martes 22 de julio de 2014 | 02:19

La supuesta muerte del Al Capone mexicano, Joaquín “el chapo” Guzmán 

Frank Dowson @frankdowson vie 22 de febrero de 2013

Desde hace unos días se ha comenzado a especular sobre la muerte de Joaquín “el chapo” Guzmán; en un supuesto enfrentamiento, entre supuestos cárteles rivales del narcotráfico, en donde supuestamente habrían muerto cuatro personas, de las cuales, supuestamente uno pareciera ser el líder de la organización delictiva denominada el cártel de Sinaloa. A quien en días pasados se le habría dado la denominación, por parte de autoridades estadounidenses, como el “Al Capone mexicano” por ser considerado  el enemigo público número uno de la ciudad de Chicago.

Como si este hecho hubiera sido una predicción, hoy el líder de la organización criminal del pacifico, “el chapo” Guzmán, pareciera llegar al final de su carrera delictiva. Catalogado por la revista Forbes como uno de los hombres más adinerados del mundo, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alías “el chapo” Guzmán (apodo que ganó por su joven edad, al iniciarse en el mundo del hampa), dice adiós a la sierra de Durango, a Mazatlán, a Jalisco y Puerto Rico. La sierra, esa que fue su fortaleza y defensa por años, hoy pareciera verlo morir.

Chapo, como se le denomina a los niños en Sinaloa, inició su carrera delictiva siendo gatillero o como hoy se les conoce “sicario”, saltó a la fama por el caso controvertido del asesinato del cardenal Juan Jesús Posada Ocampo, adquirió una fama que no le correspondía. Expuesto y magnificado por los medios de comunicación, Joaquín “el chapo” Guzmán tejió su red criminal y extendió sus lazos delictivos al cobijo del penal de máxima seguridad “Puente Grande”.

Una vez que había afianzado su poder, planeó meticulosamente su fuga del penal, aunque se dice que nunca estuvo preso, pues gozaba de salidas nocturnas del penal de máxima seguridad. Al amparo del gobierno federal (Fox) y la complicidad de las autoridades penitenciarias, Loera abandonó el penal vestido de agente federal.

Una vez consumada la fuga, “el chapo” comenzó la expansión de su empresa criminal, caracterizado por su facilidad de corromper autoridades, Joaquín Archivaldo Guzmán, no encontró resistencia en las corporaciones policiacas de diversos estados para que estas estuvieran al servicio de su empresa delictiva; políticos, empresarios, campesinos, funcionarios, servidores, agentes federales, aduanas, policías estatales, policías municipales y militares son solo algunos de tantos, que el Al Capone mexicano, tuvo a su servicio.

Alianzas, rupturas y traiciones, fueron estrategias que caracterizaron al consentido de Los Pinos; pero todas estas estrategias, pudieron haber sido su gloria y su caída. Acorralado en el triangulo dorado, por una parte, por la supuesta búsqueda del capo por autoridades federales, militares, estatales y municipales, y por otra, la búsqueda incesante de sus enemigos. La ruptura del cártel de Sinaloa con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, y la alianza de estos últimos con el grupo delictivo de los zetas y con el cártel de Juárez,  trajo como consecuencia el salto de mata que en los últimos días tenia agobiado al “chapo” Guzmán y la inseguridad que sentía en su propia fortaleza, la sierra de Durango.

Orillado a huir, de la que pensaba sería su eterna guarida, el chapo habría escogido otra sierra, otra que estaría ubicada en los límites de México y Guatemala, “el Peten”; Guatemala, caracterizada por tener una fuerte presencia del grupo delictivo de los zetas, pareciera que fue el peor lugar que escogió el capo de Sinaloa para resguardarse.

Ahora solo queda esperar que las autoridades guatemaltecas confirmen el supuesto enfrentamiento, los supuestos muertos y el supuesto fallecimiento de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera “el Al Capone sinaloense”. Ya veremos, de resultar cierta la noticia, quiénes serán los primeros en pararse el cuello. Por el momento solo me queda decir:

¿Cuántos más Calderón, cuántos más?