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Columnas

"Pastores" Religiosos

Juan Mazatlán @juanmazatlan007 mar 18 jun 2013 17:05

¿Demonios Sádicos, Ángeles Maquiavélicos o mentes privilegiadas para manejar las masas de débiles mentales a voluntad? 

El caso del pastor millonario Claudio Martínez Morales asesinado Coatzacoalcos con heridas que dejan ver el odio con el que lo maltrataron, no deja lugar a dudas que fue una venganza pasional.

Sin embargo, hay quienes lamentan hoy su muerte pero  la mayoría murmura sobre la vida acaudalada y llena de lujos y disipación que llevaba dicho predicador.

Como ocurre en las biografías de gente famosa, un pasado oscuro y cosas innombrables están detrás de la historia verdadera.

Algunos lo describieron como “un niño con poder”, otros como un hombre seductor y otras como un buen alumno del Marqués de Sade.

Hoy en la comunidad lo lloran, pero Hay muchas versiones en círculos de Coatzacoalcos que lo ven como un demonio del que, gracias a Dios, ya se libraron, ya que mucha gente que abandonó la iglesia da testimonio de su gusto por las jovencitas por las que suspendía sus actividades y las llevaba a comer, se ponía de buen humor cuando los adultos llevaban a sus hijas; Dicen que dejó sin vírgenes este rincón del mundo.

Testimoniales de personas que abandonaron la secta que lideraba Claudio Martínez afirman que se hizo de una gran riqueza de la noche a la mañana, primero agarrando barato un terreno grande en la colonia petrolera, construyendo una casa valuada en 50 millones de pesos, con alberca, salones de juego con muebles y decoración de gusto muy refinado.

Todo Coatzacoalcos afirma que Claudio Martínez era una persona de muy dudosa reputación.

En sus sermones le pedía a sus seguidores que dejaran lujos y riquezas, cuando él amasaba una fortuna considerable día a día, recibiendo donaciones de autos y hasta de terrenos .

Este crimen es considerado como el resultado de la ostentación y como una venganza de algún marido o padre ofendido.

No deja de ser un ser humano, aunque tuvo conductas inhumanas también, haciéndose pasar por ser de Dios. Pero ahora se le cumplió el dicho:

"A cada santo se le llega su día"