miércoles 22 de mayo de 2013 | 07:34

Siguen y crecen los problemas de comunicación de @ManceraMiguelMx

Federico Arreola @FedericoArreola dom 17 de febrero de 2013

Miguel Ángel Mancera no se ha dado cuenta de que su gobierno comunica muy mal. Y si se ha dado cuenta del problema, no sabe cómo resolverlo.

Si el equipo de comunicación del GDF no estuviera integrado por novatos con conflictos de intereses y por gente con experiencia pero sin capacidad para resolver crisis, no se habrían presentado algunas críticas muy fuertes, como las que hoy domingo lanzó Ricardo Alemán en El Universal.

Con profesionales más destacados en el manejo de medios y de redes sociales (que sí tuvo durante su campaña electoral, pero que al parecer ya no le acompañan, o no en cargos relevantes), la ejecución de un empresario en la Zona Rosa no habría convencido a buena parte de los capitalinos de que el narco opera en la Ciudad de México con los mismos métodos sanguinarios que han enlutado a muchas otras ciudades.

Después del asesinato de Fernando López Salinas, el jefe de gobierno dijo que el hecho no estaba relacionado con el narcotráfico, sino que se trataba de una “rencilla”. La cosa se complicó porque Mancera y sus asesores en comunicación no tomaron en cuenta que el ejecutado, en su cuenta de Facebook, según Milenio,  “presumía una fortuna consistente en residencias de lujo, fajos de billetes (euros) y una colección de automóviles exclusivos como Lamborghini”.

Sin duda, sobran empresarios honestos en nuestro país que poseen coches exclusivos, tienen residencias de lujo y manejan euros en efectivo, pero no los presumen (sobre todo los fajos de billetes) en las redes sociales de internet. Además, la víctima tenía entre sus contactos de Facebook al perredista michoacano acusado de vínculos con el narco, Julio César Godoy.

Tan poco coordinados en materia de comunicación están los funcionarios que dependen de Mancera, que en la misma nota de Milenio se lee que la procuraduría del DF ha admitido que una de sus líneas de investigación es el crimen organizado, lo que contradice lo expresado por el jefe de gobierno.

El texto de Ricardo Alemán mencionado al principio es importante porque lo ha publicado uno de los mayores diarios impresos del país y, al mismo tiempo, el sitio noticioso de internet más grande de México, El Universal.

No es posible, pues, minimizar la influencia de Alemán, un columnista que a muchos en la izquierda desagrada pero que llega a más lectores que los articulistas de otros medios.

Según Ricardo Alemán, el de Mancera es un “gobierno secuestrado”. ¿Quién lo secuestró? Una banda dirigida por el ex jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, en la que participan “Fernando Aboitiz, ex delegado en Miguel Hidalgo y ex director de Obras Públicas (actual ‘citi manager’ del DF); Héctor Serrano que se desempeñó como secretario de Gobierno en los últimos meses del gobierno de Ebrard y que continua en el cargo, y Marcela Gómez Zalce, ex jefa de la Oficina de GDF y actual directora de ‘Capital 21’ (TV pública del DF)…”.

Evidentemente el equipo de comunicación de Mancera no ha sido capaz de explicar con éxito a qué obedece la figura del “citi manager” (tampoco se ha aclarado el porqué de la cursilería de usar una expresión en inglés) ni han quedado claras las virtudes del señor Aboitiz, que ha tenido sus propios problemas comunicacionales y al que, por lo mismo, mucha gente considera, tal vez injustamente, como dice Alemán, “un servidor público más bien mediocre, que faltó a la verdad en el gobierno de Marcelo Ebrard y sobre quien pesa la presunción de un supuesto desfalco por cinco mil millones de pesos”.

Nadie en el gobierno de Mancera ha explicado tampoco a qué estrategia política, que alguna habrá, obedece el hecho de que se haya entregado la Secretaría de Gobierno a un personaje muy cercano a Ebrard.

Y, bueno, lamentable es el caso de la señora Marcela Gómez Zalce, a la que Alemán trata en forma despiadada en su columna. El nuevo cargo de Marcela, una mujer que fue muy importante en el gobierno de Ebrard, pudo haberse usado para probar que ella y Ebrard dejaron de tener poder (digo, después de ser la mano derecha de Ebrard es poca cosa dirigir la TV pública capitalina, un proyecto que no ha terminado de arrancar), pero como nadie comunicada nada en el GDF, ese hecho lo exhibe el columnista de El Universal como evidencia de que no es Mancera el que manda, sino su antecesor.

Pienso que Mancera sigue teniendo un gran futuro político, pero los éxitos de su campaña electoral no se han repetido en el gobierno, al menos no en lo que se refiere a la comunicación. La culpa es suya y solo él podrá solucionar el problema. Paga ahora el costo de haber contratado como responsables de manejar su imagen a personas incompetentes y hasta con conflictos de intereses (sí, hablo de hechos que si no son ilegales, que podrían serlo, son decididamente irregulares y poco éticos).

Pero Mancera no ha actuado así por mala fe, sino por un diagnóstico equivocado y por fallas en la selección de personal. Quiero recordarle al jefe de gobierno capitalino una frase que se atribuye a Eduardo Elizondo, uno de los pocos buenos gobernadores que ha habido en Nuevo León: “Podré equivocarme al nombrar funcionarios, pero no me voy a equivocar al despedirlos”.