jueves 21 de agosto de 2014 | 03:15

La importancia de la reforma educativa 

Arturo Carrasco Cruz @arturocarrascoc mié 9 de enero de 2013

El pasado 10 de diciembre el presidente Enrique Peña Nieto dio a conocer su iniciativa de reforma educativa la cual se inscribe dentro del Pacto por México que se firmó al día siguiente de su toma de posesión.

Esta iniciativa presenta cuatro reformas fundamentales a saber: profesionalizar el servicio docente; dotar de autonomía al Instituto Nacional de Evaluación de la Educación; fortalecer la autonomía de gestión y ampliar a 40 mil las escuelas de tiempo completo.

Para muchos esta propuesta tuvo una lectura política pues con ella se reduciría la influencia del sindicato de maestros (sin olvidar a su poderosa líder, lo que hace ver a este acto como un nuevo “quinazo”), al modificar su relación con el gobierno como no ha ocurrido desde su fundación en 1943.

Pero más allá de si la reforma afectara o no a la señora Gordillo su importancia transciende este aspecto, por lo cual no debe perderse o confundirse su fin último que es lograr una mejor calidad educativa, necesidad que salta a la vista a todos.

De acuerdo a la CONEVAL, en 2010 México contaba con un rezago educativo de poco más de 23 millones de personas, concentrándose el mayor porcentaje en personas de 16 años o más. Dicho rezago aumentaba conforme lo hace la desigualdad del país, pues mientras el DF cuenta con índices similares a países europeos en estados como Oaxaca y Chiapas la situación es similar a la que se encuentran varios países de África.

Por otra parte, según el INEGI de cada 100 niños que entran a primaria sólo 64 la terminan pero sólo 46 ingresan a secundaria. En el nivel medio ocurre más o menos lo mismo: Sólo 24 concluyen, 10 asisten a la universidad y únicamente 2 o 3 realizan estudios de posgrado.

Aunque en comparación con la Prueba Enlace 2011 la realizada en 2012 arrojó mejores datos, sigue habiendo una gran mayoría, más del 50%, de calificaciones insuficientes y elementales a nivel primaria y secundaria lo que significa, por dar un ejemplo, que casi la mitad de los jóvenes evaluados carecen de las habilidades mínimas para comprender un texto.

Esta situación ha sido también detectada por organismos internacionales como la OCDE que colocó a México en su informe “Panorama de la Educación 2012” en los últimos lugares de los 34 países analizados. 

¿A que nos conduce esta situación?

La respuesta es simple, a seguir acentuando la marginación, pobreza, miseria, hambre, violencia y delincuencia que reduce la falta de oportunidades y aumenta la desigualdad social que afecta gravemente el tejido social.  

Es por eso que debemos hacer caso a las palabras de Peña Nieto hacia los maestros y padres de familia e informarnos sobre la reforma educativa que se viene, y que a la fecha ya ha sido aprobada en ocho congresos locales, pero aun más, es necesario reflexionar también sobre el papel que los ciudadanos tenemos en este tema tan importante para el desarrollo de nuestro país pues al final somos nosotros los principales afectados de lo que la educación, para bien o para mal, cauce.

Por cierto, el SNTE en los últimos días ha lanzado diversos comerciales en los medios de comunicación en donde manifiesta su aprobación a la reforma educativa, esperemos pues que este apoyo vaya más allá de las palabras y se exprese en acciones concretas.