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Columnas

Errores y aciertos de Nicolás Maduro

Héctor Palacio @NietzscheAristo lun 15 abr 2013 11:18

Nicolás Maduro ganó y bien, en Venezuela.  Henrique Capriles apareció en su discurso post electoral como un mal perdedor al demandar un conteo puntual cuando la diferencia entre uno y otro es de más de 300 mil votos. Y si bien el presidente electo por 1.59% de ventaja mostró en su discurso mayor y mejor elocuencia que hace días después de la muerte de Chávez, no estuvo exento de errores.

Errores de Maduro:

1. Hablar demasiado queriendo mimetizarse con la extendida grandilocuencia de Hugo Chávez.

2. Estar desinformado al decir que la izquierda mexicana aceptó la victoria de Felipe Calderón en 2006. A menos que hable de Los Chuchos; que no es izquierda, sino priismo enmascarado.

3. Haber despedido el discurso y tras el canto popular, volver a tomar la palabra otro buen trecho. Debe cuidar la lengua.

Aciertos de Maduro:

1. A pesar de no ser un hombre con brillo, haber aguantado la embestida (ahora sí, excusen el lugar común, pero aquí sí vale) de la derecha internacional y cumplir la encomienda de Chávez a los venezolanos de lograr el voto por él. Ganó por media nariz.

2. Decir que aceptaría el recuento de los votos a pesar del 1.59% de diferencia. En México, Felipe Calderón, PAN, PRI, IFE, TRIFE, nadie, aceptó el conteo “voto x por voto, casilla por casilla” que se exigió con tan solo el 0.56% de diferencia. Es un acierto que muchos podrían ver como error. Mas la maledicente derecha internacional, si Maduro se negara, hablaría de fraude.

3. Ser, a final de cuentas, elocuente en su discurso. A pesar de abusar de la palabra y el tiempo, hiló mucho mejor que Peña Nieto, por ejemplo, con todo y ayuda de su teleprompter.

Valga el listado anterior en términos superfluos o de forma, que entre la prensa cuenta a veces mucho más que el fondo. No importa si Maduro es brillante o no, sino que ha vencido el polémico y atacado proyecto del chavismo.

Pero estará en Maduro, ya no en Chávez, con todo y el simbolismo, el futuro de Venezuela. Capriles y la derecha, por su lado, no “quitaran el dedo del renglón”. Continuarán en su empeño de echarlo abajo argumentando una moral y un derecho que en otras geografías se niega y no se respeta para la verdadera izquierda.