El día de ayer, el magnífico abogado Netzai Sandoval realizó una denuncia a través de twitter, la cual tuve la oportunidad de apoyar con un par de RT’s y comentarios a la misma, ¿cuál?, la del caso Guttenberg mexicano, protagonizado por la mismísima diputada del PAN, Mariana Gómez del Campo.
Para aquellos que no recuerden el caso, Karl Theodor zu Guttenberg es el ex-ministro de Defensa alemán, la estrella del gabinete de la canciller Angela Merkel, personaje que gozaba de muchísima popularidad y era considerado el miembro del gabinete más relevante, quién en marzo pasado se vio obligado a renunciar por un escándalo sobre la elaboración de su tesis doctoral, la cual se resume al plagio de la misma.
Pues bien, Mariana Gómez del Campo puede no haber plagiado una tesis doctoral, pero sí plagió un documento de una Secretaría de Estado (Secretaría de Educación Pública), para la elaboración de su iniciativa sobre la Ley de Convivencia y Atención del Acoso Escolar para el Distrito Federal.
En el siguiente enlace:. http://basica.sep.gob.mx/escuelasegura/pdf/MatInfo/ViolenciaEscolar.pdf, en la página 21 se puede encontrar el texto ÍNTEGRO (con todo y falta de ortografía), que la diputada ocupó en su iniciativa en la página 7, visible en el siguiente enlace: http://es.scribd.com/doc/59139428/Untitled
Si bien es cierto que no estamos en Alemania, me parece muy inadecuado de parte de los ciudadanos que no se exija el mismo trato para los funcionarios públicos mexicanos. Mariana Gómez del Campo no tiene otra responsabilidad más que la de legislar para los habitantes del Distrito Federal, con toda su capacidad, talento y empeño. Si para elaborar una iniciativa de ley, la diputada, en compañía del diputado Jorge Palacios Arroyo, también del PAN, tienen que recurrir al plagio de documentos institucionales de orden federal, ¿son realmente aptos para realizar sus funciones legislativas?
La realidad legislativa es que muchas veces, el trabajo de iniciativas y propuestas proviene del equipo de jurídico y de asesores de los diputados, pero los signantes son ellos, los que avalan el trabajo de su equipo son ellos, los que lo defienden en tribuna y ante medios son ellos, ¿indica esto que tampoco leen previamente lo que sus equipos hacen?
Por donde quiera que se mire, la diputada se ha equivocado, sea que ella de propia mano hiciera el plagio del documento, o que avalara el trabajo hecho por su equipo y el de otro diputado más.
Gómez del Campo demuestra que desafortunadamente, dista mucho de ser la magnífica mujer política que su partido se empeña en mostrar, dista mucho de ser una mujer preparada para el trabajo legislativo y dista aún más de ser una digna representante de la ciudadanía que votó por ella, y aún más, de quienes no le dieron su voto.
Es una lástima que las capacidades legislativas no se adquieran con una visita a Google y un simple copy-paste, de ser así, sería sin duda una de las mejores asambleístas del Distrito Federal.
PUBLICIDAD