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Columnas

CLAROSCURO. La agonía y el éxtasis

Alejandro de Anda @deandaalejandro dom 11 ago 2013 18:08

Regresamos. A continuar dando dolores de cabeza a la lengua de Cervantes.

“Tlalticpac toquichtin ties”, decían en náhuatl. “La Tierra será, como sean los hombres”.

Recientemente la clase empresarial de este país -representado en las cámaras que la aglutinan-, tuvo como invitado de honor al Presidente de México en la puesta en marcha de la llamada “Semana del Emprendedor”.

Altamente productiva y de grandes alcances para los Pymes en todas sus escalas evolutivas. Con apoyos al fomento, a través de banca de desarrollo y de los distintos programas que la federación encabeza para lograr el impulso económico a quienes sostienen la economía mexicana y a su vez traducen en empleos a las familias de este país.

A la par, el sindicato de empresarios (COPARMEX) desarrollaba su asamblea ordinaria. Entre los muchos temas destacables, figuró la comisión de turismo. Donde el invitado exponente era el director comercial de FONATUR.

Trasciende el tema, por el interés manifiesto del presidente Peña Nieto en el segmento económico del turismo.

Hecho de preponderante que la gran mayoría de los Estados de la República han tomado con la importancia que representa el principal aportador del producto interno bruto PIB.

Hablaba Salvador Romero sobre la gran inversión en materia de infraestructura que salvaguarda en sus activos FONATUR, así como la disposición de privilegiar la inversión nacional en las oportunidades que existen entre sus múltiples destinos de playa –principalmente- que la administradora que cumple sus primeros 40 años mantiene. (Me acuerdo de Rosa Luz y su vestido de lentejuela…)

El caso relevante, estriba en lo que ha dicho Peña Nieto en torno al puntal económico que representa la industria sin chimeneas: “Para el Gobierno de la República, el turismo es un sector prioritario y estratégico para el desarrollo nacional”.

Los profesionales del turismo, sostienen que sigue siendo el tiempo de México, de captar las grandes cantidades de paseantes de Estados Unidos y de Europa, que viajan a estos lugares; debido a la enorme crisis que enfrentan esos países y que México es un destino turístico mucho más barato y con enormes potencialidades para visitar. A pesar de la agonía que representa la crisis de Estados Unidos y de la cual formamos parte, saboreamos el éxtasis de atender en consecuencia al turismo que antes gastaba en destinos de mayores costos, como el norteamericano.

Nueve estados han optado por un producto turístico de mucha relevancia. Todos han coincidido que es una gran oportunidad de impulso al denominado “Turismo médico” que les permite a los involucrados, desarrollar las potencialidades de cada región que han tomado ese producto como líder en su entidad.

Hay aún muchas deficiencias en el impulso a tal servicio, porque es muy joven la propuesta y no existen antecedentes exitosos ni de gobiernos locales ni de otros países que mantengan un estándar como producto probado. No hay cifras ni verdaderos casos de éxito, con reglas de operación o manual de procedimientos.

Sin embargo, estados como Tamaulipas han logrado enormes beneficios del turismo americano que es atendido en la infraestructura –principalmente privada- que da salud a los pacientes que encuentran mucho más accesibles los costos por cirugías menores, dentistas, oculistas, cirugías estéticas que brindan los profesionales de la salud de éste lado del río Bravo.

Y es el mismo gobernador de este Estado, el principal convencido que las fortalezas de esta región, es menester ponderarlas e impulsarlas. Su aplicación al tema, ha permitido que los galenos, hospitales y beneficiarios de los servicios médicos, vean con grado que Tamaulipas sí ha tomado como propio, el impulso que Peña Nieto hace al respecto. Nos queda la duda si acaso la Secretaria del ramo en Tamaulipas hubiese entendido el compromiso adquirido, pues resulta ser que ya ni director de turismo hay en funciones. Los proyectos en la materia, no se detienen, ni se limitan. Siguen en transcurso, “a pesar de…”.

Quizá debería saber la Secretaria, que “el que se levanta tarde, ni oye misa… ni come carne”.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro