miércoles 16 de abril de 2014 | 11:14

El español, lengua con futuro 

Jorge A. Romero @YorchAromero sáb 16 de febrero de 2013

El pensador Antonio de Nebrija le escribió a la reina María Isabel, en el prólogo de su libro Gramática castellana, en 1492, que “siempre la lengua fue compañera del imperio”.

La frase de Nebrija, estampada por cierto en el primer libro de gramática del que se tenga registro, previó lo que ocurriría con el imperio español poco tiempo después y lo que ocurre hoy con algunas lenguas del mundo cuyo ejército de hablantes las colocan como las más influyentes e importantes.

Hoy nadie pondría en duda que el español es una de las lenguas más influyentes sobre todo desde el punto de vista de la producción artística y cultural.  

El castellano es una lengua que, a partir de la expansión del imperio español en el siglo XV, se convirtió en una de las más conocidas y habladas del mundo.

Hoy en día somos 450 millones de personas quienes compartimos el español como lengua común, lo que la coloca en segundo lugar mundial por número de hablantes nativos y en el segundo sitio por comunicación internacional.

Pero la lengua española se perfila para ser la más importante del mundo, si bien no por su influencia comercial –será difícil superar al inglés-, sí por su número de hablantes que seguirá creciendo gracias a que se encuentra presente no sólo en América y Europa, sino incluso en África (Guinea Ecuatoriana) y Asia (Filipinas).

Para México, que hoy día es el país con mayor población hispanohablante del mundo, es una oportunidad porque también crecerá el número de personas interesadas en aprender la lengua.

Eso significa que quien domine la enseñanza del español podría tener oportunidades de desarrollo en otros países. México y sus universidades podrían convertirse en imán para que extranjeros vengan a aprender la lengua en nuestro territorio.

No obstante, para que ello suceda tendría que mejorar la educación que se imparte de forma que el prestigio de los docentes mexicanos trascienda y los extranjeros vean a nuestro país como un lugar atractivo para formarse. Además, nuestro país debe mejorar su seguridad pública y disminuir sus niveles de violencia: debe ser un lugar donde el alumno sienta que puede estudiar sin temor a ser asaltado o secuestrado.

Por otra parte, no hay que perder de vista que en 2050, de acuerdo con cálculos del Instituto Cervantes, Estados Unidos se convertirá en el primer país de hispanohablantes en el mundo, dejando atrás a México.  

Estados Unidos, por supuesto, también tiene oportunidad de consolidarse como una nación atractiva para los estudiantes que de hecho hoy lo eligen para aprender inglés como segunda lengua. Sin duda, Estados Unidos podrá convertirse también en nación formadora en lengua española.

En 2030, de acuerdo con el Instituto Cervantes, 7.5% de la población mundial será hispanohablante, es decir, un total de 535 millones de personas. El español estará muy por encima del ruso (2,2%), del francés (1,4%) y del alemán (1,2%).

En 2030 sólo el chino tendrá más hablantes nativos que el español.

Las predicciones también adelantan que dentro de tres o cuatro generaciones, 10% de la población mundial hablará español para comunicarse.

Si hoy día alrededor de 18 millones de alumnos en todo el mundo estudian español como opción de segunda lengua, esa cifra crecerá aún más en el futuro. Es esta una oportunidad que universidades deben observar y aprovechar, antes de que en Estados Unidos o en Colombia, por citar un ejemplo, perciban esta coyuntura y decidan pescar el salmón.

jorgebeat77@me.com