sábado 20 de septiembre de 2014 | 09:03

¡Vamos a provocar!

Mauricio Ceballos @MauCeballos71 lun 3 de diciembre de 2012

Esa debió ser la consigna de varios que desde distintos intereses vieron en provocar la violencia algún beneficio. 

El PRI, seguramente se sentirá complacido por los desmanes que los vándalos hicieron el día de la toma de protesta en San Lázaro. Así, justifica los enormes muros que pusieron entre la sociedad y la política. También el PRI ante estos disturbios, podrá señalar a la oposición como unos rebeldes sin causa. 

El PRD, frágil veleta, que se mueve hacia donde obtenga mayor ganancia. Ahora ante la gresca del Sábado, podrán señalar a AMLO, como un provocador, y justificar ante esa conducta "nociva" que su separación del tabasqueño, fue lo mejor. 

Los nefastos panistas, voltearán a juzgar a todo mundo, a los jóvenes revoltosos, a los priístas provocadores, a los perredistas incapaces y a AMLO también, nada más por no perder la costumbre. 

También los  funestos panistas, como ya lo sabemos de sobra, su perversidad no tiene límites. Dejaron la bomba puesta y sincronizaron el cronómetro para que con precisión, detonara la colisión al momento indicado.  Fue este el fatal colazo de despedida de la bestia,  en que se convirtió la PF durante el sexenio macabro de Calderón. Una policía federal, que vio como su principal enemigo a la sociedad mexicana. 

Hubo de todo... Porros del PRI, patrullas del Distrito Federal transportando extrañamente civiles, policías federales preparados para atacar, hasta con balas de goma, que están prohibidas, jóvenes preparados para un encontronazo y no para una manifestación pacífica, líderes e intelectuales incitando a la rebelión en el momento menos indicado, pues la trampa era evidente...  La única gran ausente, fue la prudencia y la mesura. 

Hay quienes buscando reflectores y cámaras como su entorno natural, avivan a la sociedad a marchar. 

Quizás mi pregunta lastime, pero es necesario que nos la planteemos: ¿No hemos madurado después de la tragedia del 68? 

Estamos cometiendo los mismos errores, y estamos obteniendo los mismos resultados. 

Los medios alineados y las poderosas televisoras, aquí en México, minimizaron la situación. Eso es obvio, ya lo sabemos. Como también deberíamos saber que ante los ojos del mundo, aunque se compadezcan de nuestra situación, no harán gran cosa más que polémica.  

Es hora de que cambiemos de estrategia, de que hagamos presión con inteligencia y dejemos de favorecer el protagonismo que buscan quienes insensiblemente capitalizan a las víctimas, en peldaños para llegar a su objetivo personal. 

Un paro nacional, nos favorecería a todos, pues no habría interés que quedara inmune. Entonces, quizás podamos llegar a sentar acuerdos: sociedad y gobierno. 

Hoy en día, y ayer quedo de manifiesto, que los pactos por México, los hacen unos cuantos; sin tomar en cuenta a la sociedad, que no se siente representada y que es víctima de quienes deberían por obligación velar por los intereses conjuntos de una nación.