miércoles 16 de abril de 2014 | 02:47
Columnas

Consecuencias del abuso sexual

Lorena Ramos Hernández @lorein280 lun 29 abr 2013 13:50

Es imprescindible que los profesionales que trabajan en el ámbito de la salud conozcan el desarrollo de las múltiples consecuencias físicas y psicológicas que manifiestan las personas víctimas de abuso sexual

Pereda (2010) menciona que La experiencia de abuso sexual conlleva importantes repercusiones en el bienestar físico y psicológico de la víctima. Se hace necesario conocer qué efectos puede tener esta experiencia sobre la salud, tanto para su posible detección temprana como para un tratamiento efectivo. En los menores, determinadas lesiones genitales y anales, la presencia de esperma, infecciones y enfermedades de transmisión sexual (gonococia, condilomas acuminados, sífilis) antes de la pubertad, así como el embarazo, pueden ser importantes indicadores de abuso sexual, si bien en la mayor parte de casos los hallazgos físicos son nulos en estas víctimas, dificultando la detección de estos casos, los padres y madres deben estar al pendiente de cualquier cambio que vean en sus hijos, ya sea emocional o físico.

Conocer los indicadores y consecuencias del abuso sexual para identificarlos y detectarlos tan pronto como sea posible, se plantea como una necesidad de la que los profesionales del ámbito de la salud, debemos ser conscientes para poder intervenir tempranamente y de forma efectiva en estos casos. Sin embargo, una gran mayoría de los casos no son detectados a tiempo, si las víctimas son menores de edad tienen miedo, están aterradas ante los hechos y no saben a quién recurrir, no tienen apoyo familiar y por lo mismo no denuncian al agresor,  causando además del daño físico un daño psicológico en algunos casos irreversible.

Los estudios también muestran una relación significativa entre la experiencia de abuso sexual infantil y un peor estado de salud general y menor calidad de vida, tanto mediante síntomas físicos reales como según la percepción de salud subjetiva de las víctimas, con problemas físicos que se cronifican a lo largo de los años, y que pueden llegar a la vejez de estos individuos.  Sin embargo, se ha observado que en mujeres esta afectación física y sintomatología psicosomática mejora si la víctima cuenta con el apoyo de una persona cercana, especialmente su pareja, y también se incrementa al tener que afrontar los factores estresantes cotidianos.

Es importante también tener en cuenta por su gravedad las conductas autolesivas que pueden acompañar o no a ideas suicidas e intentos de suicidio. Entre las conductas autolesivas más frecuentes se observan los cortes y las quemaduras en antebrazos y muñecas, que aparecen ya en la adolescencia y se encuentran tanto en muestras de víctimas provenientes de clínicas psiquiátricas, como en víctimas de población general y en las revisiones realizadas de diversos estudios.

Son diversos los estudios que demuestran la frecuente presencia de trastornos de la conducta alimentaria en víctimas de abuso sexual infantil, como la obesidad, la bulimiay la anorexia nerviosa, si bien otros recientes trabajos relacionan más otros tipos de maltrato infantil con estos problemas.  También se han observado problemas de sueño en mujeres víctimas de abuso sexual, al llegar a la adolescencia.

De este modo, es imprescindible que los profesionales que trabajan en el ámbito de la salud conozcan el desarrollo de las múltiples consecuencias físicas y psicológicas que manifiestan las personas víctimas de abuso sexual, para que puedan evaluarlas de forma adecuada y enfocar los programas de intervención y tratamiento a estas víctimas teniendo en cuenta estos efectos. También uno como padre y madre es indispensable que las conozcamos para poder estar al pendiente y detectar tempranamente el problema, reconociendo que lo más importante es que fomentemos la comunicación entre nuestros hijos y nosotros para evitar que estas situaciones tan lamentables sucedan.