sábado 23 de agosto de 2014 | 02:32
Columnas

Quien perdió fue Venezuela

Edmar Ariel Lezama Rodríguez @edmar_ariel lun 15 abr 2013 05:11

Los resultados de la jornada electoral del domingo 14 de abril en Venezuela mostraron una cifra que muy pocos esperábamos, ya que el margen de diferencia entre Maduro y Capriles terminó siendo de un punto porcentual en su intento por llegar a la presidencia de aquel país.

La primera duda razonable en el proceso es la legalidad del mismo, ya que en la historia venezolana reciente con Hugo Chávez al frente, nunca se dio una elección tan cerrada, en buena parte debido a una redistribución del ingreso a favor de los obreros gracias a los altos precios del petróleo a nivel internacional y unas finanzas públicas aún no tan deterioradas como las de hoy, sumado a la figura carismática del ahora finado. La duda de fraude se mantendrá por varios días, ya que el proceso electoral en su totalidad es manejado por un consejo que responde a la cúpula gobernante y no se prestará a un recuento de votos como ocurre en otras naciones, por lo que el futuro social de Venezuela será la polarización.

Dejando a un lado lo social, a pesar de que Maduro logró conservar el poder para disfrute del grupo chavista, el real problema se viene ahora, ya que sin la figura unificadora de Hugo Chávez, el hoy electo Presidente de Venezuela tiene como principal reto unificar al ejército de aquel país, ya que la estabilidad de Maduro depende de ellos. El enorme poder económico que Chávez les dio a los militares garantizó un cierto orden político, evitando tentaciones golpistas. Hoy el dinero no es suficiente, por lo que buena parte de los ingresos del gobierno forzosamente tendrán que parar en manos de las fuerzas armadas, descuidando otros rubros que necesitan una urgente atención.

Lo anterior es un escenario inevitable, por lo que de inmediato surgen las dudas sobre cuál será la estrategia en cuanto a la producción de alimentos, comercio internacional y venta de petróleo para intentar normalizar la situación de crisis que se vive al interior de Venezuela. La respuesta no parece muy clara y genera más dudas en cuanto al futuro económico de esa nación.

En unos pocos meses Maduro tendrá que tomar decisiones que pueden poner en riesgo su gobierno; la primera de ellas será llegar a un acuerdo con China, dado que ella ya ha pagado por adelantado  varios barriles de petróleo, los cuales no se han entregado aún. Información publicada por el diario español ABC, el francés Le Monde y el estadounidense The New York Times va en el sentido que empresas controladas por el gobierno chino se harán cargo de la red eléctrica de Venezuela, dando como argumento público que se trata de un país amigo que desea ayudar a la población que padece los apagones de luz, aunque la realidad es que la administración de Maduro no tiene otra forma de evitar enviar el petróleo ya pactado y pagado varios meses atrás por los asiáticos.

La medida debe ser leída como el principio de una relación de subordinación ante un país de corte imperialista que tanto criticó Chávez en vida; la ayuda no puede ser solicitada a Estados Unidos, pero sí se puede hacer con China, figura dominante de su región y que lleva a la práctica las misma políticas de apropiación de recursos naturales que tienen los estadounidenses.

El problema no se soluciona con la entrega del sistema eléctrico a los chinos, ya que en puerta están la falta de alimentos y productos básicos, situación que será aprovechada por la oposición, el ejército y la facción chavista menos privilegiada con el ascenso de Maduro al poder; todos ellos tendrán argumentos para salir a la calle a evidenciar la falta de capacidad de Nicolás para hacer frente a dicha crisis.

El problema no es que Capriles como oposición salga a evidenciar al Presidente en turno, sino que lo haga el ejército o figuras como Cabello, ya que eso significaría volver a una figura de un personaje popular y con buenos dotes de orador para volver a la ruta Chávez de una dictadura institucional y dominio absoluto del país.

Lo triste para cualquier latinoamericano es que en la actualidad su nación esté más cerca de que el ejército ocupe el poder o un grupo de personas no beneficiadas del todo por el testamento político de un ex Presidente, en lugar de cualquier otro civil dispuesto a pasar por las urnas. El panorama para Maduro es tan complejo, que más de uno piensa que no será capaz de concluir su mandato, entre ellos me encuentro yo. Esa fue la real herencia de Chávez para él.