miércoles 23 de abril de 2014 | 07:23

Denise Dresser: optimismo ciego

Rafael Salas Vázquez @rafasalas sáb 26 de enero de 2013

México eppur si muove, como zombi, pero si muove

 

Desde hace años he leído y respetado los análisis de Denise Dresser, a quien consideraba como una mujer íntegra, culta, patriótica, sofisticada y muy progresista; ayer pude comprobar de manera personal que no estaba equivocado en mi apreciación. Ella sostuvo una charla informal con la comunidad de mexicanos en Harvard y ahí, en esa gélida noche donde el termómetro marcaba los -9°C llegó irradiando su peculiar estilo y alegría. La plática comenzó, y sin tapujos dijo que ella es una anti priísta. Se auto definió como progresista ideológicamente ubicada en el centro-izquierda. Nos dio sus argumentos sobre por qué el PRI ha retornado e hizo un recuento histórico de lo que el PRI representó para México durante los más de 70 años que gobernó en el siglo XX y fue muy crítica sobre cómo Vicente Fox degradó la ilusión de millones de mexicanos cuando hizo que el PAN terminara “acurrucado con el PRI”.

Para Dresser, la presidencia de Enrique Peña Nieto es el resultado lógico de la suma de errores dentro del PAN y del PRD. Con cierta tristeza recordó el momento en el que Ernesto Zedillo anunció que Vicente Fox repuntaba en las tendencias durante aquel histórico 2 de julio de 2000, lo cual le generó una alegría inmensa pues por fin el PRI “saldría de Los Pinos”. El gusto no le duró mucho ni a ella ni a millones de mexicanos, pues como bien dice ella: “el principal problema de Fox es que con López Obrador se obsesionó, ante los poderes fácticos se dobló y con Martha Sahagún se casó”. El PRI había salido, pero las mañas del PRI se habían quedado.

Después habló sobre Calderón y ahí aprovechó para recomendar que si Calderón regresa a Harvard, los estudiantes aprovechemos la oportunidad para cuestionarlo sin miedo. Dijo que ya sea con Peña Nieto o Calderón, nadie debe asumir una actitud de genuflexión para rendirles pleitesía, recomendó exigirles una respuesta, cuestionarlos, obligarlos a explicar las verdaderas razones de sus actos. También señaló que Calderón perdió gradualmente el control y no calculó bien la estrategia que detonó la “Guerra” contra el narco. Asimismo, dijo que esa “Guerra” no se ha acabado, pues la violencia sigue desatada en México y aunque Peña Nieto y los medios de comunicación ya no le den prioridad ni se ocupen las primeras planas, la “Guerra” continúa cobrando víctimas y destruyendo el tejido social.

Respecto al PRD ella sugirió que salgan de la dinámica de los años 60-70 y se incorporen a la socialdemocracia del siglo XXI, aquella donde el capital puede convivir con lo social, aquella que acepta el estado de bienestar pero que promueve el capitalismo. Un PRD donde los empresarios vean oportunidades resulta muy necesario. También dijo que, aunque votó en 2006 por Andrés Manuel López Obrador, el conflicto post electoral y la manera en cómo se intentó resolver, hicieron que millones de personas abandonaran la causa que defendía AMLO y las izquierdas.

Explicó cómo Peña Nieto ha mantenido una “Política de aparador” durante estos primeros 60 días de gobierno, pues él ha tratado de vender la imagen de que "las luces están prendidas en los Pinos", y de que por fin el consenso llegó a México gracias al liderazgo de EPN, sin embargo, ella vaticina que el llamado Pacto por México pronto sucumbirá ante la lógica de los partidos como el PRD, cuando éste se oponga a intervenciones privadas en PEMEX o aumento al IVA. Dijo que sencillamente no se está resolviendo a fondo los graves problemas de México, pero que en los medios aplauden con bombo y platillo las acciones de EPN como si se tratara de la panacea; reconoció que, a pesar de llevar poco tiempo en el poder, ese tipo de actos pueden servir de guía para vislumbrar la dinámica que rija todo el sexenio. Cuestionó también si Peña Nieto se atreverá a romper con los poderes fácticos que lo ayudaron a llegar al poder, pues ella considera que sólo eso podría hacer que México avance, algo muy parecido a lo que hiciera en su momento el Presidente estadunidense Theodore Roosevelt, quien lideró grandes iniciativas contra los monopolios y la corrupción, fortaleciendo en Estados Unidos el Estado de Derecho.

A pesar de todo lo que comentó y explicó, ella siempre se mostró convencida de que México saldría adelante gracias a las clases medias, aquellas clases con acceso a las redes sociales y cuya posición económica les permite destinar tiempo a los asuntos de la República. La también promotora del movimiento #YoSoy132 aseguró que las redes sociales son una herramienta poderosísima que ha demostrado sus alcances. Dijo que hay una responsabilidad moral muy grande con México que no debemos olvidar e incluso recomendó leer su libro “El país de uno” (http://www.sinembargo.mx/download/lo_mejor_de_sin_embargo/03112011.pdf) donde podemos encontrar una serie de recomendaciones para no desfallecer en el intento por tener una nación más próspera.

Sin embargo, ya en el momento de las preguntas y respuestas pude detectar ese optimismo ciego que la caracteriza el cual no terminé de asimilar, pues aunque sus argumentos y análisis resultan irrefutables, en la práctica he podido comprobar que no siempre resultan las cosas como lo esperamos. El abrasivo análisis que Denise Dresser hace de la “política a la mexicana”, redunda en la ociosidad. Por ejemplo, ella dice que hay que aprovechar la oportunidad de tener frente a frente a Calderón para exigirle una respuesta de sus actos, pero ¿Calderón va a reconocer que fracasó? ¿Calderón o Peña confesarán algún día los diabólicos pactos con los que accedieron al poder? Y si lo hacen (como ha pasado), ¿qué repercusiones benéficas habrán? La verdad estoy cansado de que siempre se evidencie la corrupción y sencillamente NO PASE NADA. Se vuelve ocioso estar maquinando preguntas y momentos para cuestionar y evidenciar a alguien que ya es por todos conocido como un delincuente. Es perder el tiempo en querer demostrar algo que está demostrado, querer inventar el agua tibia.

Agradezco con sinceridad a Denise Dresser por compartirnos su punto de vista, pero creo que se le ha olvidado que no todos tienen la misma libertad que ella. No todos gozan del prestigio que da un nombre como el suyo para poder denunciar y poner el dedo sobre la llaga. Hay miles que lo intentaron y no sobrevivieron para contarlo, pues fue tan grande la represión que hasta su nombre fue borrado y ya nadie los recuerda. Me dio la impresión de que Denise Dresser piensa que el México que ella se imagina y en el que se desenvuelve (ITAM, restaurantes nice, viajes al extranjero, perlas, etc.) es el México en general. La verdad, no puedo atreverme a decir que lo que hace Denise Dresser está mal, al contrario, mil gracias; gracias por llevar un mensaje de esperanza. Disculpen mi pesimismo “Schopenhaueriano”, pero en serio no veo ninguna posibilidad para sacar adelante a México ya que, en términos generales, lo que pasa en la política de México es igual o peor en las empresas, en las cooperativas, en la sociedad en general. El cangregismo mexicano que nos ata al suelo, la idiosincrasia conformista y mediocre, esa misma que regresó al PRI al poder. Hobbes bien podría haber dicho que “el mexicano es el lobo del mexicano”.

Reconozco la amabilidad y la lucidez de los comentarios de Denise Dresser, pero en serio no veo ni remotamente posible que Peña Nieto se deslinde de esos poderes que lo encumbraron, y por tanto, considero que el país seguirá en su descenso al abismo. La sagacidad de Denise es digna de elogio, pero creo que si no le subimos el volumen a la crítica pero sobre todo a los hechos, NADA SUCEDERÁ. Yo me esfuerzo por hacer lo mejor que puedo, evito dañarme y dañar a otros, también pago impuestos de manera voluntaria, trato de ayudar a quien se pueda y a quien se deje, me preocupo y me ocupo por cuidar el planeta, procuro leer y estar actualizado, durante muchos años creí México podría salir adelante y que los mexicanos elevaríamos nuestra calidad de vida, pero a pesar de todo eso, sigo sin encontrar alguna solución REAL a los problemas que tiene mi país, y eso me frustra y molesta. Dresser ayer nos dio muchas alternativas de “causas” que deberíamos pelear, pero muchas de ellas tienen que ver con profundas reformas que requieren regresar a las nefastas estructuras, requiere jugar el juego, requiere enlodarse y negociar con lo más perverso y putrefacto de México y todo para que al final te des cuenta de que esas estructuras, ese juego, esos personajes perversos JAMÁS van a permitir que hagas ningún cambio.

Denise Dresser sugiere enviar cartas a nuestros representantes populares para cuestionarlos y para que nos involucremos en la vida política, pues tiene razón en afirmar que muchas veces la gente desconoce quiénes son sus “representantes populares” en el Congreso. Es una buena idea, pero ¿de qué serviría? Sólo para que los señores Diputados y Senadores se burlen, y si interpones una solicitud en IFAI o lo “ventilas en los medios”, de todas formas no hay ninguna consecuencia REAL. Eso se debe a que sencillamente no hay Estado de Derecho en México. Necear en esos métodos democráticos sólo genera más frustración e indiferencia. Tiene razón Dresser en exigir la reelección de congresistas, pues sólo así estarían más en contacto con la gente, pero cuál es el sentido de proponer eso si es obvio que los partidos políticos NO van a soltar a los legisladores, pues saben que es un método para pagar cuotas políticas, por eso todos se agarran hasta con la cubeta a la hora de decidir las “pluris”, y eso pasa en todititos los partidos, me consta.

Cuando un hámster corre y corre y corre dentro de su rueda en realidad nunca se ha movido del mismo lugar. Denise Dresser nos invita a correr y correr y correr.

 ¿Valdrá la pena? ¿Habrá otra solución real, viable, posible, deseable? Esta crítica no sólo es para Denise, sino para todos lo que estamos buscando alguna solución para México.