columnas

Columna Incómoda. Blake en tres tiempos

Alexia Barrios G.

@alexiabarriosg
sáb 12 nov 2011

Primer tiempo: Ni héroe ni mártir

En el país de las “lamentaciones”, la muerte de Francisco Blake Mora no deja de ser una lamentación más. Así es como el extinto funcionario respondía cada vez que había una masacre o un asesinato de alto impacto político nacional y así es como quien esto escribe también lamenta su trágica muerte y la de los otros funcionarios que con él fallecieron. Y pues nadie en su sano juicio le desea la muerte a ningún ser humano, y menos con altas responsabilidades con la de Blake.

Esta tarde, al monitorear el twitter y los noticieros vespertinos, más lamentable es la actitud zalamera de varios comunicadores que casi envuelven en bandera de “héroe nacional” a Blake Mora y, como si fueran peritos en la materia, todo lo redujeron a un “accidente” producto del pésimo mantenimiento de las aeronaves del gobierno federal, incluyendo de la SDN, SSPF, Marina y otras. Como si en sexenios anteriores altos funcionarios se hayan desplomado tan recurrentemente como ha sucedido con los panistas (Ramón Martín Huerta, Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake).

La cruda realidad es que al difunto secretario de Gobierno se le conoció muy poco, porque no sólo tuvo un bajo perfil sino que su margen de operación política era casi nula; ninguna reforma estructural trascendente ocurrió en el Congreso de la Unión, ninguna respuesta contundente a las críticas severas contra el gobierno federal; ninguna detención o señalamiento importante contra actores políticos que han cuestionado; en pocas palabras, y sin hacer leña del árbol caído, fue un secretario que se percibió gris y apanicado por la narcoviolencia.

Segundo tiempo: “Sospechosismo”

A la luz de lo que posteó @Morf0 un día antes, de inmediato comenzaron los cuestionamientos sobre su identidad, el motivo de su tuit prediciendo la caída de un secretario el 11/11 y si alguna autoridad lo estarían investigando. Entre broma y broma, no se duda que así esté ocurriendo.

En su columna Federico Arreola, revela la conversación con un alto funcionario de Inteligencia Militar sobre la muerte de Juan Camilo Mouriño y que “el crimen organizado había planeado asesinarlo por la vía de derribar el helicóptero en el que él con frecuencia se transportaba.”.

A la par de estos datos, llama poderosamente la atención que en dos sexenios, tres altos funcionarios federales, quienes gozaban de ser muy cercanos al titular del Ejecutivo federal. En el 2005, Ramón Martín Huerta, ex gobernador sustituto en Guanajuato y secretario de Seguridad Pública Federal, “hermano de Vicente Fox”, también murió en accidente de helicóptero; luego Juan Camilo Mouriño, “hermano de Calderón” y quien se perfilaba para la sucesión presidencial de 2012, también muere en accidente aéreo. Y hoy, Blake Mora. En los tres casos, como ahora lo dijo López Dóriga con Blake, murieron: “en cumplimiento de su deber” (mucho ojo: se refiere a garantizar la seguridad nacional).

Los elementos alrededor de la muerte de Blake son para tomarse en cuenta. Ayer mismo Calderón afirmó que su gobierno “no estaba nadando de a muertito” en el combate al crimen organizado, luego de que se presentó a la opinión pública a Ovidio Limón Sánchez, a quienes algunas fuentes cerradas confiaron que era un “muy cercano familiar del Chapo Guzmán”.

Esta misma semana, un adversario duro de roer de los panistas en Baja California, al que Blake conocía muy bien, Jorge Hank Rohn, por si fuera poco, anunció que buscaría nuevamente ser candidato al gobierno de aquella entidad y que lo haría con más fuerza, luego de que meses atrás fuera encarcelado por la federación.

Echadito para adelante, Calderón, en respuesta a la HRW afirmó que mantiene su reto a muerte a los cárteles de la droga y las respuestas no se dejan esperar, quizá por ello, la muerte de Blake, la tercera en el régimen panista de alto impacto, levanta más sospechas que ninguna otra en el viejo sistema priísta.

Mañana y lo que resta del fin de semana, sin duda habrán de salir todas las tesis que abunden sobre este tema.

Tercer tiempo: El Gral. Aponte Polito y el difunto

Ignoro los reales motivos por los que Calderón nombró a un ex secretario de Gobierno estatal de Baja California como su segundo al mando, pero lo que sí es que nunca escuchó a un alto mando militar a que atendieran sus reclamos.

A fines de julio del 2010, en una carta dirigida al semanario Zeta de Tijuana, el general retirado Sergio Aponte Polito, ex comandante de la Segunda Región Militar, acusó Francisco Blake Mora de propiciar la impunidad y corrupción en Baja California y de haber promovido ante Calderón su jubilación adelantada y su salida de la comandancia.

En dicha carta pública, enviada a la dirección del semanario Zeta, el militar acusó a las autoridades estatales de incurrir en “la mentira y en la demagogia”, lo cual aunado “con otras deficiencias”, provocó que el Partido Acción Nacional perdiera las elecciones del 4 de julio de 2010 en la entidad.

Aclaró que no lo une ningún vínculo con algún partido político, además de afirmar que “ama a México pese a la corrupción, desorganización, inseguridad e injusticia que existe”, justificó su postura crítica en contra de funcionarios públicos de los estados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Puebla, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Baja California, donde se desempeñó como mando militar.

Con respecto a Blake Mora expuso duro y contundente:

“El licenciado Blake Mora, durante el tiempo que lo traté como secretario de gobierno del estado de Baja California, no se distinguió por ser un funcionario comprometido para enfrentar con decisión a la delincuencia organizada y bajar los índices de inseguridad, sino al contrario, se dedicó a apoyar a los titulares de la Procuraduría General de Justicia y Secretaría de Seguridad Pública de Baja California, quienes durante el tiempo que estuve a cargo de la Comandancia de la II Región Militar noté que su desempeño fue deficiente y, sobre todo, protegieron el ambiente de corrupción e impunidad que habían heredado del gobierno anterior, motivos por los cuales el procurador no era invitado a los eventos cívicos que se organizaban en las instalaciones militares”,

La carta del controvertido General Aponte Polito, al que los medios nacionales deberían entrevistar para conocer sus propias ty esis sobre su muerte, aún está disponible:

http://renegadosensutinta.blogspot.com/2010/07/blake-mora-nada-en-la-corrupcion.html

Sin conclusiones y el próximo secretario

El secretario de Gobernación es por su propia fuerza política, el segundo al mando del país luego del Presidente, y es, en una coyuntura sucesoria, un precandidato presidencial natural, sea o no el mejor posicionado. De ahí que la muerte de Blake Mora no sea un hecho menor ni que se quiera reducir a un “accidente” más, a una falla mecánica o a errores humanos. Dos secretarios de Gobernación muertos, son motivo de una investigación profesional, no para dejarla en manos de improvisados –a menos, claro, que se quiera ocultar la verdad-.

Por ello, creo suponer que Calderón no tiene tiempo para postergar el nombramiento. Si lo hace por experiencia en la Secretaría y confianza, el único cuadro que le queda es Roberto Gil Zuarth, quien es como el más polifuncional de sus operadores y quien ya estuvo en la Subsecretaría de Gobernación con resultados, digamos, aceptables. Su pecado, según las fuentes, es que se le pegó a Pina Vázquez Mota.

Pero como no es la lógica la que se impone en las decisiones de Calderón, no dudemos que en una de esas nos mande a uno de los gobernadores panistas o alguna sorpresa más, como al ex secretario de Gobernación zedillista, Diódoro Carrasco, que también anda pegado a Pina.

Reclamaciones y sugerencias: alexiabarriossendero@gmail.com

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