lunes 22 de septiembre de 2014 | 11:18

¿Por qué es "políticamente imposible" atrapar al Chapo?

Jane de la Selva lun 13 de agosto de 2012

En plena euforia olímpica la policía de España junto con el FBI de Boston, quienes ya venían rastreando las operaciones del cártel de Sinaloa en Europa desde 2009 y el encautamiento en el pasado mes de Julio de 373 kilos de cocaína que entraron por el puerto andaluz de Algeciras, atraparon en un hotel madrileño a varios capos involucrados, uno de ellos primo del Chapo, Jesús Gutiérrez Guzmán, y otros tres, de los cuáles uno de ellos, Rafael Humberto Celaya Valenzuela, roló de inmediato por las redes sociales en varias fotografías en las que se le vio retratado con Peña Nieto en diferentes y variados eventos, ambos sonrientes y con evidente conocimiento de compaginación y entendimiento "priista". El sujeto en cuestión ejerció cargos públicos en el Estado que gobernó Peña.

Es verdad que a cualquier político se le podría pillar en una fotografía con un presunto criminal sin percatarse de su indeseada calaña. De hecho, durante la campaña para la presidencia 2012 me tocó estar en un evento de AMLO donde al líder se le sentó de imprevisto en su mesa un empresario tapatío de quien me reservo el nombre, de conocida mala reputación, pero pronto se le vio al mismo tipo en todos los eventos del PRI y de Peña Nieto y nunca volvió a aparecer en reuniones de los progresistas. Parece que a aquella del tabasqueño asistió en calidad de empresario de "gran calado" de esos saltimbanquis que juegan a la solidaridad mostrando aparente apoyo, pero realmente pertenecen a la oposición. Recordemos que Jalisco es el Estado rey de la doble moral, de la apariencia y el disimulo.

Pero ninguna foto de AMLO con algún capo puede ser reproducida porque no existe.

Sin embargo ahí están las de Peña Nieto abrazado del recién detenido por narcotráfico miembro del cártel llamado "oficial", Humberto Celaya Valenzuela, en plan de celebración con este individuo que vivió adjunto a la nómina del Estado de México.

Es duro realizar que el país de uno lo vaya a dirigir el mismo partido político hegemónico que tanto daño institucional le ha causado y que quedará encumbrado el poder del narco dólar con la imposición de Peña Nieto.

Los priistas que conozco respingan al respecto con actitud retadora: "...Pues qué bueno, así se va a calmar la cosa... como cuando estaba Salinas... porque ellos sí saben cómo pactar... cómo negociar sus mochadas y transacciones favorables para que todo el "movimiento" se haga por debajo del agua y en santa paz...como siempre fue...".

Reproduzco la declaración que resultó letal y vergonzosa para nuestro pobre y vapuleado México, que retrata bien quién es el PRIAN y quién EPN. De gran impacto por la certeza con la que fue pronunciado por el comandante de la Policía Española este enunciado que aquí rescato del que pareciera nadie quiere acordarse y que amenazó con perderse o diluirse entre la algarabía del triunfo futbolero única medalla de oro nacional, no obstante su seriedad:

"Atrapamos al primo del Chapo Guzmán. Ojalá hubiese sido el Chapo el detenido, pero no lo fue. Porque todos sabemos que atrapar al Chapo, es políticamente imposible".

¿Qué asegura la autoridad española al expresar esto?