sábado 21 de enero de 2017 | 09:39

Ellas gritan, pero nadie escucha

Por: Liliana Díaz de León Zapata jue 28 de abril de 2011

¿Cuánta violencia hay en México?. Muchísima, demasiada diría yo; y es que esta conclusión ya es de muchos porque diariamente tenemos que enfrentamos a un desfile de titulares y noticias que confirman lo que todos ya sabemos: nuestro país NO está bien.

 

Titulares como: “Encuentran a 8 ejecutados en carretera”, “Matan a familia de cinco, uno era un bebe”, “Ejecutan a 16 en Zihuatanejo, Tepic y Juárez”, “Capturan a 3 adolescentes con AK-47”, “Son ya 75 cuerpos en fosa de Durango” y -por supuesto- “En Tamaulipas van 183 cuerpos”, son algunos de los indicadores de que la situación del país está plagada de violencia, y en estos casos en particular, se trata de aquella que es consecuencia de la guerra contra el narco.

 

Sin embargo, aparte de esta violencia, existe otra cuyas víctimas normalmente no aparecen en los titulares de los periódicos, o en las revistas o en noticieros de televisión y radio, sino hasta que ya es demasiado tarde. Las mujeres que son víctimas de violencia por motivos de género muchas veces sufren su tormento de manera silenciosa, porque realmente son pocas las que se atreven a romper el silencio y pedir ayuda.

 

Así como la cifra de 36 000 muertos en esta guerra contra el narco, también los números en las estadísticas de violencia contra las mujeres son impactantes.  Según el Instituto Mexicano de la Juventud, cada 15 minutos una mujer es agredida y cada 35 minutos una pide ayuda. En tanto, el Instituto Nacional de las Mujeres reporta que cada 24 horas mueren seis mexicanas por violencia, cuatro por homicidio y dos por suicidio. La Línea Pro Ayuda a la Mujer recibe un promedio de 100 llamadas diarias, a causa de la violencia. Tan sólo en 2010 “recibimos un total de 26 mil 813”, afirmó Mariana Baños, directora general de la Fundación Origen. Más de 365 mil mujeres fueron víctimas de la violencia durante 2010, de las cuales, 65 mil tuvieron que ser hospitalizadas por la gravedad de sus lesiones, en alguno de los tres centros de salud pública: IMSS, ISSSTE o Salubridad. En México, mil mujeres al día son víctimas de la violencia.

 

Al igual que los titulares de la guerra contra el narco, las cifras de violencia contra las mujeres son indicadores de que la sociedad mexicana no esta nada bien.

 

Son muchas las mujeres que todos los días se tienen que enfrentar a un panorama adverso, lleno de golpes físicos, psicológicos, morales, laborales, y la lista sigue. Son muchas la mujeres que son víctimas de una sociedad que durante muchos años ha asignado roles a hombres y mujeres, y, por desgracia, el rol de muchas mujeres no ha sido muy afortunado.

 

Muchas mujeres y niñas son víctimas de violación, violencia en el hogar, hostigamiento sexual laboral, feminicidio, mutilación genital femenina o trata de personas, entre otras cosas. Este tipo de violencia va más allá de una simple agresión física, toda vez que la violencia basada en el género denota un desprecio hacia la mujer, así como una discriminación basada en las construcciones sociales de la diferencia sexual y en las relaciones de género que se encuentran sustentadas en las prácticas, las normas, los símbolos y los valores que se elaboran y moldean socialmente. La violencia sobre la base de género es una articulación de jerarquías de poder y desigualdades estructurales nutridas por sistemas de creencias, normas culturales y procesos de socialización.

 

Mucha gente está conciente de que este es un gran problema, y tanto hombres como mujeres nos hemos unido para luchar en contra de este mal. Siempre nos estamos preguntando ¿qué podemos hacer?, y normalmente la primer respuesta es “decirle a las mujeres que son víctimas de violencia que ellas tienen derechos y no deben de vulnerarlos, explicarles que la violencia no es algo normal y no tienen por que aguantarlo”. Normalmente lo que se busca es que las mujeres rompan el silencio, rompan el círculo de violencia y por supuesto, que denuncien. Es algo que está en todas las campañas que luchan con  la violencia contra las mujeres: pide ayuda y denuncia.

 

Hace algunos días, una tuitera @coyoltlchauxtli me solicitó ayuda. Su nombre es Claudia Olvera Basurto y ella, al igual que muchas mujeres mexicanas, ha sido víctima de violencia por parte de su hoy ex esposo. Ella estuvo casada 18 años y durante 17 de ellos sufrió de violencia por parte de su pareja, sin embargo, a diferencia de muchos otros casos, ella denunció en varias ocasiones, ella solicitó ayuda, ella acudió a muchas instituciones, pero no se hizo nada. El 13 de enero de este año Claudia publicó una carta en el  periódico Reforma y apareció en la sección Ciudad. Quise resumir el contenido de la carta, pero ello me resulto imposible, porque cada palabra y cada detalle relatan el calvario que durante años ella ha vivido, así que a continuación, transcribo el contenido de su carta:

 

“Presidencia de la República, Conavida, CNDH, CDHDF, PGJDF.

Comisión Internacional de Derechos Humanos,

Consejo de la Judicatura Silvia Lara,

Lic. Marcelo Ebrard Casaubón,

Lic. Olga Rebollar.

 

Con fecha 22 de julio de 2010 el C. Antonio Federico García Sieber salió de mi domicilio después de golpearme a mí, a mi hija Claudia Cecilia García Olvera, de 12 años de edad, y ofender a mi madre de 84 años diciendo textualmente “Te voy a matar, te voy a quitar a los niños por que estas loca, te voy a meter a la cárcel, te voy a dejar en la calle porque eres una pendeja y tu madre una alcohólica;” aclaro que mi madre tiene 84 años, ha sido operada a corazón abierto, es hipertensa y diabética. Cuando se fue desaparecieron sus cosas de

manera posterior a su partida. Han allanado mi casa más de 7 veces a pesar de contar con sistema ADT, por lo que existe un registro de esas incursiones, y con el que no cuento porque debe ser solicitado por el ministerio público correspondiente, y no lo ha solicitado; siendo el resultado la “pérdida” de escrituras , actas, fotos videos y otros documentos importantes. El día 28 de julio de 2010, en la madrugada, mis hijos recibieron dos mensajes de texto de su padre a la 1 am y 3 am respectivamente, en donde su padre les dice que un día les explicará, sin decirles exactamente qué es lo que explicará. Ese mismo día acudí al doctor, siguiendo la misma rutina que seguía desde hace un año y cuando iba manejando me di cuenta que el asiento de mi coche se encontraba desatornillado. Estando en periférico, manejando de San Jerónimo al norte, realicé cuatro llamadas, entre ellas una a mi contador, Sergio Rivera, quien sin que yo comentara siquiera sobre mis sospechas me dijo “Él ahora sí se pasó”. Casi enseguida llegué con el Doctor Luis Alberto Ovilla muerta de miedo, por lo que él se ofreció enseguida a ayudarme e incluso tuvo que usar un perico para poder reparar el asiento que había sido desatornillado intencionalmente por alguien. Levanté un acta, acompañada por mi hijo de 15 años, Nicolás, por ese hecho y estuve en el Ministerio Público desde las nueve de la noche hasta las tres del día siguiente, y posteriormente, al otro día al contactar nuevamente a mi contador, Sergio Rivera, me dijo ¿“Él ahora si se pasó”. A lo largo de estos meses he averiguado que tengo seguros de vida contratados por el C. García Sieber de los cuales yo no tenía conocimiento, cuyo beneficiario es él,? razón por la que padecí mucho miedo, así como mis hijos y mi madre; incluso a mi hijo mayor lo mordió un perro policía por el nivel de adrenalina.

 

Además no dio ni un peso en un periodo de entre 4 y 5 meses y finalmente da una cantidad que no alcanza ni para los gastos básicos; además, entre abogados que he necesitado para mi defensa y el divorcio que finalmente tras 6 meses firmamos he erogado dinero que ya no tengo, además de tener que cambiar constantemente las chapas de mi casa tras las incursiones que ha habido; por lo que entre material y cerrajero en estos meses han sido gastos de $20,000.00. Se han tenido que vender bienes de mi madre para ayudarnos a salir adelante, me enteré que con el dinero de mi madre sostenía yo sola a mi familia y algunos otros integrantes de su familia, además de que mi CLAVE CIEC de mi RFC despareció de la SHCP. Mis hijos tienen que verlo cada segundo fin de semana porque un juez lo determinó así, en el domicilio 11 de abril 234 departamento 6 en San Pedro de los Pinos, Beatriz Escobar Unidad B4, domicilio en donde asegura “vivir”, y es mi obligación llevarlos aunque ellos cada vez que llegamos se niegan a quedarse, por el daño psicológico que les creó con los maltratos del que fueron victimas, y por el miedo que aun sienten. Además, yo también sigo siendo dañada cada vez que lo veo y me grita cosas tan crueles como que soy una enferma mental o que debería tomar terapia (lo cual ha gritado enfrente de muchos testigos). Declaró además ante autoridad jurisdiccional un sueldo menor al que declaraba en 2007 para solicitar la beca de nuestra hija Claudia Cecilia para fijar la pensión alimenticia que debía proporcionar a sus hijos.

 

Nadie hace nada por defenderme a mí, a mis hijos o a mí madre. Me escrito a Presidencia de la República, de fecha 9 de Noviembre de 2010 con número de registro 12471276, Conavida, CNDH, CDHDF (con número de expediente CDHDF/IV/122/CUAUH/10/N8198), Derechos Humanos Internacionales, algunos Diputados. Están en trámite las averiguaciones previas FMC/MC-1/T3/00846/010-07 radicada en el Ministerio Público de la Delegación Magdalena Contreras y FAM/59/0849/010-07 radicada en la Fiscalía Central del Menor sin que éstas tengan avance o mis derechos sean defendidos; sin embargo, mis hijos tienen que soportar estudios psicológicos y situaciones que lo único que ocasionan es que pierdan fe en la sociedad y en las autoridades, que más que defenderlos parece juzgarlos por ser victimas, y yo junto con ellos cada día que vivo con miedo y sin ver resultados perdemos seguridad en nosotros mismos y un daño psicológico que de no ser resuelto puede dejar una marca terrible, sobre todo en tres menores que aún no han tenido oportunidad de vivir una vida sin violencia.

 

Por lo anterior solicito a las autoridades que hagan algo

antes de que pase algo aún más grave. 

 

Responsable de la publicación: Claudia Olvera Basurto”

 

 

En el caso de violencia que ha vivido Claudia, ¿qué es lo podrían decirle las autoridades?, ¿pida ayuda y denuncie?, no, porque ella ya lo hizo en varias ocasiones y nadie hace nada. Claudia ha sido víctima no solo de las agresiones de su ex esposo, ya que también ha sido víctima de la inactividad de las autoridades. Lo peor de todo, es que no sólo está en juego la vida de ella, ya que sus 3 hijos también han sido víctimas y tienen miedo de su padre. A pesar de ello, desde el 25 de diciembre del año pasado los niños han tenido que visitar a su padre cada 15 días, sin que sea su deseo hacerlo, porque cada vez que Claudia los lleva con su padre los niños no se quieren bajar del carro.

 

Para acabar con el problema de violencia que sufren las mujeres hacen falta muchas cosas: un cambio de cultura, de educación, trabajo institucional, políticas públicas, propaganda en pro de los derechos de las mujeres, etcétera; pero para empezar, es necesario que los casos como el de Claudia Olvera Basurto sean atendidos de manera urgente.

 

Si les dicen que pidan ayuda y ellas lo hacen, AYÚDENLAS.