sábado 25 de octubre de 2014 | 01:57

El extraño caso de los anarquistas de 300 pesos

Beam @Beam lun 3 de diciembre de 2012

El caso de los vándalos, autoproclamados “anarquistas”, que causaron destrozos en el Centro Histórico de la capital el pasado 1 de diciembre es tan insensato que huele a montaje.

Los condenables actos de destrucción, que en un principio se intentó adjudicar al Movimiento #YoSoy132, que ocurrieron en diversas zonas del centro histórico, como Bellas Artes, el Hemiciclo a Juárez y los alrededores del Eje Central, dieron la vuelta al mundo por su virulencia y salvajismo.

Sin embargo, los remanentes del #YoSoy132 se deslindaron de estos actos, señalando que sus protestan son pacíficas (y así lo han sido siempre). Simultáneamente, los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, ahora agrupados en torno a Morena, protestaron pacíficamente en el Ángel de la Independencia. Fieles a su costumbre de largos años, los seguidores de AMLO no tiraron un solo papel, no pintaron una sola pared, ni quebraron un vidrio. Simplemente escucharon los mensajes expuestos en su reunión y se retiraron.

Poco importó esto a los ladradores profesionales de medios Milenio Diario, quienes trataron de vincular al político tabasqueño (“acabado”, “viejo”, “solo” desde hace años, según ellos) con los disturbios del pasado 1 de diciembre, con diatribas variopintas como “El Sembrador de Odios”, “El vandalismo y López Obrador” y esa obra maestra de la zalamería pro-gobierno y el golpeteo infundado redactada por el gordito marranón Néstor Ojeda titulada “El Arranque de Peña y los Violentos de AMLO”.

Pero de poco sirven los gruñidos del mismo grupo de “opinólogos” de siempre, quienes hasta hace 3 días eran leales calderonistas y ahora se descubren como aguerridos peñanietistas. La difusión de videos en donde se muestra a los porros supuestamente “anarquistas” siendo protegidos por grupos de la policía antes del inicio de los disturbios, además de la efectiva estrategia de Andrés Manuel de deslindarse de estos actos vandálicos llamando a un breve y pacífico acto de protesta en el Ángel, dio al traste con este enésimo intento de vincular al tabasqueño con grupos “violentos”.

Muy rápido ha quemado el PRI-Gobierno sus cartuchos de culpar a “la izquierda” y a “AMLO” de todos sus reveses. La aparición de falsos grupos “anarquistas” que venden sus servicios en 300 pesos (quienes profesan auténticamente esa ideología en todas sus vertientes, como el anarco-sindicalismo y el anarco-capitalismo, no se venderían ni se aliarían con el sistema, al que rechazan, por esas migajas) o que anuncian sus “operativos” en Facebook suena más a intento fallido del peñanietismo para crear un nuevo “enemigo” tras el colapso del comunismo a nivel global.

Lo que mal empieza, mal acaba. Y muy mal comenzó el gobierno de Peña Nieto.