El ser humano vive clasificado de acuerdo a la nacionalidad, el físico, creencias políticas y religiosas, gustos, consumos y modus vivendi. Todas esas características que la mayoría de las veces van modificándose con el paso del tiempo, definen la idiosincrasia personal, no siempre aceptable para los demás.
Una muestra, la quema de ejemplares del Corán por parte de la tropa estadounidense en la base militar de Balgram, Afganistán como una muestra de poder que podría tener una nación sobre otra y a su vez una falta de tolerancia y aceptación con otras ideas acerca de la existencia de Dios.
Los norteamericanos son muy dados a servir a su país e incluso representarlo en la peor de las adversidades, al grado de tomar parte de una manera enfermiza al no respetar los límites y sentirse dueños de territorios que ni siquiera les pertenece, al extremo de meterse en el terreno de la fe con tal de ratificar una vez más su poder.
Apenas hace unas semanas, unos soldados “de su especie” orinaron encima de cadáveres talibanes y grabaron dicho acontecimiento para dejar registro de su inmadurez ideológica, acompañado de risas y sarcasmos de un oscuro humor que espanta y decepciona hasta donde ha llegado lo que resta de humanidad en estos tiempos donde pese a los avances tecnológicos aun no se progresa en cuestión de ideas.
Mientras tanto, los estadounidenses se defienden asegurando que les recogieron los textos porque sospechaban que a través de ese libro, los presos se comunicaban entre ellos, cual si fuera un complot internacional, del cual se liberaron quitándoles el material religioso para ser quemado en la base aérea de Balgram. Por supuesto que los creyentes no se dejaron y tomaron medidas en el asunto para defenderse, manifestaron su desconcierto, pues ¿cómo es posible que las ideas sean un campo de confrontación que rebase la razón y someta a la gente a incurrir en actos de violencia?
No cabe duda que las creencias comprometen y mucho, sin embargo no son para avergonzarse de ellas pese al rechazo o burla, sino defender el bagaje ideológico que con el que se cuenta para salir adelante.
Hace falta que la educación modifique los criterios de los soldados estadounidenses y erradicar ese paradigma imperialista de que todo lo puede, reconocerse como un país que también falla y padece las crisis económicas, dejar esa soberbia y aceptar otras ideas, no solo masturbarse en su victimización constante.
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