Ah, los mexicanitos tan “ingeniosos”, tan moralinos, tan mustios. Ahora obsesionados con el miembro viril (pene, verga, pito, pilín, polla o cualquiera que sea su “eufemismo” “favorito”) de un comentarista deportivo de segunda división, Enrique “Quique” Garay.
@Quiquegaray no me cae ni bien ni mal. Si acaso, me parece un tipo con “mala suerte”. Tuvo un matrimonio complicado con la “Nacha Plus”, quien supuestamente le habría sido infiel con… ¡Cuauhtémoc Blanco! Despues, sufrió la muerte de su compañero y mentor de años, Pepe Espinoza. Su gradual desplazamiento de los reflectores en TV Azteca ha sido inocultable. Y ahora lo “hackean”, o quizás intentó mandar un mensaje directo con su pene y por error lo publicó en el timeline de Twitter. Vayan ustedes a saber.
Sin embargo, a pesar de la obsesión fálica de muchos de los tuiteros, creo que hay temas más importantes que discutir en estos momentos. Los disturbios en las inmediaciones del Penal de Apodaca. Las encuestas cuchareadas que intentan revivir a ese cadáver político llamado Josefina (“Josesimia”, le dicen algunos) Vázquez Mota. Y muchas otras cosas.
En resumidas cuentas: la foto del pene de Enrique Garay me vale madre. O siendo redundante, me vale verga. Más vergüenza que la foto de un desnudo me daría escribir tantas tonterías sosas y jodidamente insulsas en Twitter todo el día.
A fin de cuentas, creo que la mejor opinión respecto a este tema la tiene @cristianviera:
“Se quejan del pene de Enrique Garay, puñado de moralistas, cuando ustedes muestran sin temor sus espantosos rostros todo el año”.
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