña Nieto.

¿Qué dice la encuesta de Méntor Tijerina? Que la izquierda en Nuevo León, sobre todo la que simpatiza con Andrés Manuel López Obrador y Morena, tiene ahora el 17 por ciento de la intención del voto. Sin candidato y a dos años de las elecciones de gobernador eso es, sin duda, mucho, muchísimo para una fuerza política que poco ha representado en tierras nuevoleonesas. El izquierdista que mejores resultados ha tenido, en elecciones presidenciales, es López Obrador, pero no ha superado el 20 por ciento.

Esa encuesta de Méntor el que la exhibe en todas partes es el empresario Alfonso Romo; lo hace para solicitar apoyo, entre colegas suyos, para un proyecto político: llevar a la izquierda, con un candidato “ciudadano” bien visto por la clase empresarial regiomontana, al poder local en 2015. En un estado que ha sido bipartidista siempre, el señor Romo habla ya de una “tercera vía” que es posible, jura, si se logran reunir tres elementos:

1.- Un candidato “ciudadano” no necesariamente de izquierda, o de plano no de izquierda, con prestigio, conocido y apreciado en los círculos empresariales de Monterrey, desde luego con residencia en el ultra conservador municipio de San Pedro Garza García. Alfonso Romo dice que puede reclutarlo.

2.- El apoyo decidido de Andrés Manuel López Obrador que prestaría las siglas de su partido, Morena, para ese proyecto, o bien no se molestaría si, dado el caso de que Morena tenga problemas para su registro, el candidato “ciudadano” lo es de Movimiento Ciudadano, de Dante Delgado. Alfonso Romo dice que ya tiene un acuerdo en ese sentido tanto con AMLO como con Dante.

3.- Entre 400 y 500 millones de pesos que Alfonso Romo ya está buscando entre sus amigos, a los que pretende convencer con el argumento de que, con menos, no es posible ganar, ya que el PRI , solo el día de las elecciones, gastará 300 millones de pesos, según los cálculos del empresario pejista. Alfonso Romo no ve complicado conseguir el dinero. Ha conseguido más en su vida. Y ha tenido deudas por mucho más dinero. Ahora mismo lo que le debe a Hacienda…

Así las cosas, con el dinero, el candidato “ciudadano” y el apoyo de AMLO, el señor Alfonso Romo está trabajando para convencer a algunas personas inconformes de la sociedad regiomontana de que él hará gobernador, por primera vez en la historia, a alguien que no postulen el PRI y el PAN, sino la izquierda, específicamente Morena.

Después de eso, añade Romo siempre con la encuesta de Méntor Tijerina en la mano, Nuevo León será la plataforma para que López Obrador gane la Presidencia en 2018…

… El 2018, entonces sí, ya en el poder, el empresario Alfonso Romo solucionará, al fin, algunos problemillas de impuestos, un par de créditos fiscales, uno de 800 y otros de mil 200 millones de pesos, que con multas, recargos y todo eso, ya andan por el orden de los 6 mil millones de pesos, una cantidad que no es de ninguna manera menor y que, por el momento, vaya que le quita el sueño a ese empresario políticamente soñador.