lunes 24 de noviembre de 2014 | 03:08

Calderón: Onanismo interruptus. Un balance

Héctor Palacio @NietzscheAristo lun 24 de diciembre de 2012

El balance histórico sobre el gobierno de Felipe Calderón habrá de establecerse de manera poco agradable para el considerado autor intelectual de la masacre de mexicanos. No solo se registrará el hecho de haber obtenido irregularmente la elección y no haber cumplido con la obligación mínima de mejorar las condiciones de vida del país, sobre todo, se subrayará el baño de sangre con que lo ha cubierto, el genocidio tan caro a su consideración.

En un deseo de adelantar y subvertir el juicio histórico para sí y los suyos y sin creer que vaya a enfrentar en el futuro cercano juicios no tan abstractos ante un tribunal internacional, aun hasta el fin de su gobierno se empeñó en rendir homenajes a sus vivos y a sus muertos próximos (y a la vez, como hace años Fox, autorizar de última hora la operación por 25 años de casi 100 casinos): Retratos, calles con sus nombres, bustos, estatuas, homenajes militares, etc. Porque si no lo hace él, ¿quién? Como  quiera que sea, tanto del lado de las decenas de miles de muertos en el anonimato (a quienes dedicó un “Memorial” anónimo también junto al Campo Marte; sugestivamente, Marte es el dios de la guerra romano), como de lado de sus cercanos, su administración y su vida misma están teñidas de sangre y muerte. No por curioso deja de ser lamentable.

Sobresalen al menos dos datos recientes que marcan la pauta en el horizonte de Calderón:

1. La actuación de Humberto Moreira luego de que fuera perseguido por el ejecutivo aparentemente por la deuda en que dejó al estado de Coahuila y, particularmente, después del asesinato de su hijo el cual calificó como producto de la “estúpida guerra de Calderón”. Moreira no solo ha declarado lo que todos saben, que el panista robó la presidencia de la república [New York Times abona, por cierto, otro dato relacionado con el fraude 2006; dio a conocer información que establece la participación de Wal-Mart como “corruptor agresivo en sus negocios en México, no sólo para acelerar los permisos para la construcción de tiendas, sino para subvertir el proceso democrático… un corruptor creativo y agresivo, que dio grandes sumas para obtener lo que la ley prohibía. Usó sobornos para subvertir la gobernabilidad democrática: votos públicos, debates abiertos, procedimientos transparentes” (Grupo Fórmula, 17-12-12). En este asunto, junto a la de Fox y Calderón, habría que definir también la participación de Peña como gobernador del Estado de México, donde se dio uno de los casos más sonados de soborno de la empresa al otorgar 200mil dólares para obtener el permiso de construcción en Teotihuacán pese a la oposición social], el priista ha ido más allá al demandarlo ante la Corte Penal Internacional de La Haya como responsable del estado de excepción en el cual fueron muertas más de 100mil personas (SDPNOticias.com, 117-12-12). Esta segunda denuncia ante dicho tribunal establece que ni quienes participaron de su administración le perdonarán los agravios. La primera fue levantada por un grupo de ciudadanos en noviembre de 2011 contra los “crímenes de guerra y de lesa humanidad” de los cuales se responsabiliza al panista.

2. El 14 de diciembre fue derribado en Campeche, por integrantes del Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata (Freciez), el monumento del dilecto amigo de Calderón, Juan Camilo Mouriño (quien además de recibir “honores” en el Campo Marte tiene una avenida con su apelativo). El busto metálico de alguien tan carente de méritos y acusado de corrupción como Mouriño, fue tirado, arrastrado y sustituido por una cabeza de cerdo, luego de que durante cuatro años el grupo solicitara su remoción y no fuera escuchado (la priista Ana Martha Escalante Castillo, cuñada de Mouriño, es la sorda alcaldesa, y María de los Ángeles, viuda del gallego, la directora del DIF; todo en familia, no importa si PRI o PAN). Los campesinos argumentaron que “este español nada hizo por Campeche, y su monumento sólo representa el saqueo, la corrupción y la impunidad” (Proceso, 14-12-12). Este es el segundo capítulo de estatua caída después del derrumbamiento de la mole de Vicente Fox en Veracruz. ¿Qué continúa, eventos relacionados con Blake, Lujambio, Abascal o el propio Calderón? No sería una sorpresa.

Adelantándose a los tribunales, la sociedad ha iniciado el juicio a Felipe Calderón interrumpiendo su placer onanista de poder y sangre con acciones como las señaladas y cuando, no sin turbios acuerdos y una torcida complacencia, el PAN fuera enviado al tercer lugar en la pasada elección federal.

Y aun en su refugio de Massachusetts -donde su llegada como “profesor” de Harvard ha sido protestada por cientos de estudiantes y cerca de 7 mil firmas hasta ahora en Change.org, demandan que la institución revierta la contratación del interfecto-, la muerte como presencia y sombra le ronda aunque sea en sentido adverso. En la zona en la cual vivirá y en contraste con su periodo de gobierno en México, solo han sido asesinadas tres personas desde 2007 (Milenio, 17-12-12). Tamaña contradicción.

Pero como siempre puede haber un cuarto homicidio, aun en Cambridge, la seguridad del panista continuará costando al erario público mexicano cientos de miles de pesos.