viernes 31 de octubre de 2014 | 06:42

@EPN y el Juego de espejos

Anel Guadalupe Montero Díaz @Anelin00 dom 2 de diciembre de 2012

Decía Maquiavelo que un político exitoso debe ser un maestro en el arte del engaño, en el juego de espejos, donde la realidad pueda ser distorsionada las veces que sea necesario a favor de los intereses del gobernante.

El juego de espejos es una estrategia común en la mayoría de los gobiernos del mundo. En Perú, por ejemplo, el periodista Javier Diez Canseco advertía de su uso y abuso en el mandato de Alberto Fujimori[i]

El fujimonte-cinismo hizo de la política un juego de espejos. Armó una suerte de “imaginocracia”, una permanente manipulación de las imágenes e imaginarios sociales como instrumento fundamental del manejo del poder.

Y es que en Perú, hoy se juzga con particular severidad al ex presidente, pero se pasa por alto con conveniente ingenuidad, a los medios de comunicación que fueron los principales instrumentos de la manipulación de la realidad y del consecuente desastre nacional.

En México, es indiscutible que el presidente electo tiene a su favor al duopolio televisivo, así como a los principales diarios del país. Y cuando decimos “a su favor”, nos referimos por supuesto a un tipo de manipulación de la noticia, donde la verdad queda supeditada a la ganancia, el pago de prebendas o el cobro de favores. Y si lo anterior le parece a usted descabellado, baste recordar el caso de MVS y la periodista Carmen Aristegui.

En esa distorsión de la realidad, es imprescindible el trabajo de los periodistas, cuya opinión es vehiculada a través de  los medios masivos de comunicación y es vital para la construcción de eso que llaman “opinión pública” no por el hecho de ser atinada, lógica o veraz, sino porque penetran a los hogares de millones de personas y son referencia indispensable para aquellos que los consideran “líderes de opinión”.

Ayer domingo, el señor Arreola publicó el artículo “1 de diciembre. Absurdo hablar del ´gobierno represivo´ de EPN y del ´violento´ de AMLO”[ii]. En un intento por llamar a la cordura de algunos medios de comunicación cuya “objetividad” está supeditada a la simpatía política o al interés empresarial. En otro artículo [iii], el señor Arreola da cuenta de las declaraciones de algunos columnistas de Milenio Diario. Dice don Fede

“Absolutamente inaceptable lo expresado este domingo 2 de diciembre por un par de columnistas de Milenio Diario. Uno que nunca ha sido serio, Néstor Ojeda, desde hace años fanático anti AMLO; el otro, Federico Berrueto, normalmente analítico y objetivo, pero que este día, quizá porque le han ganado las ganas de quedar bien con el nuevo gobierno, de plano se excedió en lo que dice acerca de Andrés Manuel.

Para estos periodistas, López Obrador fue el culpable del vandalismo que ayer se dio en el centro de la Ciudad de México 

Y es que lo anterior, estimado lector, ejerce un tipo de violencia tan criminal como romper el vidrio de un aparador. No es tan estridente, por supuesto, pero es mucho más sutil y efectiva que el proyectil que destroza una vitrina, por múltiples razones: manipula, desinforma, confunde y de alguna forma alienta ese tipo de violencia que Tirios y Troyanos condenan públicamente, sin reconocer su contribución a este fenómeno desde un tipo de periodismo que se ampara en “la objetividad” y el profesionalismo.  

Lo cierto es que en esa distorsión de la realidad, las palabras se cargan de significado dependiendo del contexto en el que sean pronunciadas y de quien las enuncie, por supuesto.  Por ejemplo, “Porros” son aquellos que rompen vidrios y lanzan petardos, haciendo de la violencia su estandarte y deberían ser castigadas tanto como aquellos que ejercen la violencia legítima de Estado, alientan la polarización de la sociedad a través de la desinformación y la franca manipulación de la realidad.

Los porros visten jeans, tenis y mochila al hombro, pero también los puede usted encontrar vistiendo traje, corbata y haciendo uso de un micrófono o el teclado de una computadora en lugar de una bomba molotov. Sus armas son más limpias, eficientes y eficaces. Sin duda.

13 Peña Nieto 13

El actual gabinete, está conformado por hombres y mujeres con amplio pedigree  político y de poder, pero sobre todo, por mensajes y mensajeros que forman parte inequívoca de ese juego de espejos que Enrique Peña Nieto ha enviado a la nación a través de los cinco ejes y trece puntos “para transformar a México”[iv].

Sin embargo, los nombramientos de algunos secretarios de Estado corresponden más a la construcción del imaginario social acerca de un México ideal, que a la realidad misma, que finalmente siempre termina imponiéndose. En ellos se ha privilegiado la dimensión política, antes que la social, la educativa o la económica o la impartición de justicia. ¿Son Rosario Robles y Emilio Chuayfett agentes de cambio o mensajeros de facto?

Chuayfett. Una de vaqueros

El hecho de que la mayoría de los medios mexicanos consignen el nombramiento de Emilio Chuayfett como un buen indicio de la realización del compromiso número 7 referente a la Reforma Educativa y la eliminación de las “plazas hereditarias o vitalicias”, demuestra que preferimos apelar a la ilusión más que a la intención.

A doña Elba no le tocarán un pelo, porque sería un autoatentado. Ya demostró de lo que fue capaz cuando la expulsaron del PRI. No solamente perdieron la presidencia, sino que se construyó ella misma un partido político y se ha posicionado al día de hoy como la mujer más poderosa de México.

Cuando la lideresa magisterial habla de que “el SNTE garantiza la paz social”, el mensaje que lleva implícita esta declaración tiene que ver con la capacidad de movilizar a miles de profesores, es decir, paralizar la educación en México. Y no está el horno para bollos.

En el mejor de los casos, la dupla Chuayfett-Gordillo será un buen argumento de  telenovela, que es en realidad lo que se ha vendido a los mexicanos con la conformación de este gabinete: Un inmejorable juego de espejos.

¿Usted qué opina, estimado lector?