columnas

Mexicanos al grito de. . . ¡Ya Estamos Hasta la Madre!

Enrique Navarrete

@enronava
sáb 9 abr 2011

Hace apenas unos días, el poeta y escritor Javier Sicilia exhortó a la población del estado de Morelos a participar en una marcha pacífica cuya organización se derivó a raíz del asesinato de su hijo y 6 personas más. El fin, expresar su inconformidad por los altos índices de violencia e inseguridad que impera actualmente en nuestro país.

La respuesta no solo se hizo presente en aquella entidad, el llamado en Twitter y otras redes sociales bajo la consigna de ¡Ya estamos hasta la madre!, ocasionó que en diferentes ciudades de la república mexicana miles de ciudadanos salieran de sus casas con pancartas y cartulinas expresando su rechazo a la guerra de Felipe Calderón contra la delincuencia organizada.

Si bien es cierto que los Mexicanos ya estamos hasta la madre de tanta inseguridad y violencia, existen motivos de sobra por los cuales también valdría la pena hacer manifestaciones, tal es el caso de la corrupción, la falta de empleos, los constantes incrementos a los productos de la canasta básica, la privatización de los bienes de la nación y la falta de calidad en el sistema de educación y seguridad social por mencionar algunos.

Es bien sabido que la mayoría de las plazas de trabajo en el sistema educativo y de seguridad social no son entregadas a gente verdaderamente capacitada ya que estas son heredadas a hijos o familiares de los trabajadores sin mencionar que también son  vendidas al mejor postor.

Por si fuera poco, lo peor de la corrupción se encuentra en el sistema de procuración de justicia, ya que en México estamos obligados a probar nuestra inocencia cuando deberían de ser las autoridades las que demuestren lo contrario. Entonces, ¿Ahora no solo debemos cuidarnos de una lacra, sino también de un oficial con placa?

La venta de los bienes de la nación ha sido una práctica utilizada por gobiernos PRIistas y PANistas ya que así como Felipe Calderón pretende Privatizar PEMEX, sus antecesores hicieron lo suyo con Ferrocarriles Nacionales de México y Telmex.

Por otra parte, nuestra carta magna estípula que todos los mexicanos tenemos derecho a un trabajo digno y bien remunerado, a la educación y a una vivienda digna. Lamentablemente la realidad es otra, ya que en la actualidad el desempleo es alarmante y los pocos empleos que se han generado son mal pagados.

En cuanto a educación se refiere, no todos los niños y jóvenes tienen acceso a la misma ya que en la mayoría de pueblos y comunidades marginadas ni siquiera cuentan con una escuela primaria y los pocos afortunados tienen que recorrer grandes distancias a pie para llegar a las aulas.

Y qué decir de la vivienda, millones de familias pagando renta por tanta burocracia en la entrega de créditos que los pocos afortunados tienen que soportar la pésima calidad en las casas de interés social sin mencionar la exhaustiva deuda durante más de dos décadas  por los precios tan elevados a cambio de casas tan pequeñas.

Así como es indignante el asesinato de Una o 40,000 personas, también lo debería de ser la extrema pobreza en la que viven millones de mexicanos, las injusticias que a diario se cometen por parte de los servidores públicos encargados de la impartición de justicia o la corrupción con la que opera el sistema de educación y salud en su método de reclutamiento de personal. 

Recuerda que Un pueblo no debe temer a su gobierno, sino el gobierno es quien debe temer a su pueblo porque así como todos fuimos Túnez, todos somos Libia y seguiremos siendo Palestina.

Mi admiración y respeto a los pueblos que luchan por su democracia . . .

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