miércoles 17 de septiembre de 2014 | 12:36

CELAC. Otra organización latinoamericana más. ¿Para qué nos sirve?

Alejandro Toral @ef_tocho lun 5 de diciembre de 2011

5 diciembre 2011

AETC

 

Desde las luchas de emancipación de los países latinoamericanos, el afán integracionista se ha mostrado entre los caudillos. Simón Bolívar, libertador de la América andina, planeo unir a todos los gobiernos, desde México hasta las Provincias Unidas de la Plata (Actual Argentina), en una gran Confederación que diera contrapeso al imperialismo naciente de EUA y las posibles intervenciones futuras de las potencias europeas. La sede sería Panamá, sin embargo las deficiencias en infraestructura y los problemas internos que tuvieron los países latinoamericanos, nada diferentes a los de México, lograron que no se lograra tal ambiciosa unión.

 

Si la unidad de una región se midiera por el número de organizaciones que se tiene en común, los latinoamericanos seriamos los más unidos de todo el mundo. Actualmente existen varios organismos que presumen la integración latinoamericana:

 

  1. Grupo de Río, emanado de las propuestas México-Brasileñas.

 

  1. Proyecto Mesoamérica. Liderado por México y Colombia

 

  1. Comunidad Andina de Naciones. Integrada por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia

 

  1. Mercosur. Organismo comercial liderado por Brasil y Argentina.

 

  1. UNASUR. Organismo sudamericano liderado por Brasil y Venezuela

 

  1. CARICOM. Comunidad para los Estados del Caribe americano

 

 

  1. PETROCARIBE. Liderado por Venezuela para abastecer de petróleo

 

  1. ALBA. Alternativa que nació del ALCA estadunidense.

 

 

  1. SICA. Organismo para los países centroamericanos que contiene el ParlaCen.

 

10.  Arco Pacífico. Acuerdo comercial entre México, Perú, Chile y Colombia (fuente)

 

A esta “sopa de letras”, el 3 de diciembre de 2011 se le sumó otra organización: Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con los valores de unidad, independencia y desarrollo de la región, sin la influencia de Estados Unidos y Canadá. La Declaración de Caracas, con grandes influencias de la reunión en Cancún 2010 y Río 2009, transforma el Grupo de Río en esta nueva organización uniendo a los países caribeños, grandes aliados del venezolano Hugo Chávez, en un enorme híbrido el cual se tenía como objetivo desaparecer la OEA y hacerle un contrapeso a las intervenciones de Washington en la región.

 

No obstante, el ideal de Hugo Chávez y de sus aliados, no pudo resultar como querían. Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México se opusieron completamente a la desaparición de la OEA y a la actitud de censura para Estados Unidos y Canadá. Argentina y Colombia comentaron que esta organización debe ser un foro incluyente para el bien de la región; al igual, representantes de México y Brasil destacaron que la OEA no era una antagonista ni enemiga del CELAC, ni mucho menos desaparecería al fundar el nuevo organismo.

 

La cumbre en Caracas, a parte de la Declaración, no perdió el toque de cualquier otra reunión latinoamericana, donde cada país tomó el foro para sus propias ambiciones nacionales llevadas al exterior:

  1. Las eternas condenas del bloqueo económico a Cuba y la soberanía argentina sobre las islas Malvinas
  2. La nominación del VicePresidente colombiano, Angelino Garzón, a la Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo
  3. La eterna demanda de Bolivia para su salida al mar, ganada por Chile durante la Guerra del Pacífico en el Siglo XIX
  4. Las demandas del Presidente de Ecuador, Rafael Correa, contra la prensa de su país. Además de una Comisión de Derechos Humanos hecha por latinoamericanos y no con base en la OEA, guiada por Washington.
  5. La demanda boliviana por la legalización del uso de la hoja de coca en tradiciones.

 

Las reacciones del exterior no se hicieron esperar. Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), felicitó a los países latinoamericanos por blindarse en su región ante el clima de crisis que existe en EUA y Europa. Al igual, Washington no lo tomó como una agresión, debido a que Latinoamérica ha casi desaparecido de su Política Exterior desde los atentados del 2001; además que no sería el primer organismo regional al cual no tuviera acceso como miembro pleno. No obstante la reacción que más me sorprende es la de la guerrilla colombiana: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y Ejército de Liberación Nacional, los cuales han visto a la CELAC como un mediador entre Bogotá y ellos.

 

¿Qué sigue? Chile adquiere la Presidencia Pro-Témpore con una “troika” dirigida por Caracas y La Habana. En 2012 se continuará el establecimiento del CELAC en Santiago, seguido de la capital cubana en 2013 y posteriormente en San José, Costa Rica en 2014. Sin embargo, los intereses son muy heterogéneos, la hermandad latinoamericana cada vez se está fragmentando más y seguramente para 2014 aún no exista el organismo completamente fundado; todo depende de los intereses de los gobiernos en el poder y su eterna disputa entre Derecha e Izquierda, o entre una izquierda pragmática contra un “socialismo del Siglo XXI”.

 

Ante el CELAC, es posible que Brasil lo ignore o lo tome como un foro, ya que se siente más libre dominando a los países sudamericanos en Mercosur y Unasur, sin la intervención directa de México, quien es el único país que lo podría hacer frente en liderazgo y que ya posee el Proyecto Mesoamérica, además que su Política Exterior se sitúa al norte. Venezuela se vuelve a quedar solo en la jugada latinoamericana, sumado con una preocupación sobre lo que pasará en sus elecciones presidenciales del siguiente año.

 

No obstante, a todo esto, la pregunta fundamental es ¿En qué nos beneficia esto a los ciudadanos de a pie? El CELAC, como cualquier otro organismo latinoamericano, se queda solamente en reuniones de Presidentes y cancilleres u otros ministerios adicionales. La ciudadanía y los empresarios quedan relegados de cualquier tipo de decisión que se tomen en todos los grupos de América Latina. Aún existen varios problemas en cuestiones del visado y los asuntos migratorios, para obtener becas son muchos trámites, los acuerdos comerciales aún son precarios, los empresarios ni la sociedad civil tienen escaños en los organismos, ni voz ni voto. Tal vez esa sea la razón por la cual no duran estos organismos más del periodo presidencial de sus fundadores.