Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse. Francesc Margall
Así es con su perdón estimado lector, pero que NO mamen los partidos políticos y esta burguesía política que nos gobierna, con sus propuestas de candidatos para estas elecciones en puerta; candidaturas kafkianas, risibles y “kitsch”.
Y es que para muestra un botón pues el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) ha propuesto como candidatos a diputados federales al actor cómico Jorge Arvizu “El Tata” y a la cantante Alicia Villareal en un claro ejemplo de lo prostituida que esta la política. Pero no todo acaba ahí pues los ciudadanos hemos sido victimas de una campaña mediática en la que descaradamente Héctor Bonilla y María Rojo piden apoyo a este movimiento, reduciendo la democracia a un show televisivo de muy mal gusto.
Quien de plano si fue más allá y roza en el insulto es el PT en Puebla pues postula al senado a un hombre cuyo obscuro pasado deja mucho que desear, su nombre Manuel Bartlett, a este negro personaje de la democracia mexicana parece ya se le olvido “la caída” del sistema y como allá por 1988 enterró a la democracia dándole una puñalada por la espalda.
Así las cosas en nuestro México surrealista y su patética democracia, falta que un día quieran candidatear a “Platanito” y no quiero pensar qué pasaría si viviera Pedro Infante; en fin lo que parece no saben los dirigentes de estos partidos es que la tarea de los partidos políticos es representar dignamente a sus gobernados.
En este contexto de ideas, un partido político, para Edmund Burke, es un grupo de hombres unidos para fomentar, mediante sus esfuerzos conjuntos, el interés nacional, basándose en algún principio determinado en el que todos sus miembros estén de acuerdo. ¿Estarán de acuerdo todos los perredistas con esas candidaturas?
Los partidos políticos tiene dos funciones principales: Sociales e institucionales; las primeras: La socialización política (educar a los ciudadanos en la democracia), la movilización de la opinión pública, la representación de los intereses, la legitimación del sistema político; las segundas: reclutamiento y selección de elites, organización de las elecciones, formación y composición de los principales órganos del Estado.
Por eso los partidos tiene la tarea de llevar a los mejores para gobernar; a la aristocracia, los más capaces, astutos, preparados, crear y proponer a hombres de estado de verdad, no peleles y sabandijas parlamentarias que reducen el que hacer político a un show televisivo de muy mal gusto en el cual se nos clavan spots, queramos o no, con contenidos insultantes a la inteligencia. Vemos al par de haraganes que sentados se quejan de su mala suerte y dicen que con AMLO estaríamos mejor, junto con la manipulación del PAN que presume programas sociales y su lucha contra el narco, en un abierto chantaje para que votemos por ellos.
En este sentido ninguno de estos partidos políticos cumple estrictamente con sus funciones mejor dicho las corrompe; estas acciones sólo reflejan nuestra incipiente democracia, pues para quienes votamos este primero de julio se nos trata con desprecio intelectual, se nos subyuga a simplemente espectadores de esta engañosa parafernalia política.
Por eso en sentido estricto, la propuesta electoral para este año debe estar basada en propuestas modernas y eficaces con candidatos atractivos y honestos, en la ruptura con los viejos intereses y la renovación de ofertas políticas. Pero en fin como dice el tío Lolo la cosa es hacerse pendejos solos.
La pregunta es: ¿Y ahora quien podrá ayudarnos?… ¿El chapulín colorado?
Los invito a seguirme en twitter@memocrata
*Politólogo
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