jueves 02 de octubre de 2014 | 03:24

El mayor desafío de América Latina: La pobreza

Juan Manuel Escobar @Jota_deJuan mié 26 de diciembre de 2012

Hace unos pocos días, salió un informe de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) que hace referencia al actual momento económico de nuestros países latinoamericanos y su proyección al año próximo. De manera explícita, se presentan unos excelentes índices de crecimiento, en especial, el aumento desbordante de lo que es hoy, Centro América. Sin embargo, detrás de esos números, existen personas y realidades. ¿Qué tanto de ese crecimiento llega a ellos? ¿Podemos hablar realmente de “crecimiento”?

Refirámonos al informe, éste muy bien señala que en conjunto Centroamérica crecerá un 4,2%, América del Sur 2,7 % y el Caribe 1,1%. Cifras bastante importante, sobre todo, al actual momento económico mundial, donde Europa e incluso Estados Unidos (que siempre han sido líderes), ahora se encuentran bajo nosotros y realizan severas medidas económicas para poder recién salir a flote. Es decir, se está invirtiendo la costumbre.

En lo específico, Panamá se mantendrá como la economía con mayor crecimiento en la región (10,5% estimado), seguida por Perú (6,2%), Chile (5,5%) y Venezuela (5,3%). Algunos países han tenido contracciones económicas como Paraguay, San Kitts y Nevis y Jamaica, mientras que México crecerá 3,8%. ¿A qué se debe este crecimiento? Los expertos en la materia denotan con la armonía entre, el buen manejo ante las crisis de origen externos y el aumento del consumo interno.

Pues bien, ya dada las prósperas cifras y entendiendo el actual contexto económico mundial, no queda más que estar bastante contento con este crecimiento que afecta a una región bastante sufrida y que, paso a paso, intenta mejorar su situación. Sin embargo, este crecimiento económico no llega a todos los ciudadanos del país, y lo digo tajantemente. Por ejemplo, Panamá (que será el país con mayor crecimiento), saben ustedes cuántos pobres e indigentes hay. Un cuarto es pobre y un sexto es indigente. No obstante, el Estado tiene grandes ingresos, el crecimiento es de 2 dígitos (que todo país esmera tener) y casi pleno empleo.

¿Dónde está el problema? ¿Qué no cuadra en estas boyantes cifras?

El gran problema de América Latina, es la concentración de las riquezas. Es decir, que de ese gran crecimiento económico, que todos nos sentimos orgullosos, gran parte (por no decir todo) se lo llevan unos pocos. Cosa que no se puede, ni se debe aceptar.

Esto, deja en evidencia que nuestra querida América Latina, pese a ir progresando levemente en distintas materias, la ancla el control de unos pocos, que siguen siendo finalmente los mismos que la historia retrata. Vale decir, no sacamos nada con crecer a tan altos índices, si todavía no podemos madurar como región, si todavía no nos independizamos completamente, si todavía no presentamos líderes fuertes que estén dispuesto a poner la cara, y presentar un respeto mundial para con nosotros.

América Latina así, con esos índices de desigualdad y pésima distribución económica, todavía está “en pañales” y muy por debajo de otras regiones del mundo. Celebrar por esos simples aumentos en cifras económicas, es “cantar victoria” apresuradamente y dejar de lado los reales problemas y necesidades de su gente.

¿Cómo podríamos solucionar este mal?

Los expertos de la mismísima CEPAL, señalan que hay que revitalizar el rol del Estado y, así mismo, equilibrar la balanza entre Estado, Mercado y Sociedad. ¿Y cómo corregimos la mala distribución de los ingresos? Pues bien, con una buena política fiscal. La materia tributaria es esencial para poder avanzar y romper esas murallas que nos atan todavía con el subdesarrollo. Al igual que los grandes países, los tributos tienen que ser de carácter progresivo.

No es bueno anunciar, pero hay que hacerlo, que en América Latina existen 167 millones de Pobres y 66 millones de indigentes. Cifras totalmente desalentadoras. Pero para que quede aún más claro, estableceré un parangón. Imagínese usted a la población de Rusia, Portugal y Suecia, totalmente hundida en la pobreza y con paupérrimas condiciones de vida. ¿Es eso valorable? ¿De eso tenemos que sentirnos orgullosos? ¿Vasta sólo con crecer económicamente?

Sin lugar a dudas, nuestra región no tiene políticas públicas claras para superar esta maldita realidad, por lo mismo, es deber nuestro-de los ciudadanos-manifestar nuestra necesidad de cambio, y nuestra necesidad de que realmente nos valoren como personas. Que esos ingresos que llegan al Estado, pasen responsablemente a los Servicios Públicos, que sean distribuidos para mejorar Escuelas, Hospitales, Centros de Rehabilitación, y tantos espacios públicos más, que son de carácter menesteroso para nuestro desarrollo integral y básico.

Señor lector, como región todavía nos queda muchísimo por delante, tenemos bastantes metas que superar, y sin lugar a dudas, la pobreza, el narcotráfico y la desigualdad, son las que finalmente marcan la pauta entre ser una región en vías de desarrollo, y  una totalmente desarrollada. Yo, personalmente, confío en poder llegar a esta última. Por lo mismo, el concepto “crecimiento económico” queda bastante exiguo si presenciamos, la ya tristemente hablada, desigualdad.

Sólo queda decir, que es muy diferente la palabra “crecimiento”, a la palabra “desarrollo”.

 

Por Juan Manuel Escobar

@Jota_deJuan