miércoles 23 de abril de 2014 | 02:57

EPN: ¡Vámonos a la playa!

Jane de la Selva dom 3 de febrero de 2013

EPN ha elegido pasar su domingo en la playa para descansar. Justo aquel después de una tragedia nacional vivida y habiendo agendado una visita al área colapsada para las 11 de la mañana, pero cancelándola luego de pasar la noche del sábado en el hotel paradisíaco.

Si tuviese criterio para realmente cuidar su imagen ante la ciudadanía, no haría tal cosa. Pareciera que a EPN le es ajena realmente la tragedia, la explosión y muerte en el edificio Pemex. Quizá porque ya se acordó, porque ya se determinó lo que se dirá a la opinión pública  "cuando sea el momento" y por ello ya se pudo ir a relajar. Lo ignoro.

Lo digo, porque hay una gran diferencia entre un dirigente que vacaciona, sucede la emergencia nacional mientras lo hace, y se regresa de inmediato a laborar cancelando sus vacaciones y...otro dirigente, que se va de vacaciones recién sucedida la trágica emergencia nacional... mientras los demás laboran en el lugar de los hechos en este caso con la esperanza de salvar más vidas.

EPN tiene todo el derecho de irse a descansar como cualquiera cuando le toque, sea propio y hasta donde le alcance su bolsillo o sus relaciones.

Pero por simple sentido común, él no se va a vacacionar seguido de una tragedia humana como la que se vivió en la capital hace unos días. Descansa en su casa.

Siendo medianamente decente, uno cancela su viaje de placer. Envía a su familia sola, puesto que la ocasión de duelo no amerita que uno descanse a gusto, que uno se la pase bomba y en total relax, mientras sea probable que más cadáveres surjan del sitio de la explosión cuyo causal aún no se ha hecho público. Un mutis que crea escepticismo duda. Simulan mienten y la falta de transparencia es inaudita.

Es una cuestión de principios, de sentido común. Y en verdad decepciona que EPN no muestre poseer ni uno ni el otro.

Simplemente es de mal gusto, de falta de solidaridad con la ciudadanía afectada, porque supuestamente debería ser él quien apoye el duelo en primera línea.

No hay nada que discutir, el señor muestra poca calidad humana al haber decidido irse a gozar justo ahora, del lujo del descanso en la costa de Nayarit, en vez de acudir a las once de la mañana como estaba agendado a verificar las cosas en la zona siniestrada, los pormenores de la tragedia, los progresos de los dictámenes. Máxime que se ha corroborado que aún hay gente atrapada entre los escombros.