martes 21 de octubre de 2014 | 05:20

En respuesta al señor Federico Arreola respecto a EPN y sus vacaciones

Elizabeth Alcalá Esqueda @Lizytiti dom 3 de febrero de 2013

Leí su comentario, señor Arreola, respecto al "ridículo alboroto por el descanso del presidente". Para justificarlo, usted hace alusión primero a los casos de otros mandatarios en casos especiales. Poco a poco, esto último (los casos especiales) van desapareciendo de su artículo para hacer mención sobre a dónde vacacionan los diversos políticos nacionales y extranjeros. Poco a poco va diluyendo con sus ejemplos, el contexto de las dichosas vacaciones. 

Obviamente para usted la conducta de Enrique Peña Nieto no tiene por qué afectar a nadie. Para usted resulta poco menos que insignificante que quien se ostenta como presidente de México, lo haga justo cuando, esa misma tarde decreta LUTO NACIONAL por tres días. Usted dice: ¿Qué tiene de malo si otros lo hacen? ¿Ha escuchado eso de mal de muchos, consuelo de tontos? 

Hay varios motivos por los cuales resulta políticamente incorrecta la conducta de este señor. Veamos:

Lo ocurrido en Pémex no fue un accidente "normal", véase por donde se le vea. Y no porque lo diga yo, una "radical de izquierda", sino porque eso ha motivado la presencia en el lugar de los hechos, no sólo de los bomberos y policía local, sino del EJÉRCITO, LA MARINA, investigadores, procurador, familiares de víctimas que aún no se encuentran, etc. 

Porque hasta este momento nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió y, en consecuencia, se presta a la especulación. Una amiga mía, cuyos familiares trabajan ahí (y afortunadamente no estaban), perdió a dos amigos. Varios de estos trabajadores AFIRMAN que no fue ningún incendio ni tampoco un corto circuito. Ellos hablan de bombas. Si es verdad o no, por el momento parece que al señor Peña tampoco le importa aclarar o por lo menos establecer diálogo con la población. ¿Recuerda al presidente de Chile que estuvo en la mina hasta que salieron los mineros? Tal vez Peña no dará la respuesta a lo sucedido (aunque el silencio es mal consejero), pero por lo menos se valoraría su presencia en momentos tan trágicos no sólo para las familias de los muertos sino para los HERIDOS, los que trabajan ahí y el pueblo en general. 

Porque, en este país, NADIE GOZA DE VACACIONES a dos meses de haber asumido un puesto. El presidente y cualquier trabajador de confianza (aunque el presidente NO es trabajador de confianza), están obligados a estar en su puesto de trabajo mientras sea necesario y/o exista alguna contingencia. Durante esos tres días vacacionales o de LUTO NACIONAL, según se vea,  algunos entierran a sus muertos, buscan a sus familiares o esperan en los pasillos de un hospital.

Porque con su conducta HIERE a los millones de trabajadores y a sus familias, las cuales, ni en sueños, podrán gozar de 3 días de vacaciones mientras el país se hunde.

Si aún después de esto, usted sigue considerando que resulta ridículo el alboroto, debo suponer que usted también vive, como Peña Nieto y muchos más, en un país que no es México.  No se trata de odios y amores, se trata de ser simplemente competente en el trabajo para el cual, hizo tantas promesas y dijo que había ganado, aunque haya millones que aún lo dudan.

Para finalizar le cuento, sobre todo porque a usted le gustan los ejemplos, que en noviembre del 2012, hace no mucho, aquí en España, donde vivo, se vivió un caso semejante, aunque quizá menos preocupante. 

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, decidió NO aplazar sus días de descanso durante un puente vacacional, pese a que, días antes, había ocurrido una tragedia en una sala de fiestas (por cierto del ayuntamiento), el Madrid Arenas, con un saldo de 4 personas muertas y varias heridas. La flamante alcaldesa consideró (igual  EPN)  que no pasaba nada si se iba a "descansar" a un maravilloso spa. Las críticas no se hicieron esperar y hasta se llegó a pedir SU DIMISIÓN. ¡Qué exagerados! ¿Verdad?

Saludos