lunes 01 de septiembre de 2014 | 02:36
Columnas

Guerra por los nuevos canales de televisión

José Luis Camacho Acevedo @jlca007 lun 15 abr 2013 05:16

Leí, como siempre lo hago cada vez que publica, el artículo de mi amigo Francisco Martín Moreno en Reforma.

Paco hace una reflexión muy inteligente y oportuna, en su gran estilo de escritor ameno y seductor, sobre lo que fue Margaret Thatcher como política reformista que aguantó hasta lo indecible para ganar en su apuesta y lo que le espera a Enrique Peña Nieto con las turbulencias que generarán las discusiones camerales y mediáticas por las reformas en telecomunicaciones, fiscales, energéticas y políticas que impulsa el político mexiquense con una decisión invariable, eso sin duda.

La Dama de Hierro contuvo los ataques de poderosos sindicatos, de empresarios multimillonarios que se sintieron afectados por sus reformas, sea porque no se les permitió seguir creciendo con un capitalismo empobrecedor, sea porque no se les otorgaron concesiones o prebendas a las que estaban acostumbrados.

Dio salida eficaz a las protestas de grupos sociales que le gritaron su inconformidad por ser la principal aliada de Ronald Reagan en la articulación del proceso que culminó con la extinción de la URSS, entre otras cosas que consideraban antisociales y lesivas para los más pobres.

Lo mismo tendrá que hacer Enrique Peña Nieto para sacar adelante su programa de reformas.

Hoy se inician las discusiones sobre la reforma peñista en telecomunicaciones.

El proyecto incluye cambios en el sistema regulatorio que hoy rige a los oligopolios de la radio y la televisión.

Será una guerra sin cuartel entre los aspirantes a ser concesionarios de las nuevas televisoras abiertas y la lucha de los actuales propietarios de ese sistema de transmisión por evitar que regulaciones como el Must offer (que obligaría a los operadores de TV abierta a proporcionar sus contenidos de manera gratuita a los operadores de TV restringida) o el Must Carry (criterio que obliga a los operadores de TV restringida o de paga, a transmitir los contenidos de la TV abierta con todo y su publicidad) los afecten.

Y seguirán disputas por la Banda Ancha y sus bemoles hasta ecológicos; la aplicación de la TDT (Televisión Digital Terrestre) que convertiría lo analógico en tecnología de punta abriendo espacios en las bandas que existen, fibras, etc.

La lista de aspirantes a ganar un canal de TV abierta es larga.

Por el interés manifiesto que han mostrado seguramente serán postores en la licitación de los dos nuevos canales de TV abierta figuras como Carlos Slim a través de Dish y su prestanombres en MVS Joaquín Vargas; Olegario Vázquez Aldir, Francisco González de Milenio-Multimedios-Televisa; Alejandro Burillo Azcárraga, Jorge Mendoza de Vértigo, La Jornada reforzado con accionista de peso, Juan Francisco Ealy Ortiz, por mencionar en esta ocasión a los que tienen más posibilidades.

De cada uno de ellos hablaremos en la semana en este espacio. Una semana en la que seguramente se darán en las cámaras de diputados y de senadores candentes debates entre legisladores de todos los signos interesados en el destino de las telecomunicaciones en México.

Y es que el poder electrónico, TV, radio y ahora la migración incontenible del periodismo escrito al digital, se ha convertido en un demiurgo que presagia poder político y económico para los que logren colocarse en el espectro comunicativo en cualquiera de esas modalidades.

Las reformas de Enrique Peña Nieto, que marcarán su gloria o su intrascendencia como presidente de México, entran de plano en guerra con la batalla que será, sin duda, la más cruenta y disputada, la de la ley de telecomunicaciones y los canales de TV abierta en disputa.

EN TIEMPO REAL.

1.- Miguel Ángel Mancera sigue siendo torpedeado por los columnistas a sueldo de Marcelo Ebrard. El ex jefe de gobierno capitalino es poco cuidadoso en esos menesteres y deja huellas de sus travesuras en muchas partes. Daremos detalles de los sabotajes marcelistas en esta misma semana.

2.- Las famosas cajas populares, ahora convertidas en cooperativas o sociedades de ahorro y préstamo, son en realidad un agio disfrazado al que ya le ha puesto el ojo el equipo de Luis Videgaray. La corrección de prácticas leoninas por parte de las cajas populares y ahora de las casas de empeño que ante el empobrecimiento de muchos mexicanos han brotado como yerba mala en tiempo de lluvia, salvaría a miles de atribulados solicitantes de crédito en las cajas o pignorantes en las casas de empeño, que ponen en riesgo altísimo su patrimonio acudiendo a estos agiotistas para resolver su problemática de subsistencia.