miércoles 23 de abril de 2014 | 09:29

Explosión en PEMEX polariza opiniones

Edmar Ariel Lezama Rodríguez @edmar_ariel mar 5 de febrero de 2013

La tragedia ocurrida el día jueves 31 de enero en uno de los edificios anexos de la torre de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en la ciudad de México, ha servido para mostrar la desconfianza que existe por parte de ciertos sectores de la población respecto al Gobierno Federal y la información que se emite sobre la problemática del país, ya que la misma tarde del jueves, las redes sociales estaban ya en la ruta de que el accidente era parte de un atentado o auto atentado y al parecer no aceptarían ningún otra respuesta que no girara en torno a eso.

La población en las grandes ciudades de México, las cuales tienen un acceso mayor a internet no han dejado de especular sobre esa misma hipótesis, basados en los argumentos de que el partido político en el poder tiene un largo historial de manipular la información o esconderla en muchos casos en su largo reinado presidencial antes del año 2000, a la par de la necesidad de que la paraestatal se abra a la inversión privada, por lo que la idea de un auto atentado es la fórmula idónea para permitir cambiar las leyes referentes a energéticos.

El accidente en PEMEX analizado desde una óptica de medios, ha sido el detonante para mostrar a un México cada vez más polarizado, que en un lado tiene a los miembros de las redes sociales y por el otro a la parte  que aún sigue utilizando a la televisión como un medio fiable de información.

Al parecer, ese México dividido no ha sido capaz de encontrar un equilibrio ni los interlocutores adecuados para expresar y mediar en un posible debate. Aunque las redes sociales, en especial Twitter, son capaces de ser los vehículos para exhibir errores en las altas esferas de la política, mayoritariamente sigue siendo un sitio donde la especulación sin fundamentos es reinante, además de castigar a quien no piensa de la misma forma.

Resulta alarmante que en las redes sociales se utilice el rumor como fuente principal de información. Lamentablemente hasta alguna parte de la prensa no sólo mexicana, ha caído en el hábito de retomar información lanzada por cualquier miembro de Twitter y darla como buena sin antes confirmar.

El caso de la explosión en el edificio anexo de PEMEX es la más clara muestra de lo que hasta aquí he expuesto sobre las prácticas en redes sociales, ya que sin tener conocimiento total de lo ocurrido o estar ahí o hablar con alguna de las víctimas, el tema de moda por parte de los tuiteros giró en torno al atentado, dando por buena su versión y cancelando cualquier otra posibilidad. Quien se mantiene apegado a la televisión como medio de información, no se plantea el atentado como una posibilidad de peso.

Justo en este punto, podemos concluir que ese México polarizado de opiniones es pobre en cuanto al nivel de debate o acción. Quien mira los noticieros de Televisa o TV Azteca difícilmente encontrará los argumentos necesarios para enfrentar los dichos del Estado, quedándose con la versión dictada; la mayor parte de los miembros de Twitter se quedan en lo escrito a través de un monitor, ya que a diferencia del sismo de 1985, donde la organización real y no virtual exhibió al poder Ejecutivo en su falta de compromiso con la ciudadanía, ahora no he encontrado a nadie que invite a la organización para atender a las víctimas, o hacerse presentes en el lugar de los hechos para presionar a que la verdad se diga. Para las autoridades, resulta más complejo engañar a alguien que se encuentra físicamente presente en el sitio de daño a quien desde su casa o teléfono móvil comienza con la especulación.

El caso de PEMEX es grave, y en la conferencia de prensa del lunes 4 de febrero se dan indicios a que todo se debió a un accidente y no a un atentado. Al final los tuiteros no están conformes con tal resolución, pero no dan ese último paso que significa la organización real. Los televidentes siguen sin cuestionar.

El actual modelo no beneficia a nadie en la sociedad, pero sí a los altos círculos en el poder, ya que de momento ninguno de los dos grupos citados aquí se anima a dar el siguiente paso que es cuestionar y actuar con argumentos bajo un proceso de raciocinio. Los miembros valiosos de las redes sociales y quien mira la televisión parecen ahogarse entre esa mayoría polarizada. De seguir todo igual, el partido en el poder tendrá elementos para sentirse cómodo, sin ningún tipo de presión real en su contra.