martes 21 de octubre de 2014 | 08:34

El México rural, está con AMLO

Jane de la Selva lun 21 de mayo de 2012

Veníamos conversando en el trayecto a la sierra sobre el hecho de que AMLO es el único  candidato a la presidencia que nos conoce a fondo y es capaz de gobernar con justicia para todos los Méxicos.  

En el México rural, son 6 millones de hogares esparcidos aproximadamente en 200 mil localidades de dos mil 500 habitantes o menos, cerca de 27 millones de mexicanos que representan poco más de 25% de la población nacional. Sin contar con los miles de pueblos más formales o antiguos aledaños a estas comunidades. Aquí los servicios básicos son precarios. Se nos mueren los familiares  en los caminos rumbo a ser atendidos en las cabezas municipales.

Observábamos las llanuras sedientas al paso y la oscurecida bóveda celeste que anunciaba la lluvia que pronto y con furia se precipitó sobre la carretera.

Tronó y reventó el chaparrón de lujo. El campo reseco, cómo lo agradeció.  

El mal agüero de por acá arriba es que si se adelanta el agua como ha sucedido este año no será un buen temporal.  El cambio climático no existe en la mente de los habitantes.  La tradición domina.

Si asoma el sol abriendo un gran azul espacio entre las nubes calentando a medio día la alta cordillera, eso significa que por la tarde se cerrarán de nuevo en un choque de temperaturas opuestas que provocará la tormenta hasta con granizo.  

Pero si amanece con una densa atmósfera brumada, nunca lloverá así, sino acaso una llovizna constante pero casi imperceptible que precisamente nos ha resultado muy significante el día de hoy:

Habíamos sembrado lo primero de la temporada muy temprano en el cerro que hace años se convirtió en terrazas para ese propósito: maíz ejotes calabacín chile cilantro perejil albahaca jitomates, apurándonos en luna creciente, pues ya se percibía esa bochornosa humedad previa al primer azote de temporal.

Entonces, fue rociada la tierra  con suavidad y constancia desde el cielo absorbiendo las semillas el primer elixir para la detonación de su brote. Toda parcela sembrada en el valle ese o previo día, lo recibió durante varias horas.   

Es tiempo de la germinación, del arduo trabajo con la laya de dientes y la de doble mango, del arado, del esfuerzo que se convierte en nacencia pura destinada a ser transformada en alimento.

La mayoría de los investigadores oficiales aseguran que es superstición el que la luna influya en la siembra o crecimiento del producto, pero la práctica tradicional es sembrar en luna creciente todas las plantas que crecen en altura y dan frutos. Y en cuarto menguante plantar lo que crezca bajo tierra, como cebolla jícama betabel papa, y también lo que crece a ras de suelo como las acelgas espinacas y lechugas, las que, si se siembran en luna que crece, tienden a subir a flor prematuramente.

Hemos sido enseñados por campesinos casi analfabetas no obstante de gran sabiduría y ancestro práctico conocimiento verdadero del planeta y el cosmos, hasta del cuerpo y la naturaleza humana.

No se pierde la esperanza de los que persisten y resisten, de los que sobreviven por el amor a la tierra en el México profundo de que llegue AMLO a la presidencia 2012.  El único candidato que ha venido hasta este confín de la sierra en varias ocasiones a prometer que no nos olvidará.  

Especial atención, creo, dará a los ciudadanos que no son considerados por el resto, fuera del enfoque mediático, del abarque del presupuesto, cuyo diario bregar  acontece sin noción ni de redes sociales o internet, que achican la vista hacia el horizonte añorando el futuro promisorio que no ha llegado, los huaraches gastados de tanto manifestar la necesidad de un presente donde ellos cuenten,  donde sean reivindicados, apreciados, y el campo fértil por sus manos bien remuneradas, compartido por la nación.