domingo 19 de mayo de 2013 | 05:42

Rafael Correa y el socialismo del siglo XXI en Ecuador

Martín Díaz Ortíz @Martindiazortiz vie 15 de febrero de 2013

“Yo me defino como un socialista del siglo XXI, que acepta muchos principios del socialismo tradicional pero rechaza otros, como por ejemplo el cambio violento, la lucha de clases, la doctrina, los fundamentalismos, que fueron los errores del socialismo tradicional. Dentro de ese socialismo, entra el humanismo y respuesta a problemáticas actuales”

Rafael Correa, Presidente del Ecuador

 

Este próximo 17 de febrero se llevarán a cabo elecciones presidenciales en Ecuador, el actual presidente de ese país sudamericano, Rafael Correa, buscará reelegirse en  el cargo por cuatro años más.

Correa, economista de izquierda, fue elegido como presidente en el 2006, ratificado mediante elecciones en el 2009 y busca reelegirse de nuevo para otro periodo.

El presidente ecuatoriano pertenece a una nueva generación de líderes latinoamericanos que gobiernan con una visión social y rechazan el neoliberalismo por perjudicar la economía de los ciudadanos de a pie y favorecer los intereses de una oligarquía aliada a intereses imperiales y de los grandes medios de comunicación.

Antes de su llegada al poder, Ecuador era un país con una enorme inestabilidad económica y política. En los años 90s tuvo una crisis económica provocada por los banqueros, y a causa de eso, miles de ciudadanos ecuatorianos tuvieron que salir huyendo del país.

Desde el ascenso al poder del izquierdista, las cosas han cambiado en Ecuador, las políticas económicas ya no van encaminadas a satisfacer los intereses de las grandes trasnacionales y de un pequeño grupo que ostenta el poder, ahora, se crean políticas económicas y sociales que favorecen a los que siempre fueron desfavorecidos: los ciudadanos comunes, a las grandes mayorías.

El gobierno de Correa ha puesto especial énfasis en la pobreza, uno de sus programas más importantes es el “Bono del de Desarrollo Humano” en el que se le otorgan mensualmente $50 dólares a personas vulnerables, como a madres solteras, discapacitados y ancianos. Ese dinero otorgado proviene en una parte del Estado y por otra de las utilidades de la Banca Comercial.

Se ha usado como nunca antes el dinero público para la construcción de carreteras, hospitales y escuelas. Antes del “correísmo” no se invertía ni el 5% del PIB en obra pública, ahora se hace en un 13%, se han construido hospitales como nunca antes (27 hasta ahora).

Los resultados del gobierno “correísta” son evidentes: según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en los años 90s la pobreza era del 50%, actualmente lo es del 28%. Ecuador se ha convertido en el segundo país latinoamericano con menor desigualdad social, solo detrás de Venezuela.

También, Correa se ha hecho conocido a nivel internacional por haberle otorgado asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, quien actualmente es perseguido por el gobierno de Estados Unidos por haber dado a conocer miles de documentos secretos en los que desenmascara la poco ortodoxa política exterior del gobierno de “las barras y las estrellas”

Lamentablemente, el gobierno de Correa se ha hecho de enemigos: la oligarquía rapaz que antes era privilegiada por políticas económicas neoliberales y que se enriquecía a costa de las grandes mayorías. Se ha lanzado una fuerte campaña de desprestigio hacia Correa a nivel de medios de comunicación (que son controlados por grupos de derecha) y se le ha calumniado constante y sistemáticamente con el afán de desestabilizar a su gobierno y engañar a la población.

Sin embargo, los esfuerzos han sido en vano, muy difícil cambiar la opinión pública de los ciudadanos que se han visto claramente beneficiados por un gobierno de corte social, los cambios han sido evidentes y la gente lo sabe.

A tan solo dos día de las elecciones, Correa es el amplio favorito, las encuestas le dan una intención del voto favorable de entre el 45 y el 50% con respecto a sus demás adversarios.

Por supuesto que aún hay mucho por hacer en Ecuador, pero los cambios logrados por el socialismo del siglo XXI han sido evidentes y los ecuatorianos saben que seguir el mismo camino, por lo que la victoria del correísmo o “revolución ciudadana” (como también se le llama allá) es inminente.

 ¡Viva en Socialismo del siglo XXI!

¡Viva la revolución ciudadana!

¡Viva Ecuador!